El Congreso funcionó como debe hacerlo

30 de diciembre, 2020

El Congreso funcionó como debe hacerlo

Tal vez haya sido producto de los cambios de hábitos que generó la pandemia, o tal vez del convencimiento de que exacerbar la grieta ya no políticamente tan rentable o tal vez haya sido simplemente virtud. Lo cierto es que ayer el Congreso Nacional funcionó como debe hacerlo siempre, a pesar de haberse tratado dos leyes, como la del Interrupción Voluntaria del Embarazo que divide a la sociedad, y el cambio en la fórmula de movilidad jubilatoria que afecta a millones de personas y que en 2017 había generado acciones violentas y antidemocráticas por parte de los que se oponían a los cambios que impulsaba el Gobierno de entonces. Nada de eso ocurrió anoche. No hubo agravios. Un buen cierre para un año extremadamente difícil.

En cuanto a la IVE recibió un apoyo algo mayor al esperado porque algunos senadores que figuraban como indecisos terminaron votando a favor. En el caso del Frente de Todos, los apoyos a la iniciativa más que duplicaron a los rechazos, en el PRO hubo 5 votos verdes y 3 celestes mientras que en la UCR predominaron los rechazos, curioso para un partido que se define como progresista y socialdemócrata.

La distribución geográfica del voto fue la previsible: el centro y el sur del país fueron mayoritariamente verdes y el norte celeste al igual que en Diputados. Entre las mujeres, también el apoyo al proyecto fue amplio.

Para Alberto Fernández es un éxito porque fue un claro impulsor de la ley aun contra la opinión de parte del oficialismo que sostenía que era riesgoso avanzar con el proyecto si no se tenía la seguridad de su aprobación.

A su vez, Diputados aprobó la nueva fórmula de movilidad jubilatoria sin que las posiciones previas se hayan modificado en lo más mínimo. Para los oficialistas, el nuevo sistema, similar al vigente entre 2008 y 2017, mejorará los haberes de los jubilados porque parten de una visión positiva de la evolución de la economía que mejorará los salarios y la recaudación. Para la oposición, que tiene una visión más pesimista sobre el devenir de la economía, al excluir a la inflación en el cálculo de movilidad, los jubilados se verán perjudicados. Con el tiempo estará el veredicto sobre estas dos posturas. Pero lo que ya se sabe desde ahora es que no puede demorarse el debate sobre una reforma integral de un sistema jubilatorio injusto, desfinanciado, lleno de privilegios y regímenes especiales y cruzado por la litigiosidad.

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