Disney versus Netflix: el imperio contraataca en la guerra del streaming

17 de diciembre, 2020

Disney versus Netflix: el imperio contraataca en la guerra del streaming

Por Pablo Maas

Entre los cambios que trajo la pandemia a la economía internacional, el negocio del entretenimiento no podía quedar afuera. Y como sucede con otras áreas, el Covid-19 aceleró ciertos cambios que ya estaban presentes. En el caso de Disney, el cambio se produjo a la velocidad a la que viajan las naves espaciales en “La Guerra de las Galaxias”. La Walt Disney Company, la empresa de medios de comunicación y entretenimiento más grande del mundo, sufrió un golpe fenomenal con el cierre de sus parques temáticos, cines, cruceros y venta de merchandising.

En septiembre, el gigante de Hollywood tuvo que despedir a 28.000 empleados en sus parques temáticos de California y Florida. En el tercer trimestre, los ingresos se derrumbaron y las ganancias cayeron US$ 3.000 millones. Pero el imperio contaba con un arma sorprendente. Su división de streaming, Disney Plus, creada en noviembre de 2019, tuvo un crecimiento espectacular en el año de la pandemia. En menos de un año, sumó 74 millones de suscriptores, una cifra que esperaba alcanzar recién en 2024. Claro que se trató de un año muy especial en el que los consumidores no tuvieron otro remedio que quedarse en sus casas y el consumo de entretenimiento se disparó a niveles récord.

Pero el fenómeno, según lo interpretan los ejecutivos de la industria, ha llegado para quedarse. Si había alguna duda de que el streaming es el futuro de la televisión, los números de Disney la desmienten. De hecho, Bob Chapek, el nuevo CEO de la compañía nombrado en febrero, dijo que la clave para el futuro de su compañía son los servicios de streaming “directos al consumidor”, que en el caso de Disney incluyen además de Disney Plus a Hulu y ESPN. El futuro, sin embargo, todavía no es rentable: en el tercer trimestre esta división tuvo pérdidas por US$ 580 millones, sobre ingresos de US$ 4.900 millones. La acción de Disney, sin embargo, subió 18% en lo que va de este año.

Lo que el mercado valora de Disney es su potencial de imponerse en la guerra del streaming, donde hoy lidera Netflix, con casi 200 millones de suscriptores. La semana pasada, Disney anunció que espera triplicar su base de suscriptores, a 230 millones, para 2024. Claro que para entonces Netflix también habrá crecido, pero el problema que enfrenta la empresa fundada por Reed Hastings como una modesta rentadora de DVDs en 1997, es que ya ha llegado a su punto de saturación en el mercado norteamericano. Los números de su último informe trimestral muestran que Netflix crece en el mercado internacional fuera de de EE.UU y Canadá, que sólo contribuyeron con el 8% al aumento de suscriptores. El propio Hastings se mostró impresionado con el número de suscriptores logrado por Disney en un año. “A nosotros nos llevó 12 años llegar a esa cifra”, dijo en una entrevista con The Economist.

Disney queda ahora tercera en el ranking de proveedores de streaming. El segundo puesto, con 150 millones de abonados, es de Amazon Prime Video, que ya tiene 14 años en la actividad. Todas ellas están apostando a invertir en contenidos para ganar la carrera. Netflix lleva la delantera por ahora, con más de 300 estrenos durante el último año. “Vamos a seguir produciendo en el exterior (de EE. UU) en grandes volúmenes”, dijo Hastings. Pero este caudal de producción de películas y series le ha costado acumular una deuda de US$ 15.000 millones. Disney, por su parte, prevé invertir US$ 9.000 millones anuales en contenido a partir de 2024. Alguna vez, la industria del entretenimiento tuvo dudas acerca de cuál era el elemento más importante en su negocio, si el contenido o los canales de distribución. Hoy ya no quedan dudas de que “el contenido es rey”.

Los canales de distribución tienen ahora un problema. Los cableoperadores ya lo están sintiendo hace rato con los consumidores que cortan sus abonos para acceder al entretenimiento a través de sus conexiones a internet. Y los cines pueden ser las próximas víctimas de los cambios acelerados en el modelo de negocios del entretenimiento. Durante décadas, la industria cinematográfica funcionó con el sistema de ventanas sucesivas para sus contenidos. Las películas se estrenaban en las salas de cine. Allí se revelaban los verdaderos tanques o blockbusters. Una vez probada la popularidad de un film, este continuaba algunos meses más tarde en el cable y más tarde aún en la TV abierta. Ahora algunas cosas están cambiando. AT&T, propietaria de Time Warner, anunció la semana pasada que se propone estrenar 17 nuevas producciones que tiene planeadas para 2021 al mismo tiempo en los cines de Estados Unidos y en su propio servicio de streaming, HBO Max.

El anuncio provocó estremecimientos en el mundo cinematográfico. El director Christopher Nolan ironizó que, antes del anuncio, “los actores se fueron a dormir pensando que habían trabajado para un gran estudio cinematográfico y se despertaron para descubrir que lo habían hecho para el peor servicio de streaming”. Con 13 millones de suscriptores, HBO Max es el benjamín de todos los servicios de streaming. Pero la decisión de Warner de equiparar la pantalla grande con la pantalla chica, muestra hasta qué punto la guerra del streaming es vital para Hollywood. “Si el streaming se impone por completo, el blockbuster tal como lo conocemos, podría pasar a convertirse en una especie en vías de extinción”, se alarmó John Gapper, un veterano columnista de negocios del Financial Times. Puede que exagere, pero lo que parece cierto es que, tras el shock de esta pandemia, el mundo del espectáculo ya no volverá a ser el mismo de antes.