Con poco margen, Guzmán sigue logrando frenar al dólar

1 de diciembre, 2020

Con poco margen, Guzmán sigue logrando frenar al dólar

Por Luis Varela

Los mercados desarrollados cuentan con un índice que mide la volatilidad (la variación hacia arriba o hacia abajo) que tuvieron los precios cada día. En la Bolsa de Nueva York ese índice se denomina VIX y su número surge en realidad de una cartera ponderada de opciones call y opciones put sobre el índice americano S&P 500 (SPX) y su valor nos da una referencia del sentimiento de “miedo” que tienen los inversores ante las operaciones de cada día.

Ayer, en medio de todos los negocios que se fueron desarrollando y las novedades que se fueron conociendo, los operadores locales bromearon diciendo que se le tendría que aplicar un índice VIX a los políticos argentinos, con los put o los call, diferentes afirmaciones y decisiones, según están en la oposición o a cargo del Gobierno. Por ejemplo, en los ‘90 el peronismo llegó al poder a través del riojano Carlos Menem y, sin chistar, el PJ en pleno acompañó su decisión de vender las empresas públicas y abrirle la puerta a la jubilación privada, algo que en otro momento el tradicional partido nacional y popular jamás hubiera permitido.

De hecho, a lo largo del Ggobierno de Mauricio Macri, se veía a los políticos del justicialismo a los gritos, bramando “vienen por el litio, por nuestras riquezas naturales y el PRO las quiere regalar. Fugan dinero y endeudan al país, no hay que permitirlo de ninguna manera”. Y ayer, con el peronismo manejando los hilos del poder y del dinero, volvieron a dar muestras de algo parecido a los que hizo Menem en los ‘90: abren la explotación minera, de gas y petróleo, con grandes concesiones a multinacionales, extienden concesiones por diez años, venden reservas a dos manos y queman bonos con la promesa de una tasa carísima, todo para frenar el precio del dólar, intentar evitar una hiperinflación y, con ese riesgo, volver a perder el poder y la manija de cómo se reparte el dinero.

Y, en ese sentido, ayer Alberto, de la mano de Martín Guzmán, cerró un mes de noviembre en esa dirección, en el que la decisión principal fue terminar con la corrida cambiaria, ya que si el dólar superaba los $200, el traslado del aumento del billete a los precios hubiera sido más veloz y el cimbronazo podía poner en riesgo a todo el Gobierno de Alberto Fernández.

Y, sin lugar a duras, Guzmán logró el cometido. Ayer volvió a planchar los precios de los tres dólares libres, tranquilizando por completo el mercado cambiario, a las puertas de un mes decisivo, ya que en el mercado local hay un solo vendedor de dólares, el Estado, y los particulares, empleados públicos y privados, son todos compradores, que se apuran por desprenderse de sus pesos, y todos los que tienen suerte de mantener sus trabajos están a las puertas de recibir los aguinaldos, buena parte de los cuales, sin lugar a ninguna duda, terminará golpeando la puerta del billete verde.

Mientras el Presidente hizo Zoom con Jair Bolsonaro y con Joe Biden, tratando de entretejer lazos para ver si puede reactivar un comercio exterior que se viene achicando mes a mes, Guzmán ayer logró claramente el objetivo: bajó los dólares libres, en noviembre los hizo caer 8%, el blue se desmoronó 20% contra el pico de $195 que tocó en los últimos días de octubre. Con un costo tremendo en reservas y bonos, y con concesiones de todo tipo, vendiendo las joyas de la abuela, con tal de plantarse y de no tocar ni un milímetro el gasto público.

Desde el FMI llegaron señales concretas: salvo por ayuda con el covid, no habrá dinero fresco, se pide una reducción del rojo fiscal y una emisión de sólo 1,5% en todo 2021. Ante semejante alternativa, Guzmán sorprendió a tirios y troyanos y dijo: “no hay ningún apuro para cerrar un acuerdo con el FMI, eso vendrá en los primeros meses del año próximo”.

Ayer, al mismo tiempo, el ministro de economía anunció cinco licitaciones de deuda para diciembre. A contramano de lo que Guzmán había dicho, el ministro colocará el 15 de diciembre más deuda en dólares: por otros US$ 750 millones, intentando darle salida a los fondos en pesos que siguen teniendo en este mercado los fondos Pimco y Templeton. Y, al mismo tiempo, intentará seguir colocando deuda en pesos a lo largo de todo el mes: hará cuatro licitaciones de bonos en pesos los días 2, 15, 18 y 28. Por ahora no se aclaró si serán bonos con tasa, bonos CER o atados al dólar, veremos en los próximos días.

Todo ese combo permitió que los dólares ayer volvieran a estar tranquilos y controlados. Mientras en el exterior el dólar estuvo más firme, ya que subió 0,7% en México, 0,3% contra el euro y el yen y 0,1% contra el real, no cambió contra la libra y bajó 0,6% en Chile. En Argentina los libres estuvieron planchados y los oficiales siguen acelerando la devaluación. El dólar turista subió 18 centavos hasta $143,09, el oficial subió 11 centavos hasta $86,72, el blue bajó $1 hasta $155 y el mayorista subió 24 centavos hasta $81,31. El Banco Central perdió US$ 53 millones en las reservas, y por lo tanto le quedan US$ 38.652 millones. El dólar MEP bajó $1,28 hasta $144,20 y el contado con liquidación bajó $1,15 hasta $147,80. Y con todo eso la brecha entre el dólar oficial y el blue bajó al 78,8% y la del CCL y el mayorista cayó al 81,8%. Y, medidos en pesos, la libra subió 43 centavos hasta 108,36, el real subió 8 centavos hasta 15,23 y el euro subió 3 centavos hasta 96,99.

Esta virtual tranquilidad cambiaria fue analizada por el operador Fernando Marull, quien advirtió que de los US$ 45 millones de reservas que el Banco Central perdió ayer, US$ 30 millones fueron vendidos en el mercado para planchar a los dólares. Y todo el mercado le mide al BCRA lo que le queda en el tanque: según estimamos, quedan reservas líquidas para cien días (casi cinco meses). Y ahora vienen los aguinaldos y más demanda de dólares, por lo que es posible que acentúen el cepo. Esto, además, se da con una política que está afectando el superávit comercial que es la única vía de dólares genuinos que tenemos”.

Marull también destacó que a lo largo de este mes el Banco Central aceleró la devaluación mensual, del 2,8% de octubre pasó al 3,8% en noviembre. Resistiendo presiones de todas partes, el Gobierno está contrarreloj, mirando el cielo para ver si llueve, y esperando que los productores liquiden los granos, manteniendo una compensación mínima, ya que mientras los dólares están en la zona de los $150, los productores reciben $55 pesos, y prefieren ir vendiendo granos a medida que necesitan invertir o consumir lo necesario. Además, como contrapeso, tenemos una situación de tasa de interés insuficiente, ya que el 37% anual que pagan los plazos fijos, en términos mensuales está en la zona del 2,7% y la inflación de noviembre fue un punto más alta, y en diciembre ocurrirá lo mismo.

La parte mala de esta película es que mientras aplastan el dólar artificialmente perdiendo reservas y quemando deuda carísima, ya que ayer vendieron un cúmulo de bonos AL30 y GD30, que tuvieron retrocesos de precios importantes por ventas de parte de organismos oficiales, es que muchas actividades internas están perdiendo confianza y velocidad. Ayer, por ejemplo, se supo que el patentamientos de autos de noviembre fue 7,8% más bajo que en octubre. Y, desde hoy, los 0Km de más de $2,25 millones pagarán un impuesto adicional, al lujo, que se suma a los siete impuestos que llegan con el nuevo Presupuesto, más el impuesto a los ricos, más los impuestos que aplica Rodríguez Larreta en Capital, porque Alberto le sacó dinero para frenar una protesta de la policía bonaerense.

Además de todo eso, el mundo operó ayer con casi todas las Bolsas en rojo, no demasiado importantes, pero sí con tendencia bajista. Eso ocurrió a pesar de que Moderna pidió permiso para empezar a vacunar, y que Gran Bretaña empezará con las vacunaciones en una semana. Empieza a aparecer en el mundo un dato que no debe ser esquivado: el covid dejó a mucha gente en depresión y con desempleo. En muchas naciones aumentó la cantidad de gente que se suicida por esos problemas. En Japón, por ejemplo, en octubre hubo 2.100 suicidios, una cifra que superó a los muertos por Covid-19.

Con todo eso, las bolsas asiáticas abrieron la semana con bajas de hasta el 2%, las europeas achicaron entre 0,5 y 1%, y hubo caídas del 0,1% al 0,9% en los índices de la Bolsa de Nueva York, que sigue inflada por las emisiones de dólares de la Reserva Federal, destacándose además una gran rotación de carteras, con inversores saliendo de papeles que se adelantaron en exceso y comprando papeles olvidados que tienen chances de seguir en actividad en 2021. Con eso como fondo, la Bolsa de San Pablo bajó 1,5% y la de México logró subir 0,2%.

Al mercado argentino no le fue bien. Los bonos volvieron a perder precio, anotando un achicamiento de casi 1% promedio con buen volumen de negocios, lo cual llevó al riesgo país otra vez a la suba, superando nuevamente los 1.400 puntos básicos, y alejándonos por completo del financiamiento voluntario internacional, lo cual nos presentará un 2021 en el que dependeremos de la emisión del BCRA, con un superávit comercial que los expertos ven achicándose, ya que la brecha cambiaria no se reduce, beneficia a los importadores y desalienta a los exportadores.

Con eso, los papeles argentinos estuvieron en baja, tanto en el mercado local como en la Bolsa de Nueva York. Con $1.222 millones operados en acciones y $1.944 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 1,5%, y entre los ADR hubo caídas de hasta el 7%.

Finalmente, entre las commodities, los valores se van acomodando a la euforia que significará llegar a las vacunas y los cálculos de problemas que habrá por el desempleo general y la falta de fondos de la gente como para poder consumir en la nueva realidad. Así, ayer el petróleo volvió a bajar. Los metales preciosos siguieron cediendo. Los metales básicos estuvieron mixtos. Hubo notable volatilidad en las criptomonedas, con el bitcoin resucitando otra vez, y rozando los US$ 19.500. Y, probablemente, el peor dato para el país fue una nueva baja para los granos, tanto en Chicago como en Rosario. La soja achicó 2% en Illinois y se desplomó 7,4% en el mercado rosarino.