Bolsonaro se aísla de las potencias: diferencias con China y sigue sin reconocer a Biden

1 de diciembre, 2020

Bolsonaro se aísla de las potencias: diferencias con China y sigue sin reconocer a Biden

Ayer, los líderes de Argentina y Brasil, Alberto Fernández y Jair Bolsonaro, respectivamente, mantuvieron una videoconferencia para conmemorar los 35 años de la firma de la declaración de Foz de Iguazú por parte de los expresidentes Raúl Alfonsín y José Sarney.

Junto a Fernández, estuvieron el canciller Felipe Solá y Daniel Scioli, embajador anteBrasil. Mientras que, por el lado de Brasil, también participó Ernesto Araújo, ministro de Relaciones Exteriores brasileño.

Antes del acto oficial, los mandatarios tuvieron un encuentro virtual en privado de aproximadamente 30 minutos. Luego, durante la ceremonia, en la cual estaba el mencionado Sarney, Fernández dijo, sobre la recordada firma: “Es un día muy importante para Argentina y Brasil y para todo el continente” ya que “por primera vez empezó a pensarse en la integración del continente”.

“Celebro este encuentro para darle al Mercosur el impulso que está necesitando y es imperioso que Brasil y Argentina lo hagan juntos”, agregó Fernández, quien también pidió dejar “las diferencias del pasado y encarar el futuro con las herramientas que funcionen bien entre nosotros” para poder “potenciar todos los puntos de acuerdo”.

Respecto a la relación bilateral, explicó: “Seguimos avanzando en materia de seguridad y fuerzas armadas, y tenemos que trabajar juntos en el tema ambiental, que es un asunto que nos preocupa mucho. Debemos hacer un acuerdo de preservación”.  Además, añadió: “Tenemos oportunidades en el desarrollo para proveer de gas a Argentina y a Brasil”.

Por su parte, Bolsonaro remarcó que “el Mercosur es nuestro principal pilar de integración” y por ello pidió crear “mecanismos más ágiles y menos burocráticos” en el marco del organismo multilateral.

Las elecciones municipales de Brasil

El presidente brasileño no atraviesa su mejor momento, lo cual se vio reflejado en las elecciones municipales del pasado domingo en 57 ciudades de Brasil, donde los partidos de centroderecha fueron los grandes vencedores de la jornada al obtener las alcaldías de Río de Janeiro y San Pablo. En la primera de estas dos ciudades, Bolsonaro sufrió una dura derrota, ya que su candidato, el actual alcalde, Marcelo Crivella, solo sacó 36% de los votos frente al 64% de Eduardo Paes. En total, el jefe de Gobierno de Brasil apoyó públicamente a 13 candidatos y solo 11 fueron derrotados.

Por otro lado, en San Pablo, Bruno Covas, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y actual líder municipal, le ganó con una diferencia de 20 puntos al izquierdista Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL).

El Partido de los Trabajadores tampoco tuvo una buena segunda vuelta, ya que sus candidatos en Recife y Vitoria, Marilia Arraes y João Coser, respectivamente, perdieron ambos distritos. Así, será la primera vez, desde 1985, que el PT no gobernará ninguna de las grandes capitales del país.

“Tengo mis informaciones: hubo fraude”

En el ámbito internacional, el líder de ultraderecha, quien puso en duda el sistema electoral de su país, denunció, al igual que su “amigo” Donald Trump, fraude en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Bolsonaro todavía no felicitó al presidente electo Joe Biden y dijo que “la prensa no lo divulga, pero yo tengo mis informaciones, y no sirve de nada decírselas a ustedes porque no las van a divulgar, de que realmente hubo muchos fraudes (en EE.UU.)”. Más papista que el Papa.

Cada vez más solo

Ayer, Oliver Stuenkel, académico de la Fundación Getulio Vargas de Brasil, remarcó que la política exterior de Bolsonaro es única en el mundo. Mientras todos tratan de hacer equilibrio entre Pekín y Washington sin quedar mal ninguno, Bolsonaro se está enfrentando al mismo tiempo con el presidente de China, Xi Jinping, como con Joe Biden. Además, destacó que, desde que comenzó su mandato, las relaciones con Argentina, Alemania y Francia han empeorado. “Bolsonaro transformó un país que alguna vez se enorgulleció de estar en buenos términos con todos en un paria, y en menos de 2 años. Eso requiere mucho trabajo duro, concentración y disciplina”, dijo Stuenkel en Twitter.

Sin ser sarcástico, aunque pareciera, Stuenkel se encargó de aclarar que eso no ha sido un error, sino una política predeterminada que busca afianzar la relación con su electorado,“permitiéndole proyectarse como el único hombre que puede salvar a Brasil de una amenaza hostil, globalista-comunista que existe”.