Guzmán cuida la caja: “No es momento de un IFE 4”

11 de noviembre, 2020

GUZMAN FMI

Luego de varios meses de gasto público en tónica expansiva y una emisión monetaria más que generosa, el Gobierno parece estar cambiando el enfoque. Por un lado, la vida económica se fue normalizando y la necesidad de los estímulos asociados al Covid-19 es menor y, por el otro, el financiamiento monetario del agujero fiscal estaba generando distorsiones en otras variables, como la brecha cambiaria.

Sin entrar en modo ajuste, porque cierta asistencia sigue siendo necesaria y la Casa Rosada cree en el “efecto multiplicador” del gasto, el Gobierno cuidará un poco más la caja en pesos. Intentará, cuanto menos: en momentos de crisis, la demanda de gasto público tiende al infinito.  Otro factor de riesgo es un recrudecimiento de la pandemia en el próximo otoño o invierno, como ocurrió en Europa tras un verano tranquilo.

El cambio, motivado más por la necesidad que la convicción, busca reducir la asistencia monetaria del BCRA (Economía ya anunció que no pedirá Adelantos Transitorios en el último bimestre) y quitarle combustible a una brecha cambiaria que había llegado a niveles muy preocupantes en octubre, generando un círculo vicioso de caída de reservas.

Con eso en mente, ayer se reunieron varios integrantes del gabinete económico en Casa Rosada. Fue una reunión de “carácter técnico”, como dejaron trascender, en la que se trabajó sobre el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP). Precisamente, los puntales del “gasto Covid”: las dos políticas claves que diseñó el Gobierno para responder al infarto económico que generó la pandemia.

En la reunión estuvieron presentes la viceministra Cecilia Todesca; el ministro de la Producción, Matías Kulfas y la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont. No estuvieron Santiago Cafiero ni Martín Guzmán.

Según confirmaron fuentes que participaron del encuentro, el objetivo del encuentro, y los que vendrán, es “analizar a qué se destina cada peso” por parte del Estado, un discurso muy distinto al de meses atrás.

También dejaron trascender que el costo fiscal de algunas de las medidas tomadas es importante. “Hay que tener en cuenta que el pago de una cuota de IFE es equivalente al presupuesto de Vialidad Nacional”, destacó uno de los participantes. En rigor, con una población alcanzada de 9 millones, el bono de $10.000 que entrega Anses tiene un costo de $90.000 millones por ronda.

Anoche, se acabó el misterio y la novedad la entregó Guzmán, quien descartó, ante C5N, un cuarto IFE. “Hoy no es el momento de un IFE 4, así como no es el momento de otras cosas, porque hay que mantener ciertos equilibrios para también proteger a la actividad”, confirmó Guzmán. “Hay una situación muy dura pero hay equilibrios muy importantes que mantener para que haya estabilidad”, agregó.

Además, dijo que el Gobierno se guarda “cierto grado de flexibilidad por si la pandemia vuelve a pegar la vuelta, como pasó en Europa”.

“El IFE ayudó muchísimo, ayudó a gente que estaba en una situación muy dura, pero las medidas de protección social van evolucionando”, concluyó Guzmán.

Asimismo, como se sabía, continuará el ajuste en el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), cuya nueva edición también es más acotada: el pago del “salario complementario”, que comenzó ayer para los salarios de octubre, será sólo para “sectores críticos” con facturación interanual negativa. Todas las demás empresas, si es que ingresen al ATP, podrán pedir el crédito subsidiado y pagadero en 12 cuotas. El ATP seguirá en diciembre, para el pago de los salarios de noviembre.

Por cierto, además de la preocupación fiscal, la normalización de la vida económica significa que ese aporte hoy es menos necesario que antes.

“Dado este marco, y tras seis meses de ATP, resulta necesario revisar los criterios del programa de forma tal de poder concentrar los esfuerzos fiscales en aquellos sectores donde aún se observan niveles de actividad muy alejados de aquellos observados en la prepandemia”, agregaron en el Gobierno.

“Hay que ir viendo cómo se va con un Estado inteligente, que proyecta la ayuda de manera eficaz, de tener en cuenta las distintas realidades”, agregaban fuentes oficiales tras el encuentro en Balcarce 50. “Es una cuestión estratégica que tiene que ver con ir acomodando la ayuda en función de la realidad, que está inscripta en una dinámica económica”, resumieron.

Los datos fiscales

En el acumulado hasta septiembre (aún no se informó el resultado de octubre), el déficit primario escaló hasta 4,81% del PIB ($ 1,3 billones) y se amplió hasta 6,4% del PIB cuando se agrega la deuda (déficit financiero). A la misma altura del año pasado, según números recopilados por Consultora Ledesma, el déficit fiscal total era de 2,39% y el resultado primario per se era levemente superavitario.

 

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