El libro de Gerónimo Frigerio que propone cómo acabar con la pobreza en América Latina  

"El propósito no es explicar por qué en los últimos 200 años nos fue mal, sino contribuir a que nos vaya bien en los próximos 200", dice

30 de noviembre, 2020

El libro de Gerónimo Frigerio que propone cómo acabar con la pobreza en América Latina  

Uno de los grandes problemas que atraviesa América Latina hace décadas es el de la pobreza estructural. Diversas estrategias se han implementado en la región, pero ninguna ha obtenido grandes resultados para eliminarla. Gerónimo Frigerio, abogado de la Universidad de Buenos Aires y experto en regulación, estructuración de inversiones y procesos de reforma, plantea en su nuevo libro, que editorial Sudamericana publicará en diciembre, una posible solución a este problema.

Frigerio, especialista internacional con veinte años de experiencia en el diseño y la ejecución de proyectos de desarrollo económico y social en América Latina, y quien fuera funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial, explica que la clave para ello es formular (pocas) reglas claras que posibiliten disminuir la informalidad y ganar competitividad, lo que por decantación generará nuevos empleos.

Sin embargo, el fundador y director general de gf Consulting Group, aclara que el planteo no es utópico, sino práctico, con el fin de contribuir a mejorar la vida de los latinoamericanos en un futuro cercano. En exclusiva para El Economista, un anticipo del libro.

 

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El desafío: dejar de ser pobres

El libro hace foco en la realidad más dolorosa en América Latina: cómo dejar de ser pobres. No enuncia teorías de desarrollo ni recetas de crecimiento económico, sino que provee una visión práctica a fin de contribuir a que se pueda entender el tipo de cambios necesarios para lograrlo.

América Latina está siempre a tiempo de eliminar su pobreza estructural. Pero cuanto más tiempo pase, más estructural se hace la pobreza. Un tema de esta magnitud requiere tener prioridad a nivel regional, porque toda Latinoamérica transita un destino económico y social en el que los países están hermanados geográfica y culturalmente. Cuando sea una prioridad regional, genuinamente compartida, todas las decisiones de política pública se alinearán con ella.

América Latina puede salir de la pobreza liderando su propio proceso de desarrollo.  Los Estados latinoamericanos pueden crear —en conjunto— el mejor clima de negocios, es decir, la regulación más simple y con menores costos para que el sector privado de la región pueda hacer cualquier emprendimiento en todos los sectores.

El desafío es claro. Generar la solución depende de América Latina.

El ejercicio que propone el libro es concreto: si lo que se intentó hasta ahora fracasó, ¿cómo podríamos entender mejor en qué fallamos y qué hacer diferente? ¿Cómo puede cambiarse lo que está mal?

Si es difícil hacer negocios para los emprendedores, micro y pequeñas empresas de la región, ¿por qué no hacerlo fácil?

¿Cómo cambiar las reglas para desarrollar cualquier actividad productiva de forma más simple y menos costosa que en cualquier otro lugar del mundo?

Si trabajar en condiciones formales en la región es complicado y costoso, ¿por qué no hacerlo simple y económico?

Si generar trabajo en la región es complejo, ¿por qué no facilitarlo?

En América Latina aún no hemos tenido la determinación para coordinar una serie de reformas que conduzcan a simplificar la manera de hacer negocios, que a esta altura se entiende que implica: cómo facilitar la actividad del sector privado para que se genere empleo y se promueva la salida de la pobreza de aquellos que ingresen en el mundo del trabajo.

Si bien puede ser frustrante que pasen las décadas y que la región tenga que aprender una y otra vez las mismas lecciones expresadas en crisis recurrentes, el desafío está justamente ahí: entender como dar el paso adelante. No hay atajo en el proceso colectivo de aprendizaje, sino todo lo contrario.

Este libro no busca convertirse justamente en un atajo para la región, sino facilitar que se profundice la mirada interior regional para generar un proceso de desarrollo sostenido que le permita a América Latina entender cómo dejar de ser pobre.

El foco: el sector privado

Para afrontar el desafío de dejar de ser pobres, el libro explora propuestas con un foco claro: desarrollar el sector privado de la región.

Nuestra realidad empresarial es contundente: el 99% de las empresas de América Latina es mipyme. En términos simples, el 99% de ellas emplea entre 0 y 200 personas, o sea, es chica.

Asimismo, las mipymes generan el 60% del trabajo formal de la región, es decir, tienen un rol fundamental en la creación de empleo, elemento clave para reducir la pobreza. En contraste, las mipymes solo representan el 25% del PIB. En otras palabras, estas empresas tienen enorme relevancia en la vida cotidiana de los latinoamericanos, pero aportan relativamente poco al crecimiento regional de la economía.

En la actualidad, el 100% de los emprendimientos en América Latina —sean de empresas pequeñas (88%), medianas (10%) o grandes (2%)— requiere de abogados, contadores, notarios e interacciones con entidades del Estado, lo que hace que emprender o hacer negocios en la formalidad —es decir, dentro de las reglas— sea relegado a quienes puedan pagar el costo asociado y contratar los servicios requeridos.

En la era de la digitalización, ya debiéramos crear una mipyme de forma gratuita en un solo proceso, con una aplicación desde nuestro teléfono móvil. También debiéramos contratar mediante la misma aplicación los recursos que requiramos por el tiempo que los necesitemos, así como dar de baja los contratos que dejemos de necesitar. Incluso debiéramos cerrar fácilmente la mipyme si el emprendimiento o proyecto intentado no funcionó. Sin embargo, la realidad es la opuesta.

América Latina tiene pendiente comprender que su desarrollo está asociado al de las mipymes.  Las empresas chicas necesitan una regulación simple para prosperar.

La clave: buenas reglas

América Latina ha fracasado en establecer reglas simples para generar empleo en condiciones formales que brinden oportunidades de progreso a sus habitantes. Cuando se crea trabajo formal, se logra trascender al desempleo y la pobreza.  En la actualidad, la región convive de forma “natural” con el trabajo informal, como si fuera una red de contención social.

Las reglas de la región para emprender y hacer negocios son tan complejas que los latinoamericanos nos hemos especializado en encontrar alternativas —“atajos”— para subsistir a la mala regulación del Estado. La informalidad no está socialmente penalizada y, en consecuencia, eludir impuestos, incumplir reglas o intentar no pagar multas es parte de la vida diaria de la mayoría de los que habitan la región.

Mientras las malas reglas sigan generando informalidad y desempleo, América Latina seguirá sumida en la pobreza.

Entender cómo dejar de ser pobres debiera ser la principal prioridad de todos los latinoamericanos. Generar soluciones para que emprender y trabajar en la región sea simple y económico es un camino que aún no se ha ensayado y que tiene el potencial de transformar el futuro de América Latina en uno de progreso.

La solución ya fue ensayada por otros países, y los beneficios son tangibles. Reglas claras y simples favorecen la creación de negocios y la generación de empleo, reducen la informalidad y disminuyen la pobreza (Banco Mundial, 2004, 2005, 2006).

En términos concretos, América Latina puede desarrollarse, reducir la pobreza, crear empleo y ser competitiva si logra tener reglas tan simples que hacer negocios —para los latinoamericanos o cualquier inversor, en todos los sectores de la economía— resulte fácil y económico.

El planteo no es utópico, solo práctico. El propósito no es explicar por qué en los últimos doscientos años nos fue mal como región, sino contribuir a que nos vaya bien en los próximos doscientos años.

 

+información https://www.megustaleer.com.ar/libros/simple/MAR-009469