Suspensión de la OPI de Ant en China pone paños fríos a la expansión de las fintech

4 de noviembre, 2020

ant china

Por Pablo Maas

La cancelación a último momento de la oferta pública inicial (OPI) de acciones de Ant, el poderoso brazo crediticio del gigante chino del comercio electrónico Alibaba y su accionista controlante Jack Ma, puso paños fríos a la expansión de la “industria” fintech, al privilegiar la seguridad financiera por encima de la innovación. La OPI tenía previsto recaudar US$ 37.000 millones en Shanghai y Hong Kong, lo que la convertía en la mayor emisión de acciones en la historia, superando el récord previo alcanzado el año pasado por la petrolera saudita Aramco en Ryad, que reunió US$ 29.000 millones.

La OPI dio a Ant un valor de mercado superior a los US$ 300.000 millones. Con el dinero recaudado, Jack Ma planeaba financiar la expansión internacional de su banco online, que en China es el rey indiscutido del mercado. Fundada en 2004 como Alipay, una filial que procesaba los pagos de Alibaba (tal como hace Mercado Pago con Mercado Libre en Argentina), la fintech se estableció como una compañía independiente en 2014. Desde entonces, su negocio creció hasta convertirse en el más grande del mundo, procesando pagos por US$ 17 billones solo en los primeros seis meses de este año y superando a los colosos occidentales: Visa y Mastercard.

El lunes, Ma mantuvo una reunión clave con autoridades del Banco Central Chino (llamado Banco del Pueblo) y los reguladores de la industria financiera. Lo que ocurrió allí fue bastante grave, pues al día siguiente a la noche y a solo 36 horas del debut accionario de Ant, el mercado STAR de la Bolsa de Shanghai anunció la cancelación de la emisión. El mercado STAR (Junta de Innovación de Ciencia y Tecnología de la Bolsa de Valores de Shangai) es el equivalente del Nasdaq estadounidense, que desde que fue fundado en julio de 2019 para dar acceso a las tecnológicas chinas al mercado de capitales, ya alcanzó una valuación de US$ 400.000 millones.

Aparentemente, todo venía viento en popa para que este mercado, inaugurado por el propio presidente chino Xi Jinping, recibiera con bombos y platillos a su nuevo protagonista estrella, el rey de todos los unicornios. Pero algo ocurrió que hizo que las autoridades chinas lo pensaran mejor y detuvieran la IPO de Ant a último momento. Oficialmente, el mercado Star informó que Ma había sido llamado para “entrevistas de supervisión”. También hubo otros “asuntos importantes”, añadió, incluyendo cambios regulatorios para las fintech que lo obligaron a postergar la cotización.

Según expertos citados por el Global Times, un diario chino en inglés que suele reflejar la opinión del Partido Comunista, entre la innovación y la seguridad financiera, las autoridades se inclinaron por esta última. “Demasiada innovación que sobrecarga el régimen regulatorio podría resultar en una burbuja fintech que, en el peor de los casos, arrastraría a la población digitalizada a una pesadilla de falsa prosperidad que podría estallar”, advirtió el diario.

Uno de los expertos citados por el diario, Lian Ping, director del Zhixin Investment Research Institute, dijo que “los gigantes fintech, aunque difieren de las instituciones financieras tradicionales en sus estructuras de negocios, son igualmente en esencia proveedores de servicios financieros” y como tales deben ser regulados y los riesgos financieros, minimizados. Dicho y hecho, el lunes se anunció que las fintech no podrán prestar a un individuo más de 300.000 yuanes, equivalentes a unos US$ 45.000 o un tercio de sus ingresos anuales, lo que sea mayor.

La ofensiva contra las fintech se dirige especialmente a Jiebei, un servicio de crédito instantáneo al consumo que forma parte de Ant, por medio del cual millones de consumidores chinos obtienen una calificación crediticia de acuerdo a parámetros obtenidos por medio de Inteligencia Artificial y Big Data. Pero la disponibilidad de estos créditos, “podría fácilmente amplificar un gasto excesivo por parte de los consumidores”, dijo el Global Times. Está claro que China, una economía altamente planificada y que acaba de elaborar su decimocuarto plan quinquenal para el período 2021-2025, no tiene ningún interés de correr el riesgo de una crisis financiera al estilo de la de 2008-2009 por un exceso de tolerancia regulatoria en su sistema financiero.

La decisión de cancelar la emisión de acciones difícilmente haya tomado por sorpresa a Jack Ma. Posiblemente previendo el desenlace, el fundador de Alibaba y el hombre más rico de China tuvo la semana pasada una intervención pública sorprendentemente crítica hacia el establishment financiero global. En una conferencia en Shanghai el 24 de octubre, en la que reapareció tras varios meses de bajo perfil, Ma arremetió contra los acuerdos de Basilea, que regulan la banca mundial. “Son como un club de ancianos (Basilea II). No podemos usar los métodos de ayer para regular el futuro”, dijo. En particular, criticó a los bancos por tener lo que describió como una “mentalidad de casa de empeños”, por su insistencia en requerir garantías reales antes de otorgar préstamos. Las reglas de Basilea, agregó, fueron diseñadas para enfrentar problemas que no son relevantes para la actual fase de desarrollo de China: “Sólo hablan del control de riesgos y nada acerca del desarrollo”.

Las autoridades chinas piensan diferente. Por si hacía falta, el Financial Times tituló el martes: “El revés de Jack Ma muestra a los inversionistas que Pekin todavía es el jefe”. No está claro todavía si la suspensión de la IPO es una medida temporal, una postergación, o algo peor. En cualquier caso, la oferta deberá ser rediseñada (y por consecuencia justipreciada) de acuerdo a las nuevas regulaciones. La economía digital china sigue avanzando, pero a esta altura queda claro que el ritmo lo marca el Plan, no el mercado y mucho menos algún magnate, por más que se llame Jack Ma.

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