Dólar sostenido, bonos débiles y acciones con gran repunte

25 de noviembre, 2020

guzman-dolares-coronavirus-wallstreet

Por Luis Varela

En otro día claramente marcado por las vacunas contra el Covid y por los funcionarios que está convocando Joe Biden, los mercados de aquí, allá y todas partes vivieron ayer una verdadera fiesta, con nuevas subas en las bolsas, gran recuperación para el petróleo, mejora para los metales básicos y los granos, salto en las criptomonedas y un nuevo descenso para el dólar global y las onzas de oro y plata.

En realidad, con la sensación de que las vacunas estarán antes de fin de año, y con un equipo de gobierno de Biden que en principio será bastante amigable con el mercado financiero, lo que se sigue dando en el mundo es una rotación de valores, con inversores profesionales vendiendo lo que subió demasiado y comprando los activos que fueron muy castigados en los últimos meses, y que tienen chances de sobrevivir a los tiempos que vienen, que según varios expertos no serán nada sencillos.

El desafío más grande que se ve por delante es el desarme de la gigantesca liquidez mundial de dólares, euros, yenes, yuanes y libras, que se multiplicaron por varias veces, y que ya están generando una inflación mundial ciertamente peligrosa, que es más producto de la caída de los valores del dinero, que por actividad real, por una supuesta “belle époque” que podría sobrevenir por la sensación de que la humanidad quedó viva tras el Covid.

Con ese marco, en general tenemos a un cúmulo de tenedores de dinero que lo que más quieren es sacarse el efectivo de encima y posicionarse en cosas, ya que se piensa que en 2021 la inflación global puede ubicarse entre el 5% y el 10% anual. Y que esa nueva realidad terminará obligando a los principales bancos centrales del mundo, que hoy arrojan dinero desde helicópteros, a comenzar a aplicar tasas de interés más altas para recoger el dinero en danza.

Por eso ayer en el exterior el dólar no cambió en Japón y Chile, pero volvió a bajar contra el resto de las monedas principales: achicó 0,3% contra la libra, 0,4% contra el euro, 0,7% en México y descendió nada menos que 1% en Brasil. Y mientras el dólar baja en el mundo, en Argentina el blue achicó apenas, pero los dólares financieros libres siguen subiendo, marcando gran preocupación porque diciembre será todo un desafío por los aguinaldos.

De hecho ayer, de los seis dólares de Alberto, cinco estuvieron para arriba y sólo el blue cedió. El dólar turista subió 36 centavos hasta $142,11, el oficial subió 22 centavos hasta $86,13, el blue bajó $1 hasta $160, el mayorista subió 35 centavos hasta $80,70, y lo más peligroso del caso es que hubo otra dura caída de US$ 214 millones en las reservas del BCRA (quedan US$ 38.732 millones de dólares y el 51% de esa suma son yuanes teóricos, y no dólares contantes y sonantes). Además, el dólar MEP subió 66 centavos hasta $147,88 y el contado con liquidación subió 89 centavos hasta $151,03. Por lo que la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 85,8% y la del CCL con el mayorista del 87,1%. Y lo que más demuestra la debilidad del peso es que la moneda nacional sigue bajando fuerte contra otras monedas: la libra saltó 98 centavos hasta 107,75, el euro subió 66 centavos hasta 95,94 y el real subió 10 centavos hasta 15,01.

Y lo más preocupante del caso es que el supercepo cambiario recargado está bloqueando la única opción de salida que tiene el país: el comercio exterior es cada vez más chico: las exportaciones de octubre bajaron 2% contra septiembre y las importaciones se achicaron 3%. Y comparando octubre de este año contra octubre 2019, las exportaciones caen 21,6% y las importaciones suben 2,8%.

O sea, el comercio exterior está entregando cada vez menos dólares genuinos y el presidente Fernández no cambia un ápice sus políticas. Y en una movida muy de corto plazo, mientras se mira con recelo hacia Washington para ver si aparece alguna señal del FMI, el ministro de Economía se ve obligado a seguir tomando deuda sin parar para ir pagando los vencimientos que caen en los próximos días: este jueves sale a conseguir $90.000 millones en nueva deuda atada a tasas y a inflación. Y se prepara para un mes de diciembre en el que necesitará un cúmulo de dinero desde el Banco Central para enfrentar los gastos del Tesoro.

La caída global del dólar y la debilidad del peso está formando una euforia en muchos valores por la baja del billete verde a nivel global, pero esa verdadera fiesta en muchos valores no se ve reflejada en los títulos públicos argentinos, que siguen sin reacción, manteniendo al riesgo país argentino muy alto, en los 1.369 puntos básicos, doce veces más elevado que el riesgo de Perú, que acaba de colocar deuda a 100 años con tasas a menos del 4% anual, cuando a Argentina en los mercados globales nadie le presta ni al 17% anual a seis meses.

El economista Fernando Marull explicó, sin pelos en la lengua, que “en estos momentos estamos viendo mejoras en las acciones argentinas, pero son subas circunstanciales, ya que Wall Street cerró el capitulo argentino por cuatro o cinco años, hasta que cambie el clima. Argentina pagó 7% anual hace tres años, hoy paga 17% y Perú paga menos de 4%”. Por eso, los bonos públicos argentinos siguen fuera del menú, y quienes se animan al riesgo argentino piensan únicamente en los ADR privados en dólares.

Ayer, además hubo una señal mixta que vino desde el mercado de la construcción. Después de subas importantes en octubre, los materiales para construir están anotando en noviembre otra vez subas muy importantes, y el Presidente salió a amenazar a las empresas, con la idea de aplicarles la ley de desabastecimiento. Cuando desde el sector reconocen que puede haber algunos corralones que retienen, porque no saben qué precios van a conseguir para reabastecerse, pero dicen que el problema principal es la brecha cambiaria, que distorsiona todo.

Y el otro elemento vinculado a la industria de la construcción que generó alguna expectativa fue la aparición del dato de los escribanos de la provincia de Buenos Aires, quienes indicaron que la actividad en cantidad de escrituras creció 17,9% sobre setiembre de este año y 1,6% contra octubre del año pasado. Aunque los escribanos recordaron que si se miden los primeros diez meses de este año contra el mismo período de 2019, la actividad sigue 43,3% abajo. Los precios repuntaron algo medidos en dólares oficiales entre setiembre y octubre, pero están 10% abajo contra octubre de 2019.

Al respecto, Pedro Brandi, del Grupo Construya, manifestó que “hay sobredemanda de productos de la construcción porque la gente quiere sacarse los pesos de encima y ve que el gobierno frena el dólar. Y se reconoce que hay faltantes de productos porque por el covid una parte del personal de las empresas no está trabajando y no se puede abastecer normalmente. Con todo esto, estamos muy cerca del récord histórico de entrega de productos de la construcción, en 2017, pero estimo que esta demanda no va a durar, ya que la vemos como circunstancial”.

En cuanto a valores estrictamente financieros, la baja global del dólar está provocando un alboroto de proporciones. Como las vacunas están cerca y debido a que Biden nombró un equipo bastante amigable con el mundo financiero, ayer hubo un salto en las commodities que venían dormidos, se cayeron los que habían sido tomados como refugio, la Bolsa de Nueva York festejó y las acciones argentinas tuvieron una amplia sonrisa, tanto en Wall Street como en Buenos Aires.

El petróleo pegó un salto y alcanzó el mejor precio de los últimos meses, con el Brent rozando los US$ 48. Los metales básicos y los granos estuvieron sostenidos, con subas, pero mucho más cautas que lo ocurrido con el crudo. Y lo más llamativo del caso es que hubo una nueva reducción consistente para los metales preciosos, más para el oro que para la onza de plata, pero las criptomonedas siguen en ebullición, convirtiéndose en la mejor inversión del año, con el bitcoin saltando y arañando los US$ 19.200, a pasos de los US$ 20.000 que tocó durante cuatro días en diciembre de 2017, para después desplomarse a US$ 3.500.

Con eso, el tren alcista permaneció en la Bolsa de Nueva York, con subas promedio del 1,4%, pero con enorme rotación de papeles. Y las bolsas latinoamericanas también sonrieron, con salto de más del 2% en la de San Pablo y de casi 1% en la de México, pero con Buenos Aires enarbolada como la mejor de todas, con el S&P Merval saltando más de 5%, con un gran volumen operado: $2.203 millones en acciones y $2.765 millones en Cedears, y con los ADR argentinos brincando hasta 10% con los bancos Macro y Francés arriba de todo.

Los bonos argentinos, en cambio, siguen chatos. El mercado, tanto el local como el extranjero, no ven la manera en la que Fernández pueda juntar el dinero que va a ir necesitando para ir pagando los cupones de deuda que empiezan a vencer en junio próximo. Los primeros pagos son chicos, pero en 2024 y 2025 comienzan pagos ciertamente importantes, y si no logra achicar el rojo fiscal y una economía más competitiva, el horizonte sigue sin dar chance de mejora para los papeles nacionales. Encima, ayer hubo presentaciones de abogados en Wall Street, que empiezan a armar demandas por los bonos en default de cinco provincias argentinas que siguen con la deuda sin reestructurar.