Profesionalizá tu vocación

8 de octubre, 2020

Por Ruth Remesnitzky y  Daniel Peralta Funes Lazos Comerciales

Elegir una carrera u ocupación es como estar en un país desconocido, no hablar el idioma local, no tener un mapa y no animarse a pedir ayuda. Si bien muchas personas desde entrada la adolescencia, incluso desde la niñez, manifiestan sus gustos y actividades preferidas, hay una gran cantidad de egresados de las escuelas secundarias que no avizoran un futuro dentro de una rama de estudios. Además, se observa una segunda etapa de la vida (“los 40”), que traen consigo la necesidad de un cambio de rumbo o redefinir prioridades.

Piensen en cada vez que les tocó elegir algo: un empleo, una casa, un auto, una pareja. Sin lugar a dudas cada elección implicó afectiva y económicamente un camino. Sientan cómo deben estar hoy los jóvenes que se encuentran con una culminación de estudios “virtual” en un presente y futuro plagados de incertidumbres.

En líneas generales, la elección del futuro profesional siempre estuvo signada por tres  factores. Un primer  perfil es  el económico y de supuestas garantías de éxito y estatus social. En segundo lugar se agrega a esta ensalada de intereses y necesidades la cultura familiar y social, que marca determinados caminos, como fue en el siglo pasado la idea de “m’hijo el doctor”,  título de una obra teatral escrita en 1903 por el dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez, un drama rural en tres actos que presenta un choque entre la gente perteneciente a la sociedad rural de principios de siglo y los que se han mudado a la ciudad. Un tercer factor es el síntoma de época: el “quiero vivir de lo que me gusta y ser mi propio jefe”.

¿Hasta qué punto la elección personal es realmente individual? ¿Dónde comienza y termina mi libertad de elegir?

Sin lugar a dudas, las fronteras se desdibujaron, como las personas que ejemplificamos al comenzar esta reflexión: sin brújula ni horizonte.

¿Dónde encuentro motivación y qué hago mientras dure el distanciamiento social? ¿En qué me capacito que tenga un propósito  y que me sirva a futuro? El listado de preguntas sigue pero el objetivo de esta columna es brindarles una guía para encontrar alguna respuesta.

Existen algunas certezas y es importante focalizarlas.

-Las personas necesitan apoyo y contención emocional.

-La salud tomó protagonismo.

-Las comunicaciones requieren mayor inversión y desarrollo de tecnología.

Ante estas certezas podrían emerger  rápidamente como soluciones carreras vinculadas a la medicina, enfermería, ingenierías, psicología, coaching, entre tantas otras. Sin embargo, el confinamiento y la pandemia nos han enseñado que los trabajos pueden ser cada vez más efímeros. También se evidenció que muchas personas, sobre todos los millennials (nacidos y familiarizados con el uso de la tecnología digital) buscan salidas rápidas, cursos cortos, formaciones variopintas. En este panorama, algunos sociólogos ya se animan a formular un nuevo término que hable de estos jóvenes que serán paridos por el sistema educativo: “pandemials”, es decir jóvenes educados y criados en esta nueva “normalidad”.

Así como en el Siglo 21 existían aspiraciones por tener tecnicaturas, licenciaturas o doctorados, hoy está en boga el concepto de “armá tu marca personal”. Esto implica que la profesión no te direcciona tú futuro laboral, sino que en función de tus elecciones vas configurando el territorio. Bien sabido es que el mapa no es el territorio y quienes han estudiado carreras tradicionales como arquitectura, ciencias económicas o medicina pudieron luego elegir qué hacer con el título. El nuevo panorama en torno a las vocaciones nos llaman a tener varias elecciones de vida, ir y volver, reconfigurarnos y estar preparados permanentemente para el cambio. No vivimos en una época de cambios, es un cambio de época.

Si bien existe un contexto, cuando yo elijo y cambio, se modifica mi entorno. No hay una formula, se trata de un auto diagnóstico y la transformación siempre viene con la acción. Para ello es preciso determinar objetivos de vida, aprender de los errores y accionar.

Hacerse cargo desde cero es fundamental: somos el resultado de la suma de decisiones o indecisiones que tuvimos. Si bien los milenials de hoy no se caracterizan por mirar el futuro, llegarán a un momento de la vida, como todos, que analizamos el pasado. Es en ese momento donde es preciso llegar con la satisfacción de haber optado siempre por la excelencia, es decir, la mejor versión de uno mismo.

Ser responsables nos brinda madurez, autodependencia, libertad y seguridad. Aprender sobre cómo soy y cómo manejo mi autoestima permite elecciones más sabias.  Se puede profesionalizar cualquier vocación. Es por ello que, a través del Instituto Superior de la Sociedad Rural de Jesús María, brindaremos el taller práctico vivencial “Profesionaliza tu vocación”, cuyo objetivo es ayudar a reconocer habilidades, capacidades y experiencias para que construyas tu marca personal, brindando herramientas necesarias para que puedas profesionalizar tu vocación. El mismo inicia el miércoles 14 de octubre a las 10 vía streaming.

Elegir desarrollar una vocación es distinto a elegir un trabajo. El significado de trabajo está asociado a una carga que ya pocos están dispuestos a llevar. Todos queremos un mapa y varias brújulas (GPS para los milennials). El nuevo paradigma universal nos invita a conectarnos con nuestro propósito, alineado a nuestros dones, para de esta forma beneficiar a toda la humanidad. Aquí reforzamos una vez más la sabiduría ancestral de que la unión hace la fuerza y en nuestro país lo hemos vivido más de una vez, a través de la solidaridad que nos caracteriza como seres humanos. Un ejemplo de ello es la acción solidaria que han llevado a cabo diversas organizaciones en la provincia de Córdoba para ayudar a los damnificados por los incendios que han perdido todo.

Te invitamos a que cada vez que tengas que elegir, lo sientas en el corazón y lo imagines con la mente para luego poder llevarlo a la acción. Esto no son palabras vacías, es la realidad que vivimos  y por ello sentimos la misión de transmitirlo a todo aquel que se anime a transitarlo.

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