La mejor política social es una macro estable

1 de octubre, 2020

La clave para lograr mejores indicadores sociales (que debería ser el objetivo de la política económica) es tener una macroeconomía dinámica, estable y evitar las oscilaciones bruscas. Cuando las cosas se ponen bravas y hay “vacas flacas”, los sectores bajos son los primeros que sufren, además de ser los últimos que se recuperan cuando se endereza el barco.

Ayer, el Indec informó que 40,9% de la población es pobre: 18,5 millones de argentinos. En el segundo semestre de 2017, cuando las Macrinomics marchaban sobre ruedas (aparentes) y algunos presagiaban el fin del peronismo, la tasa de pobreza fue de 25,7%. Desde entonces, “pasaron cosas” y la pobreza empinó la curva hasta el 40,9% del primer semestre que acaba de pasar. Más de 15 puntos más. El golpe es aún peor si se toman en cuenta los datos del segundo trimestre de 2020, cuando la pandemia pegó más duro: los expertos estiman una tasa de pobreza entre 45% y 50% para el período abril-junio.

La pobreza desde 2002
Grave: la pobreza subió 15 puntos en 3 años

La explicación no debe buscarse en una política social (transferencias de ingresos) amarreta: muy por el contrario. El “gasto social” no ha hecho otra cosa que subir. El problema fue la inestabilidad macroeconómica imperante, iniciada por la crisis cambiaria de 2018 que, con oscilaciones, persistió hasta el golpe pandémico de 2020. En todo ese periodo, el empleo se retrajo (se precarizó) y los ingresos no llegaron a acercarse a la inflación. Los números de ayer muestran que la prioridad, además de mantener la política social en curso, también debe ser estabilizar la economía porque, sin eso, ni un gasto social récord puede hacer magia.

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