El peligro climático de los autos usados

27 de octubre, 2020

autos

Un nuevo informe de la ONU profundiza en un problema que pasa desapercibido: las emisiones de carbono de larga duración y la contaminación de los automóviles usados ​​enviados de naciones ricas a las más pobres.

El informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente encuentra que entre 2015 y 2018, EE.UU., la UE y Japón exportaron juntos 14 millones de vehículos ligeros usados, y el 70% se destinó a países en desarrollo. África es el principal destino de las exportaciones.

El análisis encuentra que la mayoría de los países importadores tienen regulaciones ambientales y de seguridad limitadas o inexistentes que rigen las importaciones de vehículos usados, mientras que pocas naciones desarrolladas tienen restricciones a la exportación.

El informe de la ONU analizó las políticas de importación de las naciones y creó un sistema de clasificación basado en factores como los estándares de emisiones y los límites de antigüedad de los vehículos.

“De los 146 países encuestados, 81 países, más de la mitad, tienen políticas ‘débiles’ o ‘muy débiles’ para regular la importación de vehículos usados”, concluye.

El transporte en general (no solo autos, sino también camiones pesados, aviones, etc.) es una fuente importante de emisiones, que genera casi una cuarta parte de la producción de CO2 relacionada con la energía y aproximadamente el 15% de todos los gases de efecto invernadero globales.

Y el informe señala que se prevé que la flota mundial de vehículos ligeros se duplique al menos para 2050, y que casi todo el crecimiento proceda de países no pertenecientes a la OCDE que importan muchos coches usados, furgonetas, minibuses, etc.

“Los países desarrollados deben dejar de exportar vehículos que no pasen las inspecciones ambientales y de seguridad y ya no se consideran aptos para circular en sus propios países, mientras que los países importadores deben introducir estándares de calidad más estrictos”, dijo la directora del PNUMA, Inger Andersen.

El documento recomienda pasos que incluyen regulaciones y estándares globales y regionales armonizados, así como más investigación.

También dice que los límites de edad y las políticas fiscales como los impuestos basados ​​en la edad o el CO2 pueden ser efectivos.

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