El “no vamos a devaluar” está claro, pero con decirlo no alcanza

19 de octubre, 2020

Argentina y el FMI

Por Alejandro Radonjic

Si algo queda claro al escuchar a los funcionarios del Gobierno es que van a hacer todo lo posible para evitar una devaluación del dólar oficial que luego se traslade a precios, luego a los indicadores y humores sociales y en un año más, en las urnas. Queda menos claro el “cómo” y no por encubrimento informativo sino porque se va decidiendo sobre la marcha. Ni el propio Gobierno sabe qué necesitará hacer a futuro para calmar las aguas porque, en Argentina, el tipo de cambio no se maneja con declaraciones periodísticas.

Por eso, el activismo del BCRA y Economía, lejos de detenerse, sigue porque también continúa la huida de peso y los dólares para defender la paridad cambiaria cada vez son menos. El Gobierno la corre de atrás y va contorsionando el discurso y el herramental, como indique la ocasión. A fines de la semana pasada, por ejemplo, debió guardar (parcialmente, cuanto menos) aquella frase de “los dólares no son para ahorrar sin para producir”: ahora, habrá que “informar” anticipos de pagos de importaciones mayores a US$ 50.000, una baja brusca contra el límite previo de US$ 500.000.

¿Ya sabe el BCRA que va a hacer el próximo jueves tras su habitual reunión de Directorio?

Difícilmente pueda sostenerse que el activismo del BCRA y Economía fue escaso. Sin embargo, es evidente que fue insuficiente.  “Navegar la economía en medio de la pandemia está requiriendo algo más que una firme decisión de no devaluar la moneda, la suba de las tasas de interés en base a la inflación, el ajuste continuo del control de cambios para cuidar las reservas y el monitoreo de los mercados cambiarios alternativos”, dijo Delphos en su informe del viernes pasado.

“Las pequeñas subas de las tasas de interés al público parecen no alcanzar para domar los tipos de cambio alternativos en un contexto donde las anclas fiscales se encuentran debilitadas y la volatilidad de las expectativas puede reducir la demanda de pesos o activos denominados en moneda local. De fondo, lo que necesita es señales por el lado fiscal y monetario, considerando los $ 1,2 billones de emisión previstos para 2021. Esta incertidumbre es lo que en parte explica que estemos observando niveles en los tipos de cambios alternativos muy altos en términos reales pero que cobran sentido en un escenario de pandemia, escasez de divisas y expectativas cambiarias que no logran anclarse”, agregaron.

El Gobierno pensó que esas “señales” eran el arreglo con los acreedores con títulos en dólares y el envío del Presupuesto 2021. Evidentemente, esas “señales” no bastaron y falta algo más. Allí entraron, desde mediados de septiembre, todas las nuevas regulaciones, que aún siguen sin calmar las aguas. Las proyecciones no son optimistas y la posibilidad de un salto discreto en el tipo de cambio oficial crece día a día a medida que se agotan las reservas y el diálogo entre el Gobierno y “el mercado” se asemeja a uno de sordos.

Como un círculo vicioso, la corrida cambiaria alimenta a la política y, a la vez, esta se alimenta de aquella. Perder el control del dólar puede ser un síntoma de un desequilibrio monetario, pero más temprano que tarde inunda la política también. Si esta no logra dar respuesta, el círculo se alimenta hasta su eventual ajuste, que puede ser en el dólar o en las urnas. O en ambas.

Con la cosecha gruesa lejos (y una seca durísima en la zona núcleo), en el horizonte cercano aparece el nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Gobierno aceleró los diálogos con el organismo y se espera una nueva visita en noviembre, tras la realizada a comienzos de octubre.

“Alberto Fernández estaría dispuesto a cumplir con un plan de consolidación fiscal, definido como un ajuste ‘gradual’, que seguramente vendrá con mayores impuestos (riqueza y Ganancias, entre otros). El FMI seguramente pedirá alguna reforma de orden monetario y reformas estructurales, que busquen potenciar las exportaciones. Argentina necesita con urgencia un plan económico. Y también necesita un ancla. Esta ancla podría lograrse consiguiendo el respaldo del FMI. Pero para eso, Argentina debe convencer al board del FMI, no solo a Kristalina Georgieva”, dice el último reporte de FMyA. Sería una manera de “comprar reputación” o tener una suerte de auditor de un programa económico más o menos balizado.  En un escenario optimista, el acuerdo puede estar listo en diciembre, aunque lo más probable es que quede para enero o febrero.

Es natural alimentar las esperanzas de que las cosas mejorarán, pero debe evitarse caer en el ilusionismo bobo: todo dependerá del programa y hay casos, demasiado recientes y cercanos, de “apoyos” del FMI que, más que estabilizar el barco, complicaron aún más el oleaje y dejaron facturas impagables. La propia Georgieva dejó traslucir que un acuerdo no sepultará los problemas, señalando que “los desafíos de Argentina son dramáticos”, como instando al Gobierno a hacer más cosas, además de prender una vela a Washington, para estabilizar la economía.

Por cierto, además de un buen programa se necesitará el aval del “board” del FMI. Las piezas ya se están moviendo. Mientras Martín Guzmán negocia los números con el “staff”, Fernández va juntando votos en el “board”. Ya habló con Mark Rutte (Países Bajos) y el viernes hubo contacto con el francés Emmanuel Macron. En principio, parecen haber ganas de ayudar a Argentina, sobre todo en el contexto pandémico. La palabra final la tendrá EE.UU., el país con mayor peso dentro del órgano ejecutivo. En pocas semanas más se sabrá si el llamado deberá ser a Joe Biden o Donald Trump. Mientras, el reloj sigue corriendo…

 

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¿El dólar a $170 está caro o barato?

A pesar de que el peso cotiza en mínimos históricos contra la divisa norteamericana, eso no quiere decir que su derrotero haya terminado ni que la tendencia se vaya a revertir en el corto plazo. “Sin un plan, el dólar a $ 170 luce barato. Al mismo tiempo, con un camino balizado de consolidación fiscal, equilibrio monetario y tasas reales positivas, unificación cambiaria e instituciones y justicia que respeten la propiedad privada, el dólar a $ 170 es muy caro”, señalaron desde GMA Capital.

 

EL DATO

568

Según el último reporte de GMA Capital, las reservas netas líquidas son de apenas US$ 568 millones. El cálculo surge de detraer el oro (US$ 3.741 millones) y los DEG (US$ 449 millones) de las reservas netas.

Reservas líquidas reales
Reservas líquidas reales

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