El mercado espera más medidas para reducir la brecha cambiaria

13 de octubre, 2020

dólar blue

La semana pasada, los dólares alternativos treparon fuertemente, alcanzando todos los días valores récord. El viernes, el dólar contado con liquidación (CCL) cerró en su máximo de casi $157 y el dólar Bolsa o MEP se ubicó en $144. Por su parte, el dólar “blue” tomó un poco más de fuerza y alcanzó el récord de $167. De esta manera, la brecha cambiaria sobre el oficial se acentuó aún más y se ubicó por encima del 100%.

Mientras tanto, hasta el momento, no se sabe qué hará el Banco Central (BCRA) para enfrentar esta situación, la cual se agravó a partir de mediados de septiembre, tras el nuevo endurecimiento del cepo cambiario, que desde entonces, además de ampliarse la brecha, las reservas internacionales siguieron cayendo y se aceleró la salida de los depósitos privados en dólares.

“El BCRA necesita absorber con urgencia una parte de los pesos que le sobran a la economía, hasta que todo el corredor de tasas quede por lo menos en terreno positivo. En segundo lugar, corregir el tipo de cambio oficial para desactivar las expectativas de devaluación, al menos hasta dejarlo en el terreno de los $100 – $105, que es el mismo nivel de competitividad real que teníamos con Brasil a principios de año”, indicó el economista Martín Tetaz en un newsletter difundido ayer.

De acuerdo con el especialista, en tercer lugar, la entidad monetaria deberá explicitar cuántos pesos le transferirá al Tesoro Nacional durante los próximos meses y cuál es plan de absorción de ese excedente. “No estoy seguro que con eso alcance, dado el deterioro en la reputación que ha sufrido el BCRA, pero salvo que el Gobierno encuentre otra forma de obligar a la gente a mantener en el bolsillo los pesos que le sobran, todas esas medidas son necesarias”, sostuvo.

En su artículo, el economista señaló que desde que empezó la cuarentena la entidad que conduce Miguel Pesce le transfirió al Tesoro Nacional $1,5 billones, pero el circulante creció “sólo” $500.000 millones porque $1 billón fue absorbido mediante Pases, Leliq y venta de divisas. “Desde el comienzo, el Gobierno buscó la imposibilidad de emitir sin consecuencias, sin que aumenten los precios internos, sin que suban el dólar ni las tasas de interés y sin que se pierdan reservas. ¿Era eso posible?”, planteó, a lo cual respondió que tal vez habría sido factible si la cuarentena y las ayudas sociales se hubiesen manejado de otra forma.

“En otros países con monedas más fuertes, de hecho, los paquetes de alivio fueron financiados con emisión y muchos de esos billetes fueron mantenidos como liquidez en el bolsillo de la gente, lo que equivale a comprar un bono del Estado que paga tasa cero. Pero, claro; en esos países había deflación de bienes y activos (no convenía comprar nada) y de hecho la tasa de los bonos era ridículamente baja o directamente negativa, de manera que el costo de oportunidad de quedarse con los billetes en el bolsillo era realmente muy bajo”, indicó.

En cambio, comparó, “una cosa distinta es poner $500.000 millones en la calle, que equivalen a la mitad de todo el circulante, en un contexto inflacionario, en un país en el que el mismo Estado tiene que pagar 15% en dólares para poder financiarse”.

“El BCRA buscó inyectar a la economía $800.000 millones, y si el circulante creció en sólo $500.000 millones fue porque con $300.000 millones de esos pesos, le sacaron US$ 4.300 millones de reservas a la entidad monetaria; algo que cualquier estudiante con un conocimiento elemental del enfoque monetario del balance de pagos hubiera anticipado, en un contexto de crawling peg donde el tipo de cambio crece menos que lo que aumenta la cantidad de dinero”, explicó.

Tetaz recordó que al principio el Gobierno “se ilusionó” con el crecimiento de la demanda precautoria de dinero, en plena fase 1 de la cuarentena, cuando la gente reducía su ritmo de visitas al cajero automático y mantenía más efectivo en el bolsillo “por las dudas”; luego “primó la fantasía” de que a medida que las restricciones a la movilidad se fueran levantando, la reactivación recompondría la demanda de dinero por motivos transaccionales y la economía se remonetizaría, absorbiendo los pesos que sobraban.

“Pero nada de eso ocurrió, y desde mediados de junio el BCRA sistemáticamente pierde reservas, tanto por la cuenta capital como por los importadores, que a pesar de la recesión le sacan todos los meses más dólares que el año pasado”, sostuvo. “Tarde, el BCRA entregó uno de sus objetivos imposibles y aceptó una suba de ocho puntos porcentuales en las tasas cortas, que de todas maneras siguen muy por detrás de la inflación esperada y del ritmo del crawiling peg, y ni hablar de la cobertura de una posible devaluación, cuya probabilidad subjetiva ha subido dramáticamente en el último mes”, agregó.

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