¿La suerte está echada?

30 de octubre, 2020

trump biden

Por Héctor Rubini (*)

Desde hace varios días se vienen realizando varias votaciones en diversos estados de EE.UU., pero será el martes próximo cuando se complete el acto electoral y se conozca (es de esperar que en muy pocas horas) el resultado final. Las encuestas muestran inequívocamente un alto nivel de aprobación a la gestión económica del presidente Donald Trump. Al mes pasado, el 55% de los encuestados por la empresa Gallup respondieron que tanto ellos como sus familias están económicamente mejor que cuatro años atrás, porcentaje superior al observado al final del primer mandato de Barack Obama, y sólo superado en los últimos 46 años por Bill Clinton al final de su mandato, con una aprobación del 57% de los encuestados. Sin embargo, respecto de la gestión en general del Presidente, los encuestados a favor de Trump sumaron sólo 46%, el segundo más bajo luego del registrado en julio de 1992 para el presidente de entonces, George H. W. Bush.

La errática administración de la cuarentena y la sucesión de diversos “shows” en los últimos meses muestran que sus provocaciones relacionadas tanto con la gestión de la pandemia del Covid-19, como con los episodios de “gatillo fácil” y la inusitada sucesión de protestas callejeras, han colmado la paciencia de buen aparte del electorado. Si esto último es suficiente para convalidar la probable derrota frente a Joe Biden que presagia la gran mayoría de las encuestas, es algo todavía incierto. Nadie olvida que en 2016 los votos obtenidos con Trump fueron superados por los de Hillary Clinton, pero logró igual imponerse en el Colegio Electoral. Ahora la situación parece más a favor de Biden, luego de dos desprolijos debates que no parecen haber movido el amperímetro de la “avenida del medio” de los sectores no abiertamente politizados ni atraídos (ni mucho menos) por los agitadores más extremistas, cualquiera sea su origen.

“The Guardian” por caso, señala un fenómeno más que evidente de buena parte de las encuestas de opinión: la diferencia a favor de Biden se mantiene de manera permanente y durante todo el año no se ha observado una reversión, o “cruce” de curvas de la intención de voto para uno u otro candidato. Según la encuestadora “Real Clear Politics” se observa una baja en la preferencia de votos por Biden y una recuperación de Trump en las tres últimas semanas, pero no sería suficiente para revertir una probable victoria de los demócratas. Entre las que presagian un “empate técnico”, con eventual potencial para un “batacazo” de Trump, la que da menor diferencia a favor de Biden (1%) es Rasmussen Reports, que ayer publicó que Biden obtendría 48% contra 47% para Trump. Aun así, y con total franqueza, la encuestadora señaló que el jueves antes de la elección presidencial de 2016 habían reportado una victoria de Trump por 45% frente a 42% para Hillary Clinton. Si bien ganó la presidencia Trump, la candidata demócrata fue la que obtuvo 48,17% de los votos, contra 46,15% del republicano. Previsiblemente, o quizás no, el multimedio NBC sostiene que una vez más la mayoría de las encuestadoras se va a equivocar, pero fundamentalmente con un resultado aún más a favor de Biden.

Como es de esperar, Trump sostiene que los números “verdaderos” deberían reflejar una situación más favorable. En su visión, obtendría mayoría propia en el Colegio Electoral, logrando una victoria “fantástica” en los estados de Florida, Carolina del Norte, Pennsylvania, Michigan y Wisconsin. Sin embargo, la mayoría de las encuestas parecieran darle más o menos la razón a Trump en los casos de Michigan, Wisconsin y Pennsylvania, pero en general las proyecciones disponibles señalan un eventual empate en Carolina del Norte y Florida. De todas formas, son simples conjeturas. La verdad se conocerá al contarse los votos, pero a nadie escapa que, a diferencia de 2016, se espera un significativo “voto castigo”, y en relación con el mismo se espera que entre los que ya han enviado sus votos por correo con 6 días de anticipación (unos 75 millones de votantes), y los que restan para el próximo martes (se espera aproximadamente unos 139 millones), el porcentaje de participación de votantes podría llegar a ser el récord desde 1908.

Lo que sí es cierto es que al igual que en varios otros países latinoamericanos, la opinión pública muestra una inequívoca “grieta” entre las principales fuerzas políticas, y esto se ha observado también entre los economistas, buena parte de los cuales han optado por expresarse duramente contra el actual Presidente. De hecho, hace una semana se conoció una carta abierta, que será actualizada con nuevas firmas hasta el martes próximo, en la que ya casi 1.000 economistas estadounidenses están llamando a no votar por la reelección de Trump.

Entre los firmantes aparecen varios Premio Nobel como Paul Milgrom, Oliver Hart y George Ackerlof y otros renombradas figuras como Laurence Ball, Jere Behrman, Peter Diamond, Steven Durlauf, Prajit Dutta, Matthias Doepke, Raquel Fernández, Jeffrey A Frankel, Drew Fudenberg, Robert Gordon, Kenneth Judd, Mordecai Kurz, David Laibson, Marc Melitz, Roger Myerson, Martin Ravallion, Phillip Reny, Alvin Roth, Bernard Salanie, José Sheinkman y Carl E. Walsh. En la misma citan además un reciente reporte de Goldman Sachs en el que básicamente pronostican que en caso de que Biden sea presidente, la economía estadounidense mejoraría un poco su relación con China, aceleraría más el crecimiento económico y crearía más empleos que si fuera reelecto Trump.

¿La suerte está echada para Trump? Según la mayoría de las encuestas aparentemente sí, pero como ya se vio en 2016, hay todavía margen para cualquier sorpresa.

(*) Economista de la Universidad del Salvador (USAL)

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