Tras IPC de 2,8% en septiembre, se espera que se mueva entre 3% y 4% en los próximos meses

15 de octubre, 2020

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Tras cierta tregua nominal en los meses de cuarentena estricta, la suba de precios vuelve a agarrar temperatura. Ayer, el Indec informó una inflación de 2,8% mensual para septiembre, levemente por encima de 2,7% de agosto. Si bien no superó el 3,3% de marzo, fue la mayor suba desde que el Covid-19 se instaló en Argentina. Así, los precios suben 22,3% en 2020 y la inflación interanual (acumulada desde septiembre de 2019) fue de 36,6%, perforando el piso de 40% tras dos años.

A nivel regional, el desempeño tuvo cierta heterogeneidad, con Cuyo liderando con 3,6% y Patagonia, en el fondo, con 2,3%.

El rubro más sensible (alimentos y bebidas) subió 3%. La mayor alza fue para prendas de vestir y calzado (+5,8%) y la menor, comunicación, con +0,1%. Ningún capítulo registró deflación.

Los bienes subieron 3,6% y los servicios, 1,1%. A su vez, los estacionales volaron 7,9%, los regulados avanzaron 1,9% y la “núcleo” escaló 2,2%.

En abril y mayo, el IPC fue de 1,5%; en junio se ubicó en 2,2%; se desaceleró a 1,9% en julio; en agosto, el mencionado 2,7% y en septiembre, el 2,8% anunciado ayer. Sin superar el 3% (aún), la inflación parece haber subido un escalón. La tendencia, augura el mercado, no se detendrá. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, octubre daría 3,5%; noviembre, 3,8% y diciembre, 4%. La tendencia es clara y no se detendría en el verano, con otro 4% en enero de 2021 y 3,8% en febrero.

Mirando para atrás, la inflación se desaceleró y, como se mencionara, acumula “solo” 36,6% en los últimos 12 meses. Eso ayudará a que el año en curso termine, según el REM, en 36,9%, casi 20 puntos por debajo del 53,8% del último año de Cambiemos. Mirando hacia adelante, sin embargo, la inflación se aceleraría. En los próximos 12 meses, sería de 50,5% y 2021 tendría nuevamente una inflación coqueteando con el 50%: 47,5%, en concreto.

“Esperamos una aceleración de la inflación mensual en los próximos meses. La incertidumbre cambiaria reflejada en una brecha del 100% podrían anticipar correcciones (preventivas y especulativas) de precios aun en un contexto de una demanda todavía muy débil. Además, el Gobierno empieza a autorizar ajustes sobre precios hasta ahora regulados como los considerados dentro de Precios Cuidados y combustibles”, dijeron desde LCG. “Puntualmente para el mes que corre, nuestro relevamiento de precios registra una inflación de alimentos acumulada de 2% en las dos primeras semanas de octubre. Contra las mismas semanas de septiembre equivale a una suba promedio del 3%”, añadieron.

“Esperamos que el año cierre con una inflación anual en torno al 35%. Esta dinámica dejará un arrastre de 17 puntos hacia 2021. En base a esto, la pauta de inflación del 29% anual prevista en el Presupuesto 2021 para el próximo año luce poco realista”, dijeron.

“Para los próximos meses esperamos una trayectoria creciente de la inflación debido a una progresiva flexibilización de la cuarentena, combinado con mayores restricciones al acceso de divisas al tipo de cambio oficial y al retardo que tiene tanto la política monetaria como también la suba de insumos claves como el combustible sobre los precios de los bienes minoristas. De todas maneras, el actual congelamiento en el sector de las telecomunicaciones, como también la manifiesta intención del BCRA de evitar un salto discreto del tipo de cambio y el atraso tarifario podrían llevar a que la inflación se ubique en torno al 37% para el 2020, con una posible aceleración inflacionaria de cara al año 2021.En el año que viene un menor financiamiento monetario en 2021 podría anclar las expectativas inflacionarias. Sin embargo, posibles actualizaciones de tarifas durante el año que viene para reducir la carga de subsidios a los servicios públicos podrían acelerar la inflación minorista. De fondo, el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial cercano al 3% mensual restringe la posibilidad de una baja sostenida de la inflación una vez relajadas las restricciones remanentes producto de la situación sanitaria”, dijeron desde ACM.

“En el último trimestre existirían factores que acentúen la aceleración de la inflación. En este sentido, resalta el frente fiscal-cambiario. Los efectos de la expansión monetaria comenzaron a sentirse en la brecha cambiaria -que ya superó el 100%- y las reservas, en un contexto en el cual reina la incertidumbre y las medidas adoptadas no alcanzaron para revertir considerablemente la dinámica. En este marco, en la medida que las empresas se vean afectadas por las nuevas restricciones, a la par que continúen incrementándose las expectativas de devaluación, podría observarse un traslado a precios en el corto plazo. Por su parte, nuevas autorizaciones de incrementos del programa Precios Máximos traccionarían a los precios de los bienes de consumo masivo al alza. Como corolario, esperamos que la suba de precios entre en la zona del 3%-4% mensual en los últimos meses del año, generando que la inflación termine el 2020 en torno al 36%”, dijeron desde Ecolatina.

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