Hoja de ruta mínima (y realizable) para el Gobierno y el sector privado

19 de octubre, 2020

Fernández y los empresarios

Por Augusto Milano

Las demandas que se le hacen al Gobierno desde algunos sectores empresarios o desde esa simplificación que se denomina “el mercado” son, en muchos casos, inviables y de difícil concreción.

Una de ellas es que Alberto Fernández debería tomar distancia de Cristina Kirchner. Está claro que eso no va a ocurrir, porque esencialmente tienen la misma visión, como se encarga siempre de destacarlo el Presidente. Pero también los mercados deberían tener en cuenta que eso no sería positivo. Una eventual ruptura entre el Presidente y la vice sumaría aún más incertidumbre política, y muchos de los que hoy creen que Alberto debería distanciarse de Cristina, serían los primeros en alarmase por el impacto en los mercados de la tensión en la cúpula del Gobierno. Además, ese paso, en lugar de fortalecer al Presidente, lo debilitaría porque lo harían incumplir con su  promesa electoral de trabajar junto a la vicepresidenta.  “Nunca más me voy a pelear con Cristina”,  suele repetir.

Como Cristina seguirá teniendo un gran peso en la coalición oficialista, pretender que en se marco se genere confianza en los términos en que la exige el mercado es de imposible cumplimiento. Los agentes económicos deberían aceptar ese dato político y hacer sus demandas, pero en un marco realista.

Otro punto sobre el que se insiste es que debe haber un programa económico, pero en realidad lo que se le está pidiendo es que siga una línea distinta a la actual, lo que implicaría un giro hacia posiciones que no son las del Gobierno. Si Fernández anuncia un programa, seguramente contendrá definiciones que serán cuestionados, en primer término, por los que hoy lo reclaman. Menos sentido tiene apostar a un cambio de gabinete en este contexto.

Pero las diferencias entre las visiones del Gobierno y de buena parte del sector privado no pueden seguir ensanchándose porque no hay progreso económico posible en ese contexto.

Un sendero posible y realista para avanzar en los próximos meses podría incluir, entre otros, a los siguientes temas.

>  El Gobierno debería abstenerse de abrir frentes de conflicto innecesarios porque no son prioritarios en esta etapa.

> Se podrían poner en marcha, al menos, algunas medidas consensuadas con determinados actores del ámbito privado con metas específicas de producción y generación de empleo.

> Acelerar la negociación con el FMI sería clave porque daría un sendero en el terreno fiscal y monetario.

> Lograr un amplio acuerdo en la fórmula de ajuste de los haberes jubilatorios que debe aprobarse este año porque se le daría certidumbre a las cuentas públicas en el largo plazo.

> Consolidar al ministro de Economía, Martín Guzmán, como el responsable de la conducción de la economía.

Esta agenda acotada podría descomprimir la tensión y mejorar el funcionamiento de la economía. El Gobierno tiene la mayor responsabilidad y la convocatoria al diálogo debe venir de su lado, pero el sector privado también debería acercar sus propuestas con realismo sin pretender que las autoridades hagan cosas que no forman parte de su visión.

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