Con menos gasto, Guzmán logró la quinta baja seguida del dólar

30 de octubre, 2020

Con menos gasto, Guzmán logró la quinta baja seguida del dólar

Por Luis Varela

Tal como viene ocurriendo desde hace tiempo, los mercados de aquí, allá y todas partes siguen en un sube y baja permanente. Un día parece que se cae el mundo, y al día siguiente hay recuperaciones que dejan a medio espinel con la boca abierta.

Las subas y bajas de cotizaciones son tan marcadas que muchos ahorristas sospechan que muchos rumores, versiones o noticias son lanzados de manera sistemática, para hacerse de grandes ganancias a la suba o a la baja, jugando con el susto de la masa de tenedores de fondos que corren detrás de la manada.

El miércoles el mundo se caía por la gran cantidad de contagiados y muertos en el rebrote de Covid que viene sufriendo Europa. Y ayer tocó un día mucho más tranquilo, no tanto en las bolsas europeas, donde siguió la debilidad, pero sí en Wall Street, ya que a cinco días de la elección presidencial se anunció que la economía norteamericana mostró un notable rebote en forma de “V”, saliendo en el tercer trimestre del pozo de mitad de año.

Por supuesto, la idea que tienen los expertos sigue siendo la misma: la Bolsa de Nueva York está en niveles de burbuja ya que el covid benefició en exceso a papeles tecnológicos que no valen lo que valen y que, tarde o temprano, la aparición de una vacuna efectiva terminará normalizando las cosas y poniendo equilibrio entre papeles tecnológicos que en el año suben 25% y papeles industriales que en el mismo lapso caen casi 7%.

Es obvio que el desconcierto es absoluto, ya que el virus está generando efectos secundarios inesperados y tiene a mucha gente al borde de un ataque de nervios. En los últimos días, por ejemplo, además de los contagios y las muertes, sorprendió en Francia por ejemplo la violencia religiosa, con muertes por supuestas ofensas a Mahoma o a creencias diferentes, algo que de alguna manera se consideraba superado.

Es tan volátil todo, que las commodities siguen considerando que el horizonte de reactivación mundial sigue siendo pobre. De ahí que ayer el petróleo volvió a ceder de manera consistente. También estuvieron débiles los metales y los granos (una mala noticia para Argentina). Y siquiera se salvaron los metales preciosos, ni las criptomonedas, que estuvieron casi todas a la baja, salvo el bitcoin que pudo salvar la ropa.

Con ese panorama internacional de fondo, el mercado argentino logró ayer una quinta jornada tranquilizadora, con los dólares libres otra vez hacia abajo, retrocediendo en cinco ruedas nada menos que $20 promedio, aunque con costos considerables para el Estado, ya que el Gobierno está mal vendiendo bonos que prometen un pago de interés carísimo, y con una tendencia a la baja en las reservas del Banco Central, aunque ayer en estos sentidos las estocadas fueron bastante menores.

A cinco días antes de la elección, el gobierno de Trump anunció que el PIB de Estados Unidos rebotó 33,1% anualizado en el tercer trimestre (después del pozo provocado por el Covid a mitad de año), por lo que hubo una nueva rueda positiva para el dólar. En el exterior, el billete verde subió 0,8% en Brasil, 0,6% contra el euro, 0,5% contra la libra y 0,3% contra el yen y el mexicano, pero bajó 0,2% en Chile.

Y a nivel local, con el Banco Central elevando la tasa de los pases a un día del 30% al 31%, con la intención de que los bancos terminen retocando hacia arriba la tasa de los plazos fijos, por ahora inmóvil en el 34%, la autoridad monetaria realizó otra colocación de otros $136.052 millones en Leliq al 36% anual por lo que el mercado de pesos se sigue secando.

Así, los dólares locales estuvieron completamente planchados. El dólar turista cerró sin cambios en $138,44, el oficial tampoco varió, siguió a $83,90 pesos, el blue bajó $3 hasta $175. El dólar mayorista bajó 1 centavo hasta $78,30, anclando las expectativas. Y el Banco Central perdió “sólo” US$ 39 millones de las reservas y ahora quedan US$ 39.827 millones. Por lo que el dólar MEP bajó $1,48 hasta $144,19 y el contado con liquidación bajó $1,35 hasta $151,32. Así, la brecha entre oficial y blue bajó al 108% y la del CCL y el mayorista bajó al 93%. Y, medidos en pesos, el real bajó 8 centavos hasta 13,55 pesos, la libra bajó 50 centavos hasta 101,17 y el euro bajó 60 centavos hasta 91,39.

A la hora de consultar a los especialistas cómo es que el dólar haya bajado $20 promedio en cinco ruedas seguidas, la respuesta fue bastante unánime: el Gobierno cambió, abandonó la posición rígida a rajatabla con la que se venía manejando. Guzmán ya no pretende obligar a todo el mundo a ahorrar estrictamente en pesos a tasa de interés, sino que lentamente fue cediendo, primero ofreciendo bonos que ajustan por la inflación, luego bonos que ajustan por el tipo de cambio y el lunes anuncia las condiciones de un bono hard dollar, cuyas características todavía no se conocen.

Es cierto también que esta baja del dólar no fue un puro movimiento de oferta y demanda entre miles de inversores, sino acotado por un Estado que estrecha mucho los carriles de negocios. Con decisiones que pueden ser pan para hoy y hambre para mañana, los dólares fueron bajados por remate de bonos que prometen una tasa a vencimiento tremenda, una estricta vigilancia de la Comisión de Valores, que les pidió a los operadores que informen quiénes operaban con el contado con liquidación. Sin olvidar el paso de la Gendarmería de hace unos días. Todo eso dio un mercado poco operado, condicionado y poco profundo. En un gran apuro porque desde el lunes habrá miles de asalariados que recibirán sus sueldos y deberán decidir qué hacen, si intentan comprar dólar ahorro, si van al MEP o directamente al blue.

La sensación entre los expertos es que Guzmán ganó tiempo. Y ahora habrá que ver qué condiciones tiene la subasta de bonos en dólares que se anuncia el lunes, supuestamente para darle salida a los fondos de inversión Pimco y Templeton que están encerrados en pesos y quieren salir. Se dice que los bloques pueden ser de montos altos en dólares para que los inversores minoritarios no puedan participar, veremos qué se decide. Se anuncian el 2, pero la operación se cierra los días 9 y 10 de noviembre.

¿Qué harán los que tienen pesos? Evidentemente bonos no están comprando, ya que ayer volvieron a caer otro 1%, ya tienen precios de default y por bajos valores contado tienen tasas a vencimiento que se acercan al 17% anual en dólares, “una papita” si llegaran a ser pagados. Por el momento, los inversores optan por comprar bonos atados al dólar, ya que ven inevitable una devaluación ni bien se avance con el FMI, con un dólar oficial que puede saltar de $84 a $120. O también hay algún interés por los bonos que ajustan por inflación, ya que los mayoristas están bajando la persiana, y se vienen índices mensuales más cerca del 4%. Entendiendo, claro, que todos los que compran este tipo de valores están comprando riesgo argentino, que ayer volvió a subir otras 8 unidades, hasta 1.484 puntos básicos, siete veces más alto que los países vecinos.

También es cierto que ayer hubo un avance en el sentido lógico de parte de la Justicia y de la Iglesia, que se declararon y movieron en contra de los terrenos ocupados. Eso de alguna manera da la idea de que la propiedad privada se seguirá respetando.

Además, con un aire externo positivo, los papeles privados pudieron respirar después de una gran caída. La Bolsa de Nueva York pudo subir 1,2% promedio, con el Nasdaq arriba de todo. Mientras que hubo también una buena rueda en San Pablo, y una baja leve en México, que se vino salvando de los descensos.

Con eso, el mercado bursátil local pudo tener un respiro, aunque lo operado en papeles privados es un chiste. Hubo negocios con acciones por $742 millones (más del doble en Cedears) y la Bolsa porteña repuntó 3,2%, con mayoría de subas en los ADR argentinos que operan en Nueva York, y con un día ciertamente notable para IRSA.

Por delante hay mucho por recorrer. Guzmán se verá con la obligación de poner el rojo fiscal en caja para evitar que vayamos a un nuevo default en 2025. Tiene por delante la negociación con el FMI. Todos necesitan ver prudencia fiscal.

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