El dólar, la cabeza de Guzmán y el silencio de Cristina

26 de octubre, 2020

El dólar, la cabeza de Guzmán y el silencio de Cristina

Por Augusto Milano

Dicen que el presidente Alberto Fernández le dio una especie de ultimátum a Martín Guzmán para que tome medidas efectivas para cerrar la brecha cambiaria. La preocupación es lógica, pero el destinatario del pedido no tanto. Está claro que hay muchas medidas técnicas que pueden tomarse con ese objetivo y seguramente se conocerán algunas de ellas en los próximos días. Pero difícilmente tendrán éxito si no se inscriben en una estrategia integral que aleje la sensación de que es inevitable una fuerte devaluación.

En este contexto, evitar una devaluación es fundamental, pero la tarea no puede recaer solo en Guzmán.  Deberá haber mensajes claros en el terreno fiscal, una negociación rápida con el FMI y una ley de movilidad jubilatoria acordada con la oposición que ofrezca certidumbre a las cuentas públicas. También se deberán evitar todos los temas que no son prioritarios en este momento, así como disciplinar a la propia tropa porque muchos de sus integrantes son proclives a los excesos. A su vez, se deberán establecer compromisos con distintos sectores productivos. Son temas para una agenda que exceden a un ministro. Son medidas que pueden instrumentarse a partir de la visión ideológica del Gobierno y pedir otra cosas es, en el mejor de los casos, ingenuo y alejado de la realidad. Un sendero definido desde la Casa Rosada es clave para dar certidumbre el frente cambiario porque no se puede pretender que todo se arregle subiendo un poco la tasa de interés o bajando las retenciones.

Otro dato que genera dudas es el papel de Cristina Kirchner, que para muchos que es la persona que tiene más poder en la coalición oficialista, o al menos, la que tiene el poder de veto. Pero casi no habla y consecuentemente no se sabe lo que piensa en este momento. ¿Está disgustada con algunas áreas del Gobierno y no lo expresa para no introducir ruido político en un momento económico sensible?  ¿No le quiere quitarle centralidad al Presidente sabiendo la resistencia que despierta su figura en algunos sectores económicos? ¿O no sabe que decir? La vicepresidenta respaldó siempre a Guzmán y, por lo tanto, debería estar bastante de acuerdo con lo que está haciendo y no tendría, en ese caso, nada muy diferente para aportar. Además, siempre en sus presentaciones públicas, evitó pronunciarse sobre temas que tienen un impacto negativo en la opinión pública como sería ahora, la pandemia y la crisis económica. Se sabe lo que piensa sobre el triunfo de Luis Arce en Bolivia, pero no sobre los temas más candentes de la agenda local. La estrategia electoral de Cristina fue muy exitosa, pero su aporte a la gestión es, parafraseando a su excompañero de fórmula, “no positivo”. El peso de Cristina en la coalición oficialista es lógico porque fue la que aportó más votos para el triunfo. Para los opositores, ese es un motivo de preocupación, pero tampoco está contribuyendo a una mejor gestión de su propio espacio.

El escenario es complejo, los frentes abiertos son muchos y, por lo tanto, requiere una respuesta integral por parte del Presidente.

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