Qué dijo, y que quiso decir, Cristina Kirchner

27 de octubre, 2020

nestor kirchner

Cristina Kirchner rompió su silencio con una extensa carta. Ese es un dato positivo porque era extraño que la vicepresidenta de la República, y dueña de un innegable peso político, se mantuviese callada en un momento tan crítico para el país.

En su carta plantea las que a su juicio son tres certezas.

La primera es que las críticas que recibe Alberto Fernández no son distintas a las que se dirigían a ella, lo que demostraría que las formas y el estilo no son el problema, sino la resistencia de sectores económicos y mediáticos que no aceptan que el peronismo haya vuelto al poder. Es la política, no los modales. Para Cristina, el prejuicio del empresariado nacional con el peronismo es un problema estructural de Argentina. Aunque quizás el Gobierno con el que los empresarios se sintieron más cómodos fue el primero de Carlos Menem porque adherían a la política económica y, al mismo tiempo, un Presidente peronista les aseguraba el control del conflicto social. Pero también Cristina les hace un guiño a los empresarios al destacar que las empresas tuvieron sus mejores balances durante “la gestión de los gobiernos peronistas o kirchneristas” que es una manera de decir que alientan las ganancias de las compañías.

La segunda certeza que plantea es que en Argentina, dado su diseño institucional, el que manda es el Presidente, más allá de que muchas veces se dijo, como ocurre ahora, que manda otro u otra. Un respaldo a Fernández y simultáneamente un deslinde de responsabilidades con lo que no funciona.

La característica bimonetaria de Argentina es el problema más grave que tiene el país y la tercera certeza de la expresidenta es que es de imposible solución sin un acuerdo que incluya a los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales del país.

El texto de Cristina generará muchos análisis en los próximos días. Dejó en claro que está disconforme con el funcionamiento de ciertas áreas del gobierno porque se refirió a “funcionarios y funcionarias que no funcionan”. Eso genera presión, para que tarde o temprano, haya cambios en el Gobierno. También aceptó la centralidad que tiene la cuestión cambiaria en este momento y habló de la necesidad de un amplio acuerdo para enfrentar el tema, sugiriéndole al Presidente para que avance en esa dirección. Se trata de un avance porque Cristina cuestionó el acercamiento del Presidente a los sectores empresarios cuando los invitó a compartir el acto por el 9 de Julio.

En cualquier caso, Cristina ratificó su centralidad política porque de esa carta se hablará mucho durante los próximos días.

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