Tras el “efecto reapertura”, la recuperación de la actividad se estabiliza

4 de septiembre, 2020

La V que insinuó la economía desde mayo, tras la cuarentena dura de abril, parece estar perdiendo algo de vigor y el recorrido de la segunda parte de la V se asemeja más a la de una raíz cuadrada, con un primera parte en alza y luego más horizontal.

Ayer, el Indec informó que la actividad industrial apenas rebotó 2,1% mensual en julio. En mayo, había sido de 12,3% y 16,5% en junio. Lógicamente, con la excepción de la bendecidas (sustancias y productos químicos, por un lado y productos de tabaco, por el otro), 14 de los 16 capítulos del Indice de Producción Manufacturero (IPIM) están debajo de sus niveles de 2019. En promedio, 6,9% abajo, pero con algunos sectores como automotores y otros equipos de transporte, 22,8% abajo o textiles, prendas de vestir, cuero y calzado, -28,2%.

Según un relevamiento especial realizado por el Indec a más de 1.700 locales manufactureros, 51% operó con normalidad en julio, mientras que 49% operó parcialmente o no tuvo actividad productiva. El 49% que no pudo operar con normalidad está compuesto por 45% que operó parcialmente y 4% que estuvo sin actividad productiva.

La encuesta cualitativa demostró que las perspectivas no son buenas. Consultado sobre la demanda interna en el próximo trimestre (agosto-noviembre), 47% de los industriales del panel del Indec dijeron que disminuirá, 31,9% la avizoran sin cambios y apenas 21,1% cree que aumentará. Sobre la demanda externa (exportaciones), 42,5% cree que disminuirá, 40,4% que se mantendrá estable y apenas 17,1% la imagina en ascenso. No es casual que solo 7,5% estime que aumentará su dotación de personal, 74,6% diga que no variará y 17,9% que se reducirá.

Consultados sobre el uso de la capacidad instalada, 37% la imagina en descenso en el mismo periodo, 47,8% estancada y solo 15,2% en ascenso. “La industria, por su parte, aún se ubica 9% por debajo de los niveles prepandemia, con los subrubros recuperándose en distintas velocidades”, dijeron desde LCG.

La construcción, analizada a través del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), está casi en el mismo nivel de la prepandemia de febrero, según LCG. Sin embargo, sigue muy debajo (-12,9%) del nivel de julio de 2019, porque el segundo semestre del año pasado había sido muy negativo. Contra junio, rebotó 6,8% mensual, tras haber volado 113% en mayo y 37,5% en junio.

El Indice Construya (proxy de la construcción privada) de agosto, publicado ayer, mostró una baja de 11,3% con respecto a julio. “Así, agosto marcó una corrección sobre el récord de julio, que se había visto influenciado por la recomposición de stocks de los distribuidores y por las compras especulativas incentivadas por la relación dólar/peso, luego de varios meses con grandes restricciones asociadas a la cuarentena. En un contexto de normalización de las actividades, el sector aún está buscando cuál será la demanda real de insumos”, dijeron desde el Grupo Construya, que elabora su indicador en base a la demanda de materiales.

“Los resultados obtenidos por la encuesta cualitativa de la construcción, realizada a grandes empresas del sector, muestran expectativas desfavorables con respecto al nivel de actividad esperado para el período agosto-octubre, tanto se dediquen a realizar principalmente obras privadas o públicas. En efecto, 43,4% de las empresas que realizan obras privadas prevé que el nivel de actividad del sector disminuirá durante los próximos tres meses, mientras que 37% estimó que no cambiará y 19,6%, que aumentará. Los que estimaron una baja del nivel de actividad durante los próximos tres meses la atribuyeron fundamentalmente a la caída de la actividad económica (34,9%), a los atrasos en la cadena de pagos (18,9%) y a otras causas (16%) específicamente por la emergencia sanitaria de público conocimiento. Entre las empresas dedicadas fundamentalmente a la obra pública, 44,3% opinó que el nivel de la actividad disminuirá durante el período agosto-octubre mientras que 37,1% cree que no cambiará y 18,6%, que aumentará. Quienes estimaron una baja la atribuyen a la caída de la actividad económica (30,6%), a los atrasos en la cadena de pagos (22,1%) y a la inestabilidad de los precios (13,8%), entre otras causas”, aportó el Indec.

“Por tratarse de una actividad intensiva en mano de obra y por sus eslabonamientos hacia atrás, la industria de la construcción puede jugar un rol vital en la recuperación del empleo y en la reactivación económica. No sólo es importante por su rol en la creación directa de empleo sino también por su capacidad de traccionar la actividad y la ocupación en las industrias proveedoras de insumos”, señaló un informe de la Universidad de Belgrano, publicado el miércoles.

“Lamentablemente, de seguir relegándose a la construcción privada en la agenda de apertura e incentivos oficiales, el enorme grado de colaboración de esta industria en la imprescindible reactivación de la economía pos pandemia, quedará seriamente afectado”, señalaron desde el portal Reporte Inmobiliario en alusión a la lentitud con la que se reactivaron las obras en AMBA, con algunas zonas, como el conurbano bonaerense, casi paralizadas. Los expertos agregan que el sector también arrastraba problemas previos a la pandemia.

“La evolución de ambos sectores continuará sujeta a la decisión de flexibilizar y permitir la reapertura de los sectores y a la situación sanitaria. En particular, debido a la recuperación de los últimos meses y bases de comparación más altas, los siguientes meses podrían mostrar una moderación en el crecimiento o incluso frenar las variaciones positivas. En particular, no esperamos que la industria recupere los niveles prepandemia.  De cara al futuro, la decisión del Gobierno de reactivar los créditos a la construcción e hipotecarios podría ser un aliciente para la reactivación del sector de la construcción, que podría traccionar a algunos sectores industriales a través de la demanda de insumos”, dijeron desde LCG.

“Creemos que tanto la construcción como la industria recuperarán mayor dinamismo una vez que el panorama macroeconómico se estabilice y las restricciones producto de la pandemia finalicen. Los principales drivers favorables en el futuro serían el bajo nivel de los costos en dólares, tasas de interés reales bajas y un renovado impulso a la obra pública en el caso de la construcción y créditos blandos a las pymes que se plantea desde el Gobierno como motor de la recuperación pospandemia en el caso de la industria”, dijeron desde ACM.

 

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