Otra similitud nestorista: ¿vuelve a soplar el viento de cola?

2 de septiembre, 2020

Con una pandemia (aun en desarrollo); todas las economías del mundo, sin excepción, en camino a tener sus peores registros en décadas y una reconstrucción que será lenta y probablemente no lineal, hablar de “viento de cola” parece casi un chiste. Y lo es: el 2020 fue, más bien, un huracán de frente.

Sin embargo, van apareciendo algunas tendencias que podrían ayudar a Argentina a acelerar su recuperación y tener un crecimiento potente en 2021. Sería una nueva rémora nestorista para Alberto Fernández, quien suele asemejar el actual ciclo político con el de su jefe de otrora. El viento de cola que empezó a soplar allá por 2002-2003 fue clave para que Argentina salga de la que fue (hasta 2020) la peor crisis de su Historia. ¿Se repite la película?

“Hay factores externos que podrían colaborar para que, en 2021, la economía crezca por encima del rebote que podemos esperar luego de una caída superior al 11% del PIB de 2020. Además, una recuperación moderada de la actividad en el cuarto trimestre podría dejar un arrastre estadístico de entre 2,5% y 3% para el 2021, que pondría un piso al crecimiento del año que viene”, señalan desde Delphos.

-Uno de los “amigos” es Jay Powell, que prometió tasas bajas casi ad eternum y hasta corrió la meta de inflación de 2% de la Fed, algo que algunos despistados llamaron el “28-D de EE.UU.”. Esa política acomodaticia, sin embargo, tiende a desinflar el dólar y su contracara es la suba de las commodities. “En los próximos años los precios de los commodities podrían tener viento a favor por ese motivo, colaborando con el superávit comercial de Argentina”, dicen en Delphos. El euro se aproxima a 1,20 frente al dólar y la soja está en máximos desde 2018. Ahora hace falta que llueva.

-El otro “amigo”, quizás a su propio pesar, es Jair Bolsonaro. Las proyecciones para el PIB de Brasil en 2020 apuntan a una caída de “sólo” 5% (que se habría concentrado en el segundo trimestre) y un rebote de 3,5% en 2021. Ese 3,5% (si se concreta en los hechos) será la tasa más alta en varios años y es una buena noticia para la industria vernácula que vende allí.

-Por último, el “amigo” Xi Jinping ayudará también. Las exportaciones de Argentina hacia China crecen 13,1% en 2020 (en general, bajan -11,9%) y las perspectivas son buenas porque el Gigante Asiático ya está creciendo y ya está en la “nueva normalidad”. China tiene altas posibilidades de terminar el año en el podio de nuestros socios comerciales y un buen 2021 (el FMI estima que crecerá 8,2%) podría derramar sobre la demanda agroindustrial de Argentina.

“La relativa ‘bonanza’ generada por condiciones externas a Argentina, que resultaría similar a la ocurrida a partir de 2002, podría generar condiciones para poder importar mayores cantidades de insumos intermedios y bienes de capital necesarios para la producción. Adicionalmente el Gobierno intentará promover actividades con bajo componente importado como la construcción y los servicios, duramente castigados durante la pandemia. De esta manera un crecimiento de las exportaciones de 8% respecto de este año podría ser compatible con un crecimiento del PIB de entre 5% o 6% en 2021, que reduciría el superávit comercial a US$ 14.000 millones, un nivel que sin embargo mantiene el flujo de dólares genuinos para la economía. En un contexto de mayores precios externos y de recuperación de la demanda de activos argentinos pospandemia, la cuenta financiera del balance cambiario debería tener menor presión en el futuro y el BCRA podría mantener el nivel de reservas en valores razonables en el próximo año. Medidas que alienten la inversión productiva por parte de empresas podrían dar mayor vigor a este proceso de crecimiento empujado por factores externos. Resulta clave entonces que Argentina pueda navegar de forma exitosa el desarrollo de la pandemia en los próximos meses de modo de estar en mejor posición para aprovecha el viento a favor que surge de la debilidad del dólar, la suba de los precios de las materias primas y una mayor demanda brasileña. Si eso ocurre podríamos tener una sorpresa agradable con el crecimiento de 2021”, graficaron en Delphos.

“Las variables se siguen moviendo en el sentido positivo para nuestro país, lo cual no se encuentra ‘priceado’ en lo más mínimo en los activos financieros locales. Toda una oportunidad arriesgando a que el mundo comienza a tendernos una mano luego de 2 años desfavorables y de una última década mezquina”, agregaron ayer en otro informe. Por cierto, Argentina deberá hacer las cosas bien para montarse sobre el viento de cola o, como reza la máxima futbolera, no meter adentro del arco las pelotas que se van afuera.

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