No alcanzará sólo con obra pública, advierte Analytica

30 de septiembre, 2020

El Presupuesto de 2021 refleja que el Gobierno apuntará a la obra pública como motor de la recuperación económica, tras el desplome que tendrá el país este año. En el documento que fue enviado al Congreso figura que el Ejecutivo se fijó como objetivo duplicar la obra pública, pasando del 1% del PIB proyectado para este año al 2,2%.

No obstante, el elevado nivel de desempleo y el aumento de la pobreza obligarían a mantener el foco en la asistencia social, relegando así la posibilidad de eliminar en su totalidad el IFE y el ATP, señaló ayer Analytica en un informe, en el que agregó que además el gasto de capital constituye siempre la variable de ajuste para cumplir con el objetivo del déficit fiscal primario.

“Por tal razón, no debería confiarse sólo en la recuperación de la obra pública”, apuntó la consultora. “La clave de la infraestructura para 2021, en cambio, es dinamizar la inversión privada con un contexto internacional propicio dada la elevada liquidez”, agregó el informe.

“El objetivo del Presupuesto 2021 de recuperar la infraestructura como dinamizador de la actividad y el empleo es una señal importante. Las restricciones reales que dejará la pandemia pueden dificultar el resultado. Por eso, recrear condiciones para que los privados asuman un rol relevante es prioritario”, sostuvo.

Según las estimaciones de la consultora, Argentina debería haber destinado todos los años como mínimo el 6% de su PIB en inversiones en infraestructura durante la última década para poder cerrar las múltiples brechas sociales y económicas pendientes. Sin embargo, afirma, durante este período la suma de las inversiones públicas y privadas apenas promedió el 4% anual del PIB.

De acuerdo con el análisis, revertir esa tendencia es clave también para reducir los costos en logística y aumentar la productividad de las exportaciones. En un ranking que realiza el Banco Mundial, el nivel de la infraestructura argentina se ubica en el puesto 62 entre 160 países, detrás de países de la región como Chile (34), Brasil (50) y México (57).

“El sector público, nacional y provincial, es fundamental en las inversiones de infraestructura. Pero hacen falta más. De generarse un contexto de mayor estabilidad macroeconómica y con los incentivos correctos rápidamente, la inversión privada podría volver a ser el protagonista central de la infraestructura. Hay condiciones para ello”, afirmó.

Analytica sostiene en su informe que la coyuntura internacional representa una oportunidad para incentivar la inversión privada en infraestructura. Por un lado, por la confirmación de la Fed de Estados Unidos de mantener en mínimos históricos la tasa de interés. A su vez, para obras de menor escala, señala que la elevada liquidez en pesos del mercado local genera incentivos para crear instrumentos que permitan su direccionamiento hacia proyectos como la construcción de viviendas..

“Al igual que a nivel nacional, la inversión en infraestructura en los gobiernos provinciales puede aprovechar las condiciones de mercado para canalizar el financiamiento hacia sectores estratégicos. El sector privado local e internacional y los organismos multilaterales de crédito muestran interés en financiar proyectos específicos. Traccionar inversiones hacia ellos genera externalidades positivas”, agregó.

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