La nueva negociación con el FMI podría ayudar a estabilizar las expectativas

28 de septiembre, 2020

Negociaciones con el FMI

Pasaron 10 días desde las nuevas regulaciones cambiarias y el BCRA continúa sin tener una posición compradora sólida en el mercado oficial de cambios. No sólo eso: el balance negativo (US$ 551 millones reservas brutas menos) se produjo casi sin compras minoristas, que recién empezaron a reactivarse parcialmente el último viernes. El otro punto flojo del supercepo es que generó una caída brutal en los activos de Argentina, con el riesgo país terminando la semana en 1.330 puntos y los papeles privados muy castigados durante casi todas las ruedas.

Las expectativas, por ende, están lejos de estabilizarse. El viernes, con el comienzo de la demanda minorista, el BCRA se habría desprendido de US$ 80 millones. “La tendencia vendedora del BCRA en la semana pasada (aproximadamente US$ 25 millones diarios promedio) parece mostrar que la demanda remanente por importaciones, pagos de servicios de turismo y tarjetas de crédito y deudas financieras no resulta despreciable, al punto de superar la oferta de divisas. En el corto y mediano plazo se agregarán una mayor demanda por gastos por tarjeta de crédito, de la mano de la lenta reactivación del turismo externo”, señalaron desde Delphos.

Según estimaciones de FMyA, pese a que el agro liquidó casi US$ 600 millones, el BCRA vendió US$ 333 millones desde que instauró el nuevo supercepo.

La gran duda es qué pasará cuando la demanda minorista se tonifique: en agosto, informó el BCRA el viernes, 4 millones de personas compraron dólares oficiales. Sumando billetes y gastos con tarjetas en el exterior, las “personas humanas” demandaron de forma neta unos US$ 950 millones el mes pasado. ¿Qué efecto tendrá el nuevo supercepo, que achica el cupo (se combinan billetes con tarjetas) y eleva el precio de compra, con la percepción de AFIP?

El otro tema que preocupa son los depósitos en dólares. Según Delphos, “los depósitos en dólares siguen cayendo diariamente a un ritmo de aproximadamente US$ 100 millones”. Por último, cierta reactivación del turismo emisivo podría volver a activar el “déficit Ezeiza”, prácticamente congelado durante todo 2020 por la pandemia.

“El nuevo esquema cambiario parece haber reducido las ventas diarias del BCRA, pero no eliminó el drenaje de reservas, lo que no contribuye a fortalecer las expectativas cambiarias. El BCRA parece haber comprado ‘tiempo’ aunque al costo de incrementar las brechas cambiarias y traer incertidumbre a la deuda externa privada”, resume Delphos. “La dinámica que muestra la economía obligará al Gobierno a seguir haciendo movimientos: intentar activar el swap con China (requiere apoyo político), o venta de bonos, o hasta más señales de apoyo del FMI (la semana pasada se comunicó que en octubre habrá reunión). ¿El FMI será la garantía de racionalidad?”, pregunta Fernando Marull en su panorama del fin de semana.

“El anuncio de la visita del FMI en octubre encendió una chispa de optimismo. Otros factores que podrían envalentonar a los inversores podrían ser: anuncios sobre un endurecimiento de la política fiscal dura (reducción del gasto), un aumento de la tasa de interés en pesos (la tasa real es 12% negativa) y un plan tendiente a la unificación cambiaria y al desarme gradual del cepo. Sin embargo, encontramos que, por ahora, estos ‘motores’ tienen una probabilidad elevada de seguir apagados”, señalaron desde GMA Capital. Por eso, sus escenarios para la renta fija son polares: van desde subas de 36% hasta caídas de más de 20%.

Precios de bonos de Argentina
La visión de GMA Capital de los bonos de Argentina

Desde Invecq lamentan el escaso impacto que tuvo el acuerdo con los acreedores. “A diferencia de lo que ocurrió en otros períodos de la historia local e incluso los eventos ocurridos en otros países que han concretado procesos de reestructuración de deuda, los bonos y las acciones argentinas han perdido terreno muy rápidamente, dejando una sensación de que la extensa negociación del gobierno con los acreedores fue en vano”, señalaron. “Es preciso destacar que la reestructuración de la deuda pública no es un objetivo per se. La finalidad última es no solo aliviar los compromisos financieros del sector público, sino generar perspectivas favorables para el financiamiento del sector privado, al tiempo que se reducen las presiones sobre la brecha cambiaria, aliviando consecuentemente las expectativas de devaluación que descomprima la demanda de dólares por parte de los minoristas”, añadieron.

Asimismo, alertaron sobre la precaria posición del BCRA. “El punto de partida es notablemente menor al de 2011 cuando se instaló el primer cepo (US$ 31.000 millones de reservas brutas y US$ 11.400 millones de reservas netas). Hoy, la cantidad de reservas netas se acerca a US$ 4.300 millones, y la estrategia se parece cada vez más a la de 2015: sostener el tipo de cambio a costa de reservas y la venta de posiciones en el mercado de futuros (más de US$ 5.500 millones), al tiempo que se restringen prácticas en el mercado oficial para detener la baja, contrayendo aún más la actividad económica”, dijeron y añadieron que un factor relevante para poder recomponer reservas en el corto plazo debe ser reestablecer la confianza sobre el sector privado y tratar de revertir la tendencia a la baja de los depósitos, que pese a ser un sistema solvente (solo el 35% de los depósitos están prestados), la actividad podría ralentizarse. “En octubre, el inicio de un nuevo capítulo con el FMI, que determine ciertas pautas sobre el sendero fiscal y monetario del Gobierno, emerge como la nueva luz al final del túnel para dar algo de aire de confianza local e internacional”.

Si bien el nuevo programa con el FMI tardará algún tiempo en firmarse y no será una negociación fácil, la llegada de la primera misión técnica en los primeros días de octubre puede ayudar a anclar algo las expectativas para un Gobierno que se está quedando, casi literalmente, sin recursos.

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LOS DATOS CLAVES

-30%

Tras el arreglo con los acreedores, la caída del índice Merval medido en dólares libres (CCL) fue de casi 30%, afectado por ambos canales: una merma en pesos del indicador de casi 11% y una suba de la cotización del dólar paralelo que aumentó 17% en el mismo período

Argentina después del canje
Invecq: “Los bonos y las acciones argentinas han perdido terreno muy rápidamente, dejando una sensación de que la extensa negociación del gobierno con los acreedores fue en vano”

US$ 80 millones

El viernes, con la reanudación parcial de la compra minorista, el BCRA vendió cerca de US$ 80 millones. Según FMyA, la entidad vendió US$ 333 millones desde que arrancó el supercepo.

US$ 515 millones

Los depósitos en dólares bajaron en US$ 515 millones desde el 16 de septiembre y el peor día fue el pasado miércoles 23 (último dato disponible): los ahorristas retiraron US$ 222 millones

1.342 puntos básicos

Los rendimientos de los nuevos bonos pasaron del 11,5% a 14% en poco menos de un mes: eso llevó a que el riesgo país volviera a aumentar en más de 200 puntos y cerrera la semana arriba de 1.300 puntos básicos

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