Los mercados, entre la Corte y el debate de Trump y Biden

30 de septiembre, 2020

Por Luis Varela

La encrucijada que están viviendo los mercados de aquí, allá y todas partes tuvo ayer dos semáforos que pueden empezar a dar una señal para saber cuál podrá ser la dirección que tomarán las inversiones en los tiempos que vienen.

La primera luz, entre verde y amarilla, la dio ayer la Corte Suprema argentina, al decidir poner en suspenso el corrimiento de tres jueces. Y la luz no fue verde absoluta, ni tampoco amarilla, porque los jueces supremos no definieron, sino que tiraron la decisión para más adelante.

Y el segundo punto que puede empezar a marcar el ritmo de los negocios se daba anoche, al cierre de esta edición, con los dos candidatos presidenciales de Estados Unidos su primer debate, de tres, con Trump y Biden sacándose chispas a 34 días de que los estadounidenses voten.

Sin lugar a dudas, esas dos señales tienen algunos elementos en común, ya que de un lado del ring se ubican gobiernos que favorecen la libertad de los mercados y de la iniciativa privada y en el otro extremo del cuadrilátero hay poderes más proclives al estatismo y al control de las iniciativas individuales.

La decisión de la Corte, mostrando un freno a la iniciativa del Senado, impulsada por Cristina Kirchner y sobre todo por el senador Carlos Zanini, provocó ayer un ligero cambio en las agujas: los precios de los bonos y de las acciones apuntaban decididamente hacia abajo hasta conocerse la acordada, y empezaron a mostrar una tibia recuperación en la hora y media final de los negocios.

El presidente Fernández determinó que siguiera la venta de los US$ 200, pero la novedad es que ayer sumaron más trabas, y se considera que de los 5.000.000 de compradores que hubo en septiembre, en octubre la cantidad que estará habilitada probablemente no supere los 800.000.

Por supuesto, el primer día de este test será mañana jueves ya que ahí arranca octubre y a muchísima gente se le rehabilitará la posibilidad de comprar US$ 200 dólares, que a esta altura ya casi rozan los $133. Pero, además de tener quizás trabas en los homebanking por inundación de pedidos, seguramente muchos se encontrarán con que no están habilitados, por las nuevas decisiones.

Pero lo más grave del caso es que, a pesar del freno de la Corte, y al ajuste del cepo, la demanda de dólares se multiplicó ayer, provocando subas en los seis dólares de Alberto, generando además una enorme pérdida de reservas, la mayor pérdida diaria de las últimas semanas.

En el exterior, con todo el mundo tratando de conocer qué preguntas deberían contestar Trump y Biden, el dólar volvió a enfrentar otra rueda en general bajista. Ayer el billete verde subió 0,1% contra el yen, no cambió en México y Chile, pero bajó 0,2% contra la libra, 0,5% contra el real y cayó 0,7% contra el euro.

Y en Argentina, a pesar de tener cotizaciones cambiarias ya muy altas, el dólar ahorro subió 15 centavos hasta $132,40, el oficial subió 9 centavos hasta $80,24 y el blue subió $1 hasta $146. El BCRA perdió reservas por US$ 121 millones y le quedaron en US$ 41.751 millones. El dólar MEP subió $1,79 hasta $139,10, un récord. Y el contado con liquidación saltó 3,60 pesos hasta $148,50. Con todo eso, la brecha entre el dólar oficial y el blue subió al 82% y la del CCL y el mayorista saltó hasta el 95%. Y, además, medidos en pesos, el euro subió 64 centavos hasta 89,37, la libra subió 32 centavos hasta 97,92 y el real subió 7 centavos hasta 13,51.

Lejos de las peripecias argentinas, los mercados mundiales estuvieron ayer con tendencia levemente bajista, mirando con atención que pasaría en el debate entre los dos candidatos. Por eso, tras varios días con precios todavía sostenidos, la bolsa de Nueva York mostró ayer bajas leves del orden del 0,4%. Hubo una baja similar en la Bolsa de México. Y lo que más preocupó en la región fue una nueva baja consistente, de más del 1% en la Bolsa de San Pablo, que ya arrastra varios descensos consecutivos.

A nivel local preocupó también que el presidente Fernández, dándole por completo la espalda a Estados Unidos, realizó un zoom con el presidente de China Xi Jinping, esperando que a partir de ahora el financiamiento venga de ese país.

Con ese marco, mientras los escribanos de la provincia de Buenos Aires mostraron niveles de operación y de precios chatos, en el fondo de un pozo, tal como viene ocurriendo desde hace seis meses, sobre todo ahora más que antes, por el congelamiento de alquileres y desalojos, los tenedores de bonos siguen de salida, y tampoco hay interés en las acciones argentinas, a pesar de estar con precios de remate.

El 70% de lo operado en bonos argentinos se concretó en los nuevos bonos, AL30, GD35 y GD30, sobre todo en el primero de los tres, y los precios siguieron totalmente planchados, por lo que las tasas a vencimiento siguen en el 14,5% anual y el riesgo país sigue sin ceder, en 1.332 puntos básicos, seis veces más alto que el riesgo de los países vecinos de América latina.

Y a la Bolsa de Buenos Aires, con los dólares subiendo tanto, tampoco le fue bien. Sin negocios, apenas $772 millones, el Merval subió 0,3% en esos, pero bajó en dólares, tanto que los ADR argentinos que cotizan en Nueva York bajaron en bloque, sin excepción, con caídas de hasta el 4% en dólares, con Francés, Ternium e YPF entre las compañías que tuvieron peores resultados.

Veremos cómo abren hoy los mercados tras el debate de Trump y Biden. Ayer, por lo pronto, la señal de las commodities no fue muy alentadora. El petróleo volvió a bajar y los metales preciosos volvieron a empinarse, lo cual refleja que muchos inversores buscan tomar posiciones refugio. Los metales básicos estuvieron mixtos. Los granos estuvieron a la baja en Chicago, pero muy firmes en Rosario. Y las criptomonedas estuvieron débiles, con el Neo como lo peor de ese panel.

Por supuesto, este primer round de los candidatos de EE.UU. será sólo una señal, por lo que la tendencia que se vea desde hoy no será definitiva. Y en Argentina mucho menos: la Corte hizo una pausa, pero todavía no se definió del todo. Y, además, el martes próximo llegan los dos hombres que manda el FMI: ahí se verá que tan buena es la relación que tienen Alberto y Guzmán con un organismo que al final siempre termina aplicando la misma receta.

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