Los desafíos del nuevo primer ministro de Japón: Yoshihide Suga

18 de septiembre, 2020

Por Pedro Ferreiro Licenciado en Relaciones Internacionales de la UCA

El primer ministro Shinzo Abe se retira del mandato por cuestiones de salud después de haber ocupado el cargo 8 años consecutivos siendo el que más tiempo estuvo en el puesto. Yoshihide Suga fue elegido el miércoles por el Parlamento para continuar con el cargo ejecutivo, pero no va a ser una tarea fácil de realizar ya que el actual primer ministro tendrá que mantener los logros alcanzados por su predecesor y enfrentar nuevos desafíos a corto y largo plazo.

En el plano nacional, el principal obstáculo es el Covid-19. Japón fue uno de los países más exitosos en su lucha, sin cuarentena, a pesar de que al menos un tercio del país supera a los 65 años, convirtiéndola en población de riesgo. Pero si bien no hubo muchas fatalidades, la economía absorbió el impacto y, más allá del gran gasto público, se profundizó la recesión que venía sufriendo el país desde fines del año pasado. Se espera que ese gran déficit siga creciendo ya que el Gobierno se comprometió a importar todas las vacunas que sean necesarias para todos los habitantes de la isla. Los Juegos Olímpicos se suponían que iban a generar una importante inyección de capital para 2020 pero ahora, debido al virus, ni siquiera se sabe si se va a poder realizar en 2021.

Otro de los problemas a tratar es lograr lo que el anterior ministro buscó consolidar: las Fuerzas Armadas. Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón adoptó una nueva Constitución en donde se reduce el Ejército al mínimo y se prohíbe para siempre el uso de la guerra como solución de disputas internacionales. Actualmente solo cuenta con las llamadas Fuerzas de Autodefensas, pero el presupuesto militar ha aumentado considerablemente durante estos últimos años como así también la presencia militar japonesa fuera de sus fronteras, abandonando el estatuto pacifista. Si bien Shinzo dotó de mayor poder militar al país, no pudo modificar la Constitución.

A nivel internacional la posición es aún más compleja. El desafío más grande de todos es, sin dudas, China. En la carrera por obtener el liderazgo mundial, el vecino ve con recelo el gran crecimiento económico y militar de la isla nipona. La búsqueda por ejercer mayor dominio en la región ha puesto en un juego de suma cero a ambos generando demostraciones bélicas y una disputa por la soberanía de las islas Senkaku (Diayotai, según China), una zona rica en hidrocarburos. El poder nipón no es suficiente para contrarrestar al chino, pero es acá donde interviene Estados Unidos. El país norteamericano aprovecha esta rivalidad para apoyar a Japón y aumentar su presencia en la zona con la flota más grande de unos 50.000 soldados en caso de que ocurra alguna eventualidad. El mayor problema que deberá enfrentar el actual ministro será en caso de haber un cambio de dirigencia en las próximas elecciones. El mandatario japonés tendrá que conseguir el apoyo del nuevo presidente estadounidense para no poner en riesgo la contención china en la región.

Los otros dos inconvenientes los generan Corea del Norte y Rusia. Por un lado, el país coreano ha creado situaciones de tensión con los lanzamientos balísticos en ensayos militares que sobrevolaron sobre el espacio aéreo de Japón, aumentando el pánico y odio en la población japonesa. Y además la histórica disputa de los secuestrados japoneses por parte de Corea que Shinzo no logró recuperar.

En cuanto a Rusia, la disputa por las islas Kuriles ha quedado inconclusa a pesar de los acercamientos económicos y diplomáticos que hubo. Japón sigue reclamando como suyas un conjunto de islas que están siendo ocupadas por Moscú.

Suga tendrá que demostrar estar a la altura de todos estos eventos y ser capaz de llevar la isla a buen puerto ya que las próximas elecciones son en tan solo un año. Este periodo será una prueba de fuego para él ya que muchos candidatos buscan llenar el vacío político que generó la partida de uno de los mejores ministros de Japón.

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