Las instituciones deportivas como clave para la salida del aislamiento y la prevención

4 de septiembre, 2020

Por Javier Pederzoli (*)

Supongamos que después del Covid-19 aparece otro tipo de virus. ¿Qué probabilidad de ocurrencia le otorgamos a esa posibilidad? ¿Deberíamos al menos considerarlo como algo probable? Si la respuesta es positiva, entonces cabe preguntarnos cómo vamos a recorrer como sociedad ese nuevo escenario. Y en este marco, cuál puede ser el rol actual y cuál podría ser el rol en el futuro de las instituciones deportivas.

Mientras existan instituciones deportivas sólidas, saludables desde el punto de vista económico y financiero y comprometidas con la comunidad, vamos a tener contención no sólo desde lo deportivo sino esencialmente desde el aspecto sociocultural.

Estas instituciones estarán mejor preparadas para colaborar con el objeto social fundamental: maximizar la ganancia de la sociedad a través del desarrollo del capital humano e incidiendo en el seno de la comunidad a través de políticas con alto impacto social.

Se trata de uno de los sistemas ordenadores a través del cual se desarrolla la vida social y cultural, donde los ciudadanos concurren para desarrollar su mente, su físico e interactúan a través de actividades sociales que retroalimentan al individuo y a toda la sociedad. Representan un vehículo por medio del cual la sociedad evoluciona.

Con más de 170 días de aislamiento, toma fuerza aquella frase que proviene de uno de los poemas satíricos escritos por el autor romano Décimo Junio Juvenal, entre los siglos I y II d.C: “Mens sana in corpore sano” (una mente sana en un cuerpo sano).

Deporte e inclusión

Las instituciones deportivas cumplen un rol fundamental en el entramado social, y en esta coyuntura, representan un factor clave para responder con acciones concretas. Deben extender los lazos solidarios (aún más) y trascender por sobre este enemigo invisible.

Durante la cuarentena extendida se han llevado a cabo una larga lista de actividades con beneficios para la comunidad: realización de locros, reparto de bolsones de comida, asistencia con traslados a los socios vitalicios/jubilados, lanzamiento de campañas de donación de sangre y/o plasma, prestación de instalaciones a efectos de brindar espacio para camas con destino a enfermos fuera de peligro.

Algunas acciones que impulsan los clubes luego se replican en el ámbito provincial y nacional. En el caso de la Asociación de Fútbol Argentino se invita a donar plasma a cambio de indumentaria oficial de nuestra Selección Nacional.

Es momento de integrar la fuerza de los clubes con las necesidades de los asociados y la comunidad. Esto repercutirá en el crecimiento del capital humano y beneficiará a toda la sociedad.

Deporte y administración de la crisis

Luego del incremento de servicios públicos, las instituciones deportivas se han visto en dificultades para mantener al día las cuentas (agua, luz, gas), entre otros problemas económicos que le ocasionó el impacto la inflación a su patrimonio y a sus asociados.

¿Cómo se financia un club si no cuenta con ingresos que le permitan mantener su estructura? ¿Cómo puede proyectar mejoras que le permitan ampliar sus instalaciones? ¿Deben naturalizar la pandemia como algo que durará varios meses? ¿Cuál es el “trade-off” (compensación) adecuado entre actividades superavitarias y deficitarias? ¿Qué círculo virtuoso se puede generar para no aumentar significativamente las cuotas y aranceles?

El contexto actual obliga a los clubes a encarar un proceso de reconfiguración total de todo su ciclo productivo, revisión de su estructura y su proceso de toma de decisiones.

Con relación al tema impositivo, todavía resta morigerar el impacto de diversos impuestos: Ingresos Brutos, impuestos a la cartelería (publicidad) o impuestos al uso de ascensores, entre otros.

Desde hace varios años sostenemos que la salud de estas instituciones y, por ende, de nuestra sociedad se basa en una adecuada administración presupuestaria, que haga foco en el equilibrio y en proyectar un sostenido crecimiento de las actividades. Sólo una administración eficiente de la crisis permitirá que los clubes ayuden a la comunidad a sobreponerse de los daños físicos y psíquicos que esta pandemia genera.

Deporte y nueva normalidad

¿Con qué protocolos vamos a volver a normalizar las actividades? Debemos pensar en el desconfinamiento ordenado, que implica convivir con los riesgos de contagio, exista o no una vacuna. Obliga a considerar escenarios de rebrote y surge la necesidad de adaptarse. El aprendizaje como sociedad consiste en adquirir los recaudos necesarios y divulgar la importancia de tomar las medidas básicas como parte de la cotidianeidad y la normalidad para evitar el contagio: limpieza e higiene, distanciamiento, barbijos y trazabilidad son medidas innegociables.

Uno de los beneficios en este contexto es la resiliencia de las organizaciones (y de sus directivos), que están llevando adelante una batalla que se alarga más de lo pensado pero que ha permitido desarrollar mecanismos internos para absorber los cambios de la crisis repentina y aún conservar su funcionalidad esencial.

Si la sociedad elige tomar riesgos y volver a realizar actividades deportivas, habrá que estudiar la manera en la que se disponen los recursos (humanos, económicos, sanitarios, etcétera) a efectos de garantizar que no haya un incremento de casos.

El Ministerio de Turismo y Deportes publicó un protocolo para los clubes de barrio sujeto a la fase de aislamiento social, preventivo y obligatorio. Los clubes de barrio deben implementarlo y asegurar un adecuado proceso de detección, manejo de casos y evitar la estigmatización y la discriminación de personas sintomáticas o afectadas por Covid-19 y sus contactos estrechos. Cada deporte o disciplina específica deberá tener protocolos particulares que serán elaborados por cada una de las Federaciones y aprobados por el Ministerio de Salud.

Reflexiones finales

Las instituciones deportivas deberían poder adaptarse a este contexto, lanzar un plan de recupero de socios o adecuación de cuotas atrasadas, implementar amnistías con el objetivo de permitir la mantención de la condición societaria y brindar la posibilidad de recuperar el espacio para la práctica deportiva y el sentido de pertenencia.

La crisis sanitaria evidenció como pocas veces ha sucedido, los problemas existentes desde hace años, cuya resolución se encuentra por demás demorada (gran deuda con los profesionales de la salud).

Surge como oportunidad invalorable la identificación clara de estos problemas y la evaluación de su impacto en los clubes e instituciones deportivas con varios objetivos.

1. Se tome consciencia de la relevancia y magnitud del impacto.

2. Se prioricen las cuestiones claves que hacen a la razón de ser de estas organizaciones.

3. Se avance en la profesionalización de áreas clave de la administración.

4. Se consolide el apoyo del sector público (actor clave durante la pandemia que lo seguirá siendo “el día después”).

5. Se articulen los distintos programas existentes y se complemente el esfuerzo del sector público.

6. Se desarrolle su capital humano.

Las instituciones deportivas como siempre tendrán un rol fundamental y por su natural integración con el entramado social, su rol durante y pospandemia es y será esencial. No se trata de la dimensión de las organizaciones sino de su capacidad de adaptación y si comprendemos la enorme contribución de este sector, todo el apoyo y la potencia que se invierta para alentar su articulación con el entorno pondrán de manifiesto una vez más su importancia en el desarrollo de la sociedad. En un proceso de adaptación colectiva, las personas se adaptan a través de las organizaciones en las que participan y recordemos, como dice Thomas Friedman: “En una pandemia, la naturaleza compensa no al más fuerte ni al más inteligente, sino al que se adapta mejor”.

(*) Vicepresidente de la Asociación Atlética Argentinos Juniors y Miembro de Fundación GEO +info https://fundaciongeo.org.ar/publicaciones/deporte-y-covid-19-las-instituciones-deportivas-como-clave-para-la-salida-del-aislamiento-y-la-prevencion/

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