Las dicotomías de Hoselitz en el desarrollo de Argentina

17 de septiembre, 2020

Las dicotomías de Hoselitz en el desarrollo de Argentina

Por Alfredo Pérez Alfaro (*)

Para Bert Hoselitz los procesos nacionales de desarrollo acontecen en el marco de la resolución de tres grandes dicotomías. La todavía incierta definición sobre los temas centrales que plantean estas dicotomías, tras el impacto de la pandemia del coronavirus y en plena fase de inicio de un nuevo turno de Gobierno, han acentuado los rasgos de una situación de incertidumbre respecto del rumbo futuro del desarrollo argentino.

Según Hoselitz, los modelos de desarrollo posibles están supeditados a la elección que realizan las sociedades y sus gobiernos en relación con esos tres juegos de alternativas.

-La primera dicotomía es de carácter geoeconómico: los procesos de desarrollo pueden acontecer a través de una paralela agregación de espacios territoriales, lo que se define como un modelo “expansionista”, o bien operar sobre espacios no ampliables, definido entonces como un modelo “intrínseco”. Hablar de agregación de espacios no se refiere hoy día a la idea literal del ensanchamiento de las fronteras políticas por la fuerza, sino a la participación en mercados más amplios, a la regionalización transnacional, a la participación activa en tratados de libre comercio y a la proyección económica y comercial hacia otras latitudes geográficas.

-La segunda dicotomía es de carácter geopolítico, y tiene que ver con el grado de autodeterminación nacional existente. Cuando un país se desarrolla soberanamente y sus objetivos, metas y condiciones no se subordinan a los de otras voluntades nacionales, asistimos a un proceso calificado como “autónomo”. En cambio, cuando la voluntad nacional se halla condicionada por efectos de influencia provenientes de otras voluntades nacionales, asistimos a un modelo con tendencia a ser calificado como “satélite”.

-La tercera dicotomía tiene que ver con el grado de libertad de acción concedido a los agentes económicos. Si los productores, consumidores, ahorristas, empresas, bancos, etc. actúan exclusivamente en función del sistema de precios, los mecanismos del mercado y las reglas de la competencia, nos hallamos ante un modelo “espontáneo”. Si existe algún grado de planificación, incentivos, o intervención en la economía por parte del Estado, nos hallamos ante un proceso “inducido”.

Desde la asunción del nuevo Gobierno, y en los meses previos a la pandemia, se vislumbraban las siguientes tendencias.

-La dicotomía geoeconómica (expansionista / intrínseco), históricamente irresuelta, aparecía flanqueada por cuestiones tales como el debate en torno a la conveniencia del acuerdo de comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, o la incertidumbre sobre la continuidad del proyecto de Vaca Muerta.

-En cuanto a la dicotomía geopolítica (autónomo / satélite), Argentina aparecía embarcada, como toda América Latina, en la disyuntiva entre la irrupción de China como gran inversor y proveedor de tecnología en la región y de Estados Unidos en cuanto a no ceder posiciones en su “patio trasero”, incluso con incursión en las inminentes negociaciones ante el Fondo Monetario Internacional.

-Y en cuanto a la dicotomía de mercado (espontáneo / inducido), asistíamos a las primeras decisiones de gobierno cuestionando las políticas pro mercado y de apertura económica de la administración anterior, en una tendencia que podría resumirse en la frase “vuelve el Estado”.

Al aparecer el coronavirus, en un giro copernicano, la excluyente dicotomía del momento pasó a ser (salud / economía). Y la decisión del Gobierno –avalada por la mayoría de la población- fue indubitable: primero la salud, aún al precio de “congelar” y quizás colapsar gran parte de la economía.

Ahora, en marcha hacia los escenarios post-pandemia, prácticamente resuelta la refinanciación de la deuda externa, pero desde la dura realidad de una economía paralizada, un marcado empobrecimiento de la población y un desborde inflacionario apenas contenido, el análisis de Hoselitz podría ayudarnos a plantear las preguntas elementales que debería contestar la dirigencia política.

¿Q características tendrá el modelo de desarrollo que definirá nuestro proyecto nacional?

¿En términos geoeconómicos, será “expansionista” o “intrínseco”?

¿En términos geopolíticos, el crecimiento será “autónomo” o “satélite”?

¿En términos del juego de las leyes del mercado, el planeamiento se basará en la hipótesis de un desarrollo “espontáneo” o “inducido”?

Las asignaturas pendientes desde antes de la pandemia vuelven a estar sobre la mesa, muchas de ellas bajo circunstancias seriamente agravadas, y se hace dramáticamente necesario comenzar a vislumbrar el final de este proceso doloroso trabajando en grandes acuerdos políticos que apunten a consensuar opciones, a marcar un rumbo, y a dar previsibilidad tanto a los actores económicos como a una sociedad totalmente estresada.

(*) Doctor en Ciencias Económicas y Director de Fundación GEO

Dejá un comentario