El PIB se desplomó 19,1% en el 2° trimestre y prevén -13% para 2020

23 de septiembre, 2020

Tal como lo habían anticipado, durante el segundo trimestre del año, en medio de la cuarentena estricta, la economía argentina tuvo la mayor caída de su historia. Así lo confirmó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que precisó que entre abril y junio el Producto Interno Bruto (PIB) presentó una caída de 16,2% en respecto al trimestre anterior, el cual ya venía de una baja intertrimestral de 4,2% y un descenso de 5,2% en la comparación interanual.

Asimismo, de acuerdo con los datos oficiales, el PIB del segundo trimestre se desplomó 19,1% en comparación con el desempeño del mismo período del año pasado. De esta manera, la contracción de la economía argentina en este período fue la más profunda desde que se tienen registros. En el acumulado de los seis primeros meses de este año, el PIB mostró un descenso de 12,6%. Así, la actividad económica retrocedió a niveles de 2006.

“Los datos están en línea con lo esperado, ya que el Emae (Estimador Mensual de la Actividad Económica) había adelantado un poco el panorama. Desde hace algún tiempo, las consultoras veníamos diciendo que lo peor del año iba a ser el segundo trimestre, porque fue el período donde los efectos de la cuarentena se sintieron con más fuerza”, indicó Matías Carugati, director ejecutivo de la consultora Seido, en diálogo con El Economista.

De acuerdo con Gabriel Caamaño, director de la consultora Ledesma, la variación del segundo trimestre implica una caída de más del 50% en la medición anualizada y está dentro de las mayores caídas de la región para dicho período. Sin embargo, coincide en que el dato está dentro de lo esperado. Al respecto, precisó que la cifra fue un poco menor a lo anticipado por el Emae del Indec, posiblemente explicado por cambios metodológicos en el ajuste estacional y la metodología de los puestos de trabajo que detalla el organismo estadístico en su informe.

Hacia adelante

Según Caamaño, que prevé que este año el PIB caerá 13%, el tercer trimestre tendrá un rebote con la apertura de las actividades, mientras que para el cuarto trimestre hay una incógnita respecto a cuánto pierde de dinamismo ese rebote. “En este contexto, debería ser significativo: no aguantamos mucho normalización/rebote para que los desequilibrios nos empezaran a pasar factura. Las nuevas restricciones al dólar y el nuevo salto de incertidumbre, como todos los episodios anteriores, afectan el dinamismo de la actividad”, sostuvo ante El Economista.

Por su parte, Carugati estima que la recuperación va a ser más lenta de lo esperado y con mucha heterogeneidad sectorial. “El daño provocado por la cuarentena va a probar ser más profundo y permanente que lo que el Gobierno anticipa, y muchas empresas van a quedar bastante debilitadas después del shock de la pandemia”, afirmó.

“Para peor, el Gobierno no tiene demasiado margen para sostener el impulso fiscal, ya que la financiación monetaria del déficit pone presión al mercado de cambios y fuerza al Gobierno a elegir entre seguir regulando y restringiendo el acceso a las divisas al precio oficial o corregir los desequilibrios con un ajuste discreto del tipo de cambio”, agregó el especialista.

Es decir, según Carugati, el dilema es entre “ir ahogando de a poco cualquier posible recuperación (por la falta de divisas) o darle un golpe más duro aún a la actividad económica (por la depreciación) para luego intentar una ‘salida del pozo’ con los fundamentos macro algo más balanceados”. “Todo esto, además, en un contexto de confrontación política más abierta, una situación social bastante deteriorada y a las puertas de un año electoral bisagra para Alberto Fernández”, sostuvo.

En tanto, Ecolatina espera también que el PIB de este caiga 13%, explicado en gran medida por el desplome de la primera parte del año y por “medidas autoinducidas, pero no por eso con un efecto menos real”. “La dinámica ‘positiva’ del segundo semestre obedecerá más a un efecto rebote que a una recuperación genuina: durante la primera mitad del mandato de Alberto Fernández, por lo menos, no recuperaremos el nivel de actividad de cierre de 2019”, afirmó ayer la consultora en un informe.

En tanto, desde LCG coinciden también en que para 2020 la actividad económica se contraerá alrededor de 13%, que sería la mayor caída desde que se tienen registros (la baja de 2002 fue de 10,9%). Si bien la contracción más fuerte se espera que haya pasado (debido a que en el segundo trimestre se concentró la cuarentena más estricta), no esperan una fuerte reactivación de la economía en los meses que siguen.

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