El dólar, el dolor de cabeza de los argentinos

23 de septiembre, 2020

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Por Manuel Alvarado Ledesma Economista de UCEMA

El comportamiento del dólar en nuestro país preocupa mucho a la gente, y con mucha razón. La sociedad se pregunta hasta dónde va a llegar el dólar. Y la verdad es que no hay respuesta. Al menos racional.

Mientras el país siga por el camino seguido por décadas, el número tenderá al infinito. Y el cuadro para los precios de los bienes y servicios es similar.

Para evitar la tendencia al infinito, en determinado momento se quitarán ceros a nuestra moneda.

Vale preguntarse entonces por qué sucede este fenómeno que, cruelmente, redistribuye regresivamente el ingreso nacional y ahuyenta la inversión.

Para ello es necesario cambiar la óptica. El aumento del dólar y la suba de precios resultan de la pérdida de valor de la moneda nacional, fundamentalmente, por los continuos aumentos de emisión y la caída de su demanda por parte de la gente. Porque las personas y las empresas huyen del peso argentino y se dirigen a la compra de dólares o de bienes y servicios.

Frente a la preocupación sobre el comportamiento del dólar, la mirada debe dirigirse al peso. No es el dólar el que sube, es el peso el que baja, fundamentalmente, porque nadie lo quiere tener y menos aún, atesorar.

Cuando se afirma que la compra de dólares es ilegal, se pretende ir contra la racionalidad y el sentido común. En todo caso podrá ser (formalmente) ilegal, pero es ciertamente legítima la decisión de adquirirlos, por la vía que sea, dado que no existe una moneda nacional como reserva de valor.

Vamos por  pasos. La moneda tiene, principalmente, tres funciones: la de intercambio, la de unidad de cuenta y la de reserva de valor. La de intercambio, en el cortísimo plazo, todavía es cumplida por el peso. La de unidad de cuenta es endeble, pero camina. Y la de reserva de valor es inexistente. No tiene esa función, a consecuencia de la inflación que no es otra cosa que la permanente pérdida de su valor. ¿Quién va a querer guardar algo que cada día vale menos?

La inflación no es exactamente el aumento en el nivel general y sistemático de precios, como usualmente es definida. En rigor de verdad, la inflación es una consecuencia que resulta de la pérdida de valor de la moneda. Se podrá debatir por años, pero  al final la inflación es un fenómeno esencialmente monetario. Porque como hay dinero puede haber inflación. Si la economía fuera de trueque no habría inflación.

La relación entre el nivel de precios y la cantidad de dinero es estrecha. Ella no explica todas las aristas del fenómeno, pero es la base para entenderlo y actuar en consecuencia.

Además de la oferta de dinero, incide la confianza en éste. Cuando la confianza decae, aumenta la velocidad de circulación del dinero y ello presiona sobre la demanda del dólar y de los bienes y servicios.

La causalidad económica entre dinero y precios depende del grado de credibilidad en la meta de inflación.

Acaba de presentarse el Presupuesto 2021.  El Presupuesto prevé una inflación de 29%. ¿Es creíble? Es difícil que lo sea y el mercado aguarda una tasa de inflación en torno al 55%.

Un número es creíble cuando responde a expectativas realmente racionales, sobre una política monetaria coherente con el ratio propuesto, que a su vez es capaz de frenar la trayectoria de las tasas de interés e incidir favorablemente sobre la demanda por dinero.

La credibilidad viene dada también por el respeto a las instituciones por parte del poder político. La moneda es resultado, también, del comportamiento del gobierno en todos sus  aspectos. Así, es vital que el BCRA se aboque a preservar el valor de la moneda y que la gente perciba a este organismo como un ente totalmente independiente de las presiones políticas. En rigor, debería ser casi una suerte de adversario del Ejecutivo.

Por eso, el respeto a rajatabla a las instituciones de la República determina la confianza en  el peso argentino.

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