Batiendo brechas: la difícil tarea de las mujeres en STEM

9 de septiembre, 2020

Por Nicole Moscovich  Ciencia Política (UBA), Maestrando en Políticas Públicas en (UTDT) y consultora 

El mundo del trabajo, aún hoy, sigue siendo bastante castigador para las mujeres. Los obstáculos que atraviesan para poder insertarse en el mercado laboral tienden a ser bastante más tortuosos en ciertos sectores que se encuentran altamente masculinizados. Algunos de ellos son energía, minería, construcción y todos aquellos sectores relacionados con las carreras STEM (Science, Technology, Engineering, Mathematics*).

Preguntas alrededor de cómo aumentar la participación de las mujeres en las TICs no faltan. Lo que falta es dejar de pensar en la potencialidad de las mujeres en esas empresas o carreras para que comiencen a ser una realidad. ¿Acaso son las mujeres las que no quieren participar, o son las estructuras sociales del sector las que operan como barreras orgánicas de exclusión de las mujeres allí? ¿Cuáles son los cambios que deben darse para que esto comience a dejar de ser una mera ambición de las luchas feministas para que pase a ser una política de Estado y de los privados

Esto visibiliza la deuda de que exista una articulación público-privada que genere las condiciones para facilitar la inclusión de las mujeres en ciertos sectores donde las barreras que operan no son solo por la división sexual del trabajo o el acceso a la educación sino que también juegan en las prácticas culturales intrínsecas en las mismas organizaciones.

Holy Ranaivozanany es la Directora Corporativa de Responsabilidad Social en Huawei, con quien tuve la oportunidad de conversar sobre el programa que coordina a nivel mundial: Semillas para el futuro. Un programa que busca darles oportunidades a chicos y chicas de todo el mundo para obtener ciertos skills o conocimientos que no suelen encontrar en las universidades previo a poder ingresar a las empresas, la idea es darle un agregado de valor.

En medio de la charla hizo alusión que, en 2008, sólo había participado una sola mujer. Y esto no tardó en hacer ruido en la empresa, lo que generó un importante involucramiento para poder interpelar a más mujeres y promover su participación.

Algo interesante que ocurrió tras esto fue que el programa ahora busca fomentar que más mujeres participen. Ahora, a nivel global, 33% (en promedio) de las que participan son mujeres. De todas formas dice que hay que seguir trabajando para al menos conseguir un 50 y 50.

En Argentina este programa no solo intenta promover que más mujeres se sumen (aunque aún no hay una cultura que esté totalmente deconstruida para las mujeres en tecnología), sino que también buscan generar acceso a las becas de personas que viven en pueblos donde la Economía del Conocimiento no está tan fomentada o no tienen un fácil acceso como en algunas urbes. Este es el caso de la joven oriunda de una comunidad Kolla de La Quiaca (Jujuy), Zaida Caiguara, quien ha accedido a participar de Semillas para el futuro.

Zaida, que actualmente se encuentra finalizando en la Universidad Nacional de Tucumán la carreda de Ingeniería Electrónica fue -junto a otros 39 estudiantes- seleccionada por el programa de Huawei, para poder capacitarse en las tendencias de las nuevas tecnologías dentro de la industria. Zaida no solo tuvo que afrontar barreras de género y culturales, un ejemplo que seguramente vaya a inspirar a muchas jóvenes a empezar a moverse en estas carreras.

Reflexionando, recuerdo que en la charla con Holy surgieron los obstáculos que aún hoy siguen teniendo las mujeres en poder conciliar la vida familiar con la vida profesional. Es por eso que hace hincapié en la importancia de poder tener roles de a quién mirar que demuestren e interpelen a las mujeres que hoy no creen que las carreras en tecnología (pensando en el grupo de mujeres con posibilidad de acceso a estudios universitarios o terciarios) puedan ser para ellas una posibilidad viable. Sugiere que el efecto bola de nieve que se puede dar por los roles a seguir puede involucrar y contagiar a las mujeres.

Otra cuestión que mencionó es que para que las mujeres sigan carreras STEM debe de empezar a inculcarse en la educación temprana, cuestión que seguramente impacte en las elecciones universitarias posteriores. No hay que obviar que en general las mujeres suelen hacer el doble de esfuerzo para poder acceder a ciertos lugares, a diferencia de los varones, porque también hay una brecha cultural empresarial donde deben demostrar mayor eficacia y eficiencia que sus compañeros varones para poder acceder, al menos, al mismo puesto.

Holy nos compartió que algunas de las políticas de Huawei para la inclusión de mujeres en la empresa fueron lactarios, promover mujeres en cargos directivos y management, posibilidad factible de ser promovidas en sus puestos, salarios igualitarios, entrenamientos y soporte que colaboran con las mujeres en la empresa para poder progresar. Pero, n con estas innovaciones, las brechas de género siguen ahí y hay que profundizar la participación de las mujeres en los puestos jerárquicos de las empresas dedicadas a las TICs. Aunque, dice, desde que ingresó al mundo de las TICs, vio un alto crecimiento de mujeres en el rubro.

Aun en las urbes, las mujeres estudiando STEM son una minoría. Según datos de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), una de las universidades más prestigiosas de Argentina en ingeniería e informática, solo el 19,4% de su alumnado en Buenos Aires son mujeres. “Las carreras con mayor porcentaje de mujeres entre sus alumnos son Ingeniería Textil, con el 78,8%; Ingeniería Química, en la que representan el 46% del total; Ingeniería Industrial, con el 26,6%; Ingeniería Naval, con el 15,7% e Ingeniería en Sistemas de Información, con el 15,2%”, nos comentó Andrés Bursztyn, vicedecano de la UTN.

Si bien se pueden notar leves mejoras de las mujeres en las TICs, aún siguen habiendo brechas generadas por múltiples barreras que piden a gritos políticas públicas inclusivas con perspectiva de género, educación y articulación de sectores públicos y privados para que el cambio de paradigma deje de ser una mera utopía.

Ahora los actores involucrados deben de propiciar políticas adecuadas para que las mujeres puedan tener igualdad de condiciones para acceder al sector en pos de una sociedad de desarrollo tecnológico más equitativa e igualitaria.

(*) STEM, por sus siglas en inglés, o CTIM en castellano, son acrónimos que hacen referencia a las carreras vinculadas a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas

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