Advierten que el exceso de pesos seguirá presionando sobre el dólar

21 de septiembre, 2020

El martes pasado, el Gobierno envió al Congreso y presentó el Presupuesto 2021, con el cual pretende mostrar la intención de una reducción del déficit fiscal hasta 4,5% (con la eliminación del gasto adicional por el Covid-19), luego del rojo de alrededor de 8% que se espera para 2020. Sin embargo, ese mismo día, horas más tarde anunció un endurecimiento mayor al cepo cambiario, limitando aún más el acceso a los dólares para los ahorristas (con devaluación implícita), a lo que sumó además una restricción para las empresas con deudas en el exterior.

“El resultado obvio es que aumentó la incertidumbre y se vuelve a poner en duda el compromiso oficial con la estabilización macroeconómica”, afirmó ayer Analytica en un informe, en el que señala que el martes pasado “las políticas monetaria y fiscal siguieron caminos opuestos”. La consultora considera que si bien el diagnóstico es acertado (la demanda creciente de dólar ahorro y la concentración de vencimientos de capital para la deuda privada), la solución que se propuso sólo puede profundizar más el problema.

El último dato disponible del Mercado Unico y Libre de Cambios (Mulc) muestra que entre abril y julio el déficit llegó a US$ 1.400 millones. “Si bien la cuenta corriente fue superavitaria en US$ 2.200 millones, tanto los exportadores como los importadores apostaron desde entonces a una corrección del tipo de cambio. Por caso, el agro liquidó 12% menos que en los mismos cuatro meses del año pasado y aumentó sus importaciones en 200% (+US$ 850 millones)”, indicó el informe.

De todas formas, sostiene, la caída en las reservas se debe al déficit de la cuenta capital y financiera. Entre abril y julio salieron US$ 3.600 millones, principalmente a través de pagos por préstamos financieros de las empresas (US$ 2.300 millones) y, en menor medida, por las compras de dólares por parte de los ahorristas (US$ 1.300 millones).

“El problema es claramente de expectativas. El tipo de cambio real es competitivo, encontrándose en los mismos niveles de 2011. Sin embargo, la brecha entre el dólar oficial y el CCL se ubica en torno a 75% y la inflación esperada por la media del mercado para los próximos doce meses es de 51%, a pesar de que a diciembre ese mismo promedio es de 37%. El futuro sólo espera una devaluación”, resaltó.

Siguiendo el análisis, a pesar de que el tipo de cambio real es elevado en términos históricos, las expectativas devaluatorias se explican por la elevada liquidez en pesos que persiste en el mercado. “La base monetaria crece al 78% interanual y el M2 lo hace al 97%. El Gobierno es consciente y desde agosto desaceleró fuertemente la asistencia del Central al Tesoro. Pero todo indica que no es suficiente”, agregó.

De acuerdo con el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), el Gobierno está pasando por alto que la actual creciente demanda de dólares se origina en el exceso de emisión monetaria que está llevando adelante desde el Banco Central (BCRA) desde hace varios meses. En ese sentido, Idesa afirma que la solución no la tiene la entidad monetaria, sino el resto del Gobierno, que debería abordar un ordenamiento integral del sector público.

En un informe difundido ayer, la entidad plantea por qué hay cada vez más gente demandando dólares. Para responder a ello, toma como punto de partida el dólar oficial a $75. En base a los datos del BCRA, la gente tiene $ 6,3 billones en efectivo (cuenta corriente, cajas de ahorro y plazos fijos) y las reservas brutas de la entidad monetaria están en el orden de los U$S 42.500 millones, lo cual significa que por cada dólar en el BCRA, hay $148 en poder de la gente.

“Estos datos muestran que, si todos los pesos que dispone la gente se volcaran a comprar dólares, el tipo de cambio en lugar de los $75 que fijó el Gobierno tendería a $148. Si bien se trata de una simulación hipotética y extrema, no es casualidad que en el mercado paralelo se transe el dólar en valores cercanos a este monto. Dicho de otra manera, la masiva emisión monetaria ha generado una enorme inconsistencia entre la cotización del dólar oficial y la cantidad de dinero que dispone la gente”, indicó Idesa.

En ese sentido, la entidad señaló que tras la acumulación de nueve meses de fuerte emisión monetaria y sin indicios de cambios de estrategia, el diagnóstico de que la causa de la crisis cambiaria es la escasez de dólares es errado, sobre todo cuando la cuarentena restringió el turismo al exterior y generó una fuerte caída en las importaciones. Por lo tanto, remarcó, resulta más plausible que la creciente demanda de dólares tenga origen en el exceso de pesos en poder de la gente.

“El BCRA no cuenta con instrumentos para calmar al dólar ya que la abundancia de pesos es un derivado del creciente déficit fiscal. La responsabilidad es del resto de los funcionarios que deben impulsar un ordenamiento del Estado para eliminar el déficit fiscal y así disminuir la emisión monetaria que presiona sobre el dólar y la inflación. No hacerlo, significa seguir con el voluntarismo de anunciar acciones que agravan el déficit fiscal. Esto obligará al BCRA a devaluar el tipo de cambio oficial, lo que gatillará la aceleración inflacionaria contenida precariamente con los controles de precios y tarifas”, sostuvo.

Alternativas

Ante este contexto, el cual impactará negativamente sobre el sector privado, Analytica señala que las alternativas que tiene el Gobierno son incrementar las tasas de interés, aumentar las colocaciones netas del Tesoro e intervenir con operaciones de mercado abierto, lo cual deberá ser acompañado con una buena estrategia de comunicación que reduzca la incertidumbre que se acrecentó desde la semana pasada.

Asimismo, considera que el Gobierno aún tiene herramientas para reducir la incertidumbre, aunque resalta que debe terminar de decidir qué considera más dañino para el bolsillo de los argentinos: un aumento de la tasa de interés o las expectativas crecientes de una nueva devaluación de la moneda. Además, afirma que el BCRA debe dar a conocer cuál es su estrategia para acumular reservas y absorber base monetaria, en lugar de seguir adoptando medidas de corto plazo que se contradicen con los supuestos sobre los que se basa el Presupuesto.

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