Trump está cada vez peor y ahora pierde adhesiones republicanas

3 de agosto, 2020

Casa Blanca

En las elecciones presidenciales no habrá nada dicho hasta que se cuente el último voto el 3 de noviembre. Eso sí: queda claro que el Plan A de Donald Trump quedó pulverizado por la pandemia. A su manera, fue un duelo porque era una Plan A cuidadosamente diseñado y que venía rindiendo bien. Antes de marzo, el republicano caminaba tranquilo hacia la reelección. El Covid-19 trastocó todo.

En 1969, la doctora Elisabeth Kübler-Ross describió las 5 fases del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Hoy pasa a nivel individual (nadie sabe si hemos perdido la vida previa para siempre), y pasó con la abrumadora mayoría de los policy-makers. Se completó el ciclo. El propio Ginés González García, por estos pagos, lo negó en un comienzo pero, semanas después y con la pandemia en pañales, Argentina aceptó la situación e impuso una cuarentena, que aún hoy mantiene. Aceptó que se trata de una amenaza a la salud pública y tomó el toro por las astas, asumiento costos grandísimos en actividad económica.

Entre los policy-makers exceptuados de completar el ciclo Kübler-Ross, por ahora están Jair Bolsonaro, Andrés Manuel López Obrador y Trump. Cualquier casualidad con los datos epidemiológicos de sus respectivos países no es mera coincidencia: hasta ayer, EE.UU. y Brasil punteaban con 4,8 y 2,7 millones de casos mientras México llegaba sexto, algo más lejos, con 430.000 contagios detectados.

Trump y la Casa Blanca le sacó gravedad a la pandemia (negación) y lo apodó el “virus chino” (ira), pero se estancó en su duelo y no llegó aun a la fase de aceptación. Como síntoma de la negación o el ira, se puede mencionar que ya no habla con Anthony Fauci, una institución del país desde las épocas de Ronald Reagan. Hoy, con más de 150.000 muertes por Covid-19, Trump no emitió una “orden ejecutiva” para que se use barbijo en el país. Ayer, le dio RT a una noticia sobre la epidemia en Australia. “Grandes brotes del virus de China en todo el mundo, incluidas las naciones que se cree que han hecho un gran trabajo. Las noticias falsas no informan esto. ¡Estados Unidos será más fuerte que nunca y pronto!”, señaló.

El avance de la pandemia y la respuesta errática de Trump le está costando votos. Sin hacer mucho mérito (si es que alguno), el retador demócrata Joe Biden está 10 puntos arriba en voto popular y las encuestas lo muestran arriba en los “battleground states”, como Arizona, Pensylvania, Florida y Wisconsin. Eso es un claro indicativo de la pérdida de adhesiones moderadas e independientes.

Pero el problema se está agravando y empieza a tener problemas en el pago republicano. Trump reconoció el problema, pero tácitamente y con una grosería institucional, que tampoco cayó bien: sugirió cambiar la fecha de las elecciones, algo que nunca se hizo en la vasta historia democrática de EE.UU.

“Según nuestro rastreador, el índice de aprobación de Trump en su respuesta a la crisis ha disminuido constantemente desde abril. Eso incluso incluye a los republicanos, cuya aprobación de cómo está manejando la crisis, aunque todavía es alta en 78%, ha disminuido aproximadamente 5 puntos porcentuales desde mediados de junio, cuando los casos comenzaron a aumentar”, señaló el blog FiveThirtyEight.

El financiamiento de los “super PAC” ya no es tan abundante y algunos republicanos, aun sin rechazar el Trump prepandemia y su puja contra China, sacan los pies del plato y se suman a las filas del “Never Trump”.

“Fui republicano toda la vida y estoy de acuerdo con el 80% de las cosas que hace, pero implemente no puedo soportar a un mentiroso”, dijo Jimmy Tosh, de 70 años, sobre Trump. Es pro-armas, quiere impuestos bajos y es un republicano de pura cepa, pero hoy está financiando mediante el “superPAC” llamado The Lincoln Project a…Biden.

“Tosh es uno más de un número creciente de estadounidenses conservadores ricos que dicen que Trump es una amenaza para la democracia y la salud a largo plazo del Partido Republicano, y apoyan activamente a su oponente demócrata en la votación del 3 de noviembre”, dijo Reuters. El dinero es clave para influir en los resultados electorales.

“El matrimonio entre Trump y el establishment republicano nació de la conveniencia, y no del amor”, dijo un artículo de NY Mag, que señala que se está perdiendo el amor mutuo.

Quedan menos de 100 días para las elecciones y Trump se está quedando sin amigos. ¿Aparecerá la “mayoría silenciosa” el 3 de noviembre? Parece cada vez más difícil.

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