Galmarini: “Tenemos un rol clave en la reactivación de la economía”

6 de agosto, 2020

Entrevista a Malena Galmarini Presidenta de Aysa Por Pablo Varela

En medio de la crisis sanitaria inédita y con una economía golpeada tanto por la herencia del Gobierno anterior, como por el confinamiento obligatorio, la empresa Aysa, a cargo del agua potable y las redes cloacales se las ingenió para seguir trabajando en su radio de influencia, que abarca a 26 municipios del área metropolitana y la Ciudad Autónoma.

Su titular, Malena Galmarini, recibió a El Economista en su despacho para hablar del rol de la empresa en la reactivación de la economía, el manejo de una empresa estatal desde una perspectiva de género y la concientización medioambiental con el agua como recurso estratégico.

Con más de 300 obras en ejecución, y 30 mil puestos de trabajo entre directos e indirectos, Aysa ejecuta hoy dos grandes obras: el Sistema Riachuelo, que beneficiará a cerca de 4.300.000 habitantes, y el Sistema Sur, cuyo impacto beneficiará a 2.500.000 personas.

¿Con qué empresa se encontró y qué impronta pudo imponer en estos primeros meses de trabajo?

Me encontré una empresa muy deficitaria, con una deuda enorme de alrededor de $8.000 millones y con obligaciones no negociables por U$S 500 millones a pagar en 2023, además del de intereses cada seis meses. Por otro lado, una empresa prácticamente parada en la que muchos contratistas hicieron un esfuerzo enorme para no irse de las obras. En los anteriores cuatro años toda la red avanzó solo el 1%. Eso produjo que hubiese una enorme fuerza de trabajo con un capital humano increíble pero con los brazos caídos. Los primeros tres meses fueron muy duros, tuvimos que conocer el ámbito, a la gente y ver cómo equilibrábamos las cuentas. Estábamos más cerca de no poder potabilizar que de poder seguir extendiendo la red. Para mediados de marzo logramos con el apoyo del presidente Alberto Fernández y del ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, que se pusiera al agua potable y el saneamiento cloacal como uno de los ejes centrales. Buscamos reforzar los lazos de confianza tanto con los contratistas como con los proveedores, no todos tenían claro cuál era la realidad del servicio y de la empresa y les propusimos trabajar juntos. Yo no sé mentir, trabajo sobre la realidad. Pudimos pagar la deuda de los cuatro meses de nuestro inicio de gestión y eso era para que se pongan en marcha las obras y la economía, no solo la economía del país, sino también las locales. Cuando teníamos todo listo, llegó la pandemia y el aislamiento. Hablé con el ministro, nos incluyeron en los sucesivos decretos como esenciales y a partir del 1° de abril las cien obras que estaban paradas, se pusieron en marcha.

El Gobierno busca trazar un horizonte de salida a la crisis. ¿Qué rol cree que tiene Aysa en la reactivación de la economía?

Tenemos un rol central, por eso la cuarentena la pasamos orgullosamente trabajando. Poniéndonos en riesgo pero cuidándonos mucho. No hubiese podido quedarme en mi casa mientras los trabajadores estaban en la calle exponiéndose. Dimos las licencias de manera paritaria y estamos en proceso de licitar cincuenta obras más. Hemos presentando un presupuesto para el año próximo y también la ampliación para el segundo semestre de este año que serán alrededor de $40 mil millones. Eso es producto de la necesidad que tenemos de seguir trabajando en las obras, no solo por el impacto que tienen a nivel local y del país, sino también en la economía familiar.

Trabaja codo a codo con los intendentes y camina mucho el territorio. ¿Qué escenario social ve para la pospandemia?

Si hay algo que hizo la pandemia fue poner sobre la mesa con una crueldad tremenda las desigualdades que tiene la Argentina. La crisis sanitaria, la económica, que veníamos arrastrando hace cuatro años, pero sobretodo la profundización a partir de la pandemia, nos va a dejar más puntos de pobreza. Ahora el Gobierno ha puesto en marcha herramientas durante estos meses para intentar sostener pero no se puede llegar a todos lados. El Estado es finito. Si la economía argentina pierde la potencia que yo estoy segura que puede tener, si la gente pierde el empleo o cierran las empresas, cae la recaudación. En estos momentos el Estado está presente con el ATP, el IFE, se avanza con la moratoria, hemos logrado cerrar con los bonistas y eso nos va a dar un plafón importante para renegociar otras cuestiones.

¿El acuerdo con bonistas beneficia a la empresa con relación a su deuda en dólares?

A nosotros no nos trae un beneficio directo. Sí nos trae el beneficio de que el Estado Nacional, las provincias y que la economía del país en general crezca, además de poder salir del encierro de la deuda y de que tengamos que pagar todo el tiempo los intereses. A partir de esta noticia, nosotros vamos a trabajar desde la empresa con quienes son nuestros acreedores en el manejo del pasivo. Claramente si se genera un circuito virtuoso, si podemos en algún momento reacomodar tarifas y las transferencias del Estado continúan en la proporción que ha tenido hasta ahora, va a ser mucho más fácil para nosotros pagar intereses y amortizar el capital, en lo que para nosotros representa una deuda insostenible.

Presentó una guía para el uso no sexista de la lengua junto al ministro Katopodis …

En realidad presentamos más que una guía, si no varias políticas de género hacia la empresa. Tal vez esta es la más visible y además ya nos han pedido replicarla en otras áreas y otras empresas, y como siempre digo, no es mía si no que es un bien común. Si nombramos a las mujeres y los colectivos, vamos a poder visibilizar los problemas que tenemos. De todos modos estamos trabajando desde hace siete meses para haya más ingreso de mujeres a la empresa, solo el 25% del personal es mujer. No tenemos conocimiento de trabajadores del colectivo LGTBQI+ dentro de la empresa y eso habla de la masculinización del sector sanitarista. Nuestra primera iniciativa fue la licencia con paridad. Luego por propuesta de Katopodis, las cooperativas de la Argentina Hace, que en nuestro caso es Agua+Cloaca+Trabajo, las nuevas cooperativas se deben conformar de manera paritaria. Esto es dar trabajo a mujeres y varones, pero te obliga a pensar a su vez ciertos ámbitos de otra forma. Si yo tengo que la mitad de las cooperativas son mujeres, vamos a tener que trabajar en los niños, niñas y adolescentes que están a cargo de estas mujeres. Se empieza a introducir en todas las discusiones, de por qué algunas cosas sí y otras no.

El agua es un bien escaso y finito. ¿Cómo trabaja la empresa en materia de concientización y educación ambiental?

Durante los últimos años se le dio poca importancia al impacto que tiene el agua y el saneamiento cloacal en el medio ambiente. Si bien hay una dirección, tuvo poco espacio para desarrollarse en los años pasados. Lo que estamos elaborando son las líneas de trabajo, cómo se va a trabajar. Eso va desde qué hacer con la disposición final de los barros, con eso poder generar energía, hasta buscar como lo estamos haciendo, financiamiento internacional para un proyecto que nos permita generar un parque de energía, y que podamos producir el 50% de nuestra energía que es uno de los insumos más importantes. Las bombas y las plantas trabajan a base de energía. Si bien se viene trabajando en ese sentido, hoy solo el 8% de la energía que utiliza Aysa es renovable y estamos enfocados en tener un parque propio para abastecernos de energía renovable y no tradicional. En poco tiempo vamos a lanzar una plataforma educativa de Aysa, que se une a lo medioambiental y que tiene que ver con las nuevas generaciones. Los hijos, hijas, adolescentes, tienen un vínculo importante con el medio ambiente y que querría aprovechar. Tenemos que ser parte de aquellas políticas más activas del cuidado del medioambiente. Además yo creo que el Estado Nacional debería declarar el agua como un bien estratégico y debiéramos trabajar en lo que en otras partes del mundo está más avanzado, que es la comercialización del agua.

Volviendo al plano político. El Frente de Todos es una amplia coalición. ¿Cómo observa su convivencia?

Para la situación en la que está el país a la que se le suma la pandemia, yo creo que estamos muy bien. Todas apostaban a que a los dos meses nos íbamos a estar peleando y la verdad es que lejos de suceder eso estamos en un sano equilibrio. Eso también implica discutir, debatir, pensar, proponer, y frente a cada propuesta una contrapropuesta. Yo lo dije antes incluso de llegar a ser Gobierno. Muchos de los que habíamos transitado antes el escenario electoral separados, creíamos en la moderación y en el diálogo, y no el monólogo que planteaba el macrismo. Todos tenemos ideas, pero podemos ponerlas arriba de una mesa y llegar a un consenso. Es lo mejor que le puede pasar a la Argentina, no al Frente de Todos. Lo mejor que nos puede pasar como país, es encontrar los puntos de acuerdo que se traduzcan en políticas de Estado.

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