Por la incertidumbre, siguen en alza los dólares MEP y CCL

10 de agosto, 2020

dólar

Por Luis Varela

Los mercados esperan que aparezca la vacuna contra el Covid-19, el fin de la pandemia, el freno a la super emisión de dólares, euros y yenes, y el inicio de una suba global en las tasas de interés. Y si no aparece, seguiría la pandemia, que ya tiene 20 millones de contagiados y 730.000 muertos, el 30% de los cuales (216.000) son de América Latina. Y, lamentablemente, la Argentina ya tiene 4.500 personas fallecidas en nueve meses de virus.

Y si nos referimos estrictamente al mercado local, la clave sería conseguir efectivamente la reestructuración de la deuda ley NY dentro de dos semanas (el 24 de agosto), avanzar con la renegociación de los bonos ley local, y con la deuda con el FMI y los otros organismos multilaterales. Y después, por supuesto, lograr armar una economía creíble, con equilibrio fiscal, que permita pagar los nuevos bonos comprometidos, evitando además una inflación en ciernes que está mostrando los dientes, y apagando el temor de millones de inversores, que salen del peso sin parar y que continúan comprando dólares y vaciando las reservas del Banco Central.

La posibilidad de la aparición de la vacuna hizo, entre otras cosas, que en Estados Unidos se creara más empleo que el esperado. Ese número, que nadie creía posible, hizo girar la cabeza de los inversores. Les apareció una duda: ¿y si la Reserva Federal deja de liberar tantos dólares y el período de tasa 0% dura menos que lo esperado? Ese sólo planteo hizo que el mercado global de monedas girara en “U”. Durante todo julio el dólar estuvo perdiendo terreno contra las monedas principales, tanto que llegó a caer casi 6% contra el franco suizo, casi 5% contra el euro y casi 3% contra el yen. Pero la semana pasada esa corriente se frenó: el dólar subió fuerte en Brasil, Chile y en otros países latinoamericanos, y estuvo casi sin cambios contra la libra, el yen, el euro, el yuan y el franco suizo.

Mal que nos pese, en el caso argentino es freno del temblor cambiario no ocurrió. Hubo unas horas de gran distensión el martes, ni bien Martín Guzmán anunció un acuerdo “de palabra” con los bonistas más duros para aceptar, pero de ahí en adelante la realidad mostró que el acuerdo todavía no fue refrendado en papel, que deberá verse si para el lunes 24 de agosto se alcanzan las mayorías necesarias para poder concretar el canje y, con eso, y con la apertura del mes, millones de argentinos volvieron a volcarse a la compra de dólares, tanto que el dólar blue no trepó tanto por la pandemia, pero el contado con liquidación (que muestra los dólares que se van) alcanzó un nuevo récord histórico de $126,56, y el dólar MEP (donde los inversores compran dólares para el colchón o las cajas fuertes) también llegó a un máximo de nunca jamás de $124,65, mostrando que los tenedores de fondos tienen más dudas que certezas.

En realidad, tanto en el exterior como en el mercado local, lo que más inquieta a los tenedores de dinero está ligado a la inflación y a la destrucción de la economía real. Afuera hay incertidumbre por el nivel de actividad que viene y con esos los commodities y las posiciones refugio danzan al compás de la vacuna. El petróleo subió a su mejor precio desde febrero. Los metales básicos, insumos de las industrias, están mixtos. Los granos, con China en duda, siguen sin despegar. Y hubo un toque en el freno para los metales preciosos, que ya habían alcanzado precios altísimos. Y solo las criptomonedas permanecieron muy firmes, ya que no acumulan subas en los últimos dos años como el oro y la plata, sino que tuvieron en general una tendencia casi lateral, es decir casi no tuvieron cambios en los precios.

A nivel local, en cambio, la inflación está empezando a arder. El Indec viene mostrando variaciones mensuales del orden del 2%, pero estudios privados ya dicen que el aumento supera el 4%, con subas semanales del 1%. Y hay una realidad bien concreta: son cada vez más los sectores encorsetados en precios máximos y cuidados, que empiezan a decir “si no me permiten subas, no puedo enviar los productos”. Empiezan algunos desabastecimientos, o la aparición de comisiones de envíos. Y el Gobierno no tiene más remedio que empezar a autorizar algunas subas.

Sin dudas, la multiemisión de dinero mundial ha permitido hasta ahora que no hubiera un colapso financiero. Por eso, las bolsas están con recuperaciones tremendas desde los pisos de marzo. Y la primera semana de agosto fue muy buena para las acciones en casi todas partes. Wall Street subió 3,2% (con el Dow 3,8% arriba y el Nasdaq ahora como furgón de cola con una mejora del 2,5%). Y hasta Frankfurt y Tokio tuvieron sonrisas, con subas del 3%.

Pero, lejos, lo mejor de la semana tuvo que ver con los títulos argentinos. En promedio, los bonos lograron un salto del 10%, tremendo. Y la Bolsa de Buenos Aires mejoró 6% en pesos y 8% en dólares. Aunque debe decirse que gran parte de esa suba fue entre martes y miércoles, al tiempo que durante jueves y viernes las cotizaciones empezaron a pincharse, porque se tomó consciencia de todos los desafíos que hay por venir.

Analistas de todas partes pusieron los ojos en el canje argentino. También miran el rojo fiscal actual del Gobierno, y a un Banco Central que perdió reservas sin parar en las últimas ocho ruedas consecutivas. Con ese marco, al unísono, todos dicen: si Argentina no logra equilibrio fiscal pronto, el próximo default será inevitable: en 2025 no tendrán dinero para completar lo que Fernández negoció con un “paga el que sigue”. En los hechos, observadores de acá, allá y todas partes, no ven todavía al Presidente con la fuerza política necesaria como para domar un gasto público insostenible, y un esquema laboral dominado desde hace décadas por sindicatos, que desintegran la inversión privada e impiden que Argentina pueda lograr empleos nuevos.

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Creció el consumo con tarjeta en julio

El consumo con tarjetas de crédito volvió a crecer en julio, impulsado por los planes de descuentos y costos financieros más accesibles, según un relevamiento de First Capital Group en base a datos del BCRA. La operatoria en pesos a través de tarjetas de crédito registró un saldo de $ 682.429 millones, con una suba mensual de 6,3% mensual, unos $ 40.719 millones. El crecimiento interanual llegó al 63,9%, continuando con la aceleración respecto del mes previo y muy por encima de la inflación del período. “En los últimos tres meses el alza fue del 23,1%. A medida que se van incorporando nuevas actividades observamos un crecimiento de estas carteras, que reúnen características de comodidad y flexibilidad más costos financieros relativamente más accesibles”, explicó Guillermo Barbero, socio de la firma, a Télam. Según dijo, “además en julio se suma el éxito del Hot Sale, con descuentos y promociones de pago en hasta 18 cuotas con tarjeta de crédito para compras online”. Las operaciones con tarjetas de crédito en dólares registraron una fuerte suba en relación al mes anterior del 37,5%, aunque la caída interanual trepó al 67,6%. En los últimos tres meses, los consumos con este instrumento en dólares registraron un alza del 89%. “Las ofertas de viajes al exterior durante el Hot Sale y la reapertura limitada de nuevas actividades pueden ayudar a explicar la reactivación del uso de la línea en moneda extranjera”, concluyó Barbero

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