Pekín mantiene el crédito abierto

7 de agosto, 2020

Pekín mantiene el crédito abierto

A la creciente dependencia comercial de China (que cada vez está más cerca de Brasil como principal socio comercial), los swaps de monedas entre los bancos centrales siguen siendo un espaldarazo clave para el BCRA. Tan es así que están desde 2009 y que el Gobierno de Cambiemos, que los criticó cuando era oposición, los mantuvo en su turbulento mandato.

Tal como se esperaba, el BCRA reeditó sus acuerdos de swap de monedas con el Banco de la República Popular de China (PBC) por 130.000 millones de yuanes, equivalentes a unos US$ 18.700 millones. Los nuevos acuerdos tendrán una vigencia de 3 años.

El primer acuerdo entre ambos bancos centrales fue establecido en 2009, firmado por el entonces presidente del BCRA, Martín Redrado. En plena crisis internacional. En ese entonces las reservas representaban el 15% de PIB, marca récord para el país. El mismo tenía un plazo de tres años y venció sin ser utilizado. En 2014 fue firmado un segundo acuerdo, que fue renovado en 2017 y complementado a fines de 2018 con un pacto suplementario.

“Estos acuerdos contribuyen a promover el fortalecimiento de las condiciones financieras para dar soporte al comercio y la inversión entre ambos países, promover una mayor estabilidad financiera y afianzar la relación entre ambos bancos centrales”, resaltaron desde el BCRA.

El swap es un intercambio de divisas entre dos países. En la práctica, actúa como una suerte de préstamo contingente. Mientras no se active, no tiene costo, pero queda contabilizado dentro de las reservas internacionales y está disponible para ser utilizado inmediatamente ante una crisis cambiaria. Esperemos que no sea necesario.

En el caso de este swap con el Banco Popular Chino, al ser en yuanes, si el BCRA necesita recurrir a esas divisas deberá primero convertirlas a dólares y, a partir de allí, empezará a tener un costo financiero.

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