Los analistas ponen el foco en los mojones que vienen

6 de agosto, 2020

negocios inversion

Por Luis Varela

En línea con lo que ocurrió en la hora final del martes, el mercado financiero argentino siguió enfocando la lupa para entender cómo puede quedar Argentina que viene y, en consecuencia, ayer cinco de los seis dólares volvieron a subir, las acciones bajaron y con un volumen de negocios mucho más chico, y sólo los bonos continuaron con subas, aunque más acotadas, que igualmente permitieron que el riesgo país se descomprimiera otras 84 unidades, hasta 2.027 puntos básicos.

La lectura de los analistas estuvo concentrada en dos puntos esenciales. El primero, y más importante, tiene que ver con el lunes 24 de agosto, ya que ese día se conocerá si los tenedores minoristas de los bonos ley Nueva York, que Martín Guzmán todavía no arrió, se suman o no a la reestructuración. Sin dudas, que los tres grupos de bonistas más duros hayan dado su conformidad, confiere grandes chances de que se logren las mayorías necesarias. No hay que olvidar que para poder canjear sí o sí los bonos K, hay que conseguir una aceptación de al menos el 75% de los tenedores, y para canjear los bonos M, hay que conseguir al menos el sí del 60% de los bonistas. Si se superan esos números, los bonistas que queden afuera tendrán que dar el sí obligados, quieran o no, ya que no tendrán acceso a ir a los tribunales de NY, ya que el canje se haría con mayorías necesarias. El temblor ocurriría si alguno de esos mínimos no se lograra. Pero en general se piensa que sí se alcanzarán, aunque hay que revisar todavía la letra chica legal de los bonos que finalmente termine presentando Guzmán en la SEC.

“Con los argentinos, nunca se sabe”, sentenciaron con dureza desde Manhattan. Ahora bien, si ese primer mojón del 24 de agosto se superara, la gran duda es cómo hará Alberto Fernández para conseguir los dólares que hay que pagar por los nuevos compromisos. No hay que olvidar que se despejaron bastante los pagos hasta 2025, pero eso fue con los bonos ley NY.

Ahora viene el canje con los bonos ley Argentina, aunque el Gobierno en ese terreno está tranquilo, porque a ningún juez se le ocurriría aceptar reclamos de inversores, sobre todo en momentos en el que el Poder Ejecutivo está realizando una embestida con la reforma judicial.

El gran tema, con todo, es lo que viene a partir de ahora. La negociación con el FMI y con los organismos internacionales. Y, fundamentalmente, la necesidad de que el Gobierno, las provincias y los municipios logren en su conjunto un equilibrio fiscal, que permita juntar los dólares que permitan pagar los nuevos compromisos asumidos. Por eso, después del renunciamiento a Vicentín, y de aceptar pagarle a los bonistas el 54,8% de los que se les debía, sin quita de capital, el kirchnerismo más duro apura su intención: hay que sacar si o si el impuesto a la riqueza, ya que de algún lado el dinero va a tener que salir.

Y en ese sentido hubo varias voces que pusieron paños fríos al aplauso que recibió el ministro Guzmán ayer, en la reunión de gabinete. Con su voz parsimoniosa y cansina, Guzmán avisó que pedirá en el FMMI un nuevo cronograma de pagos sin ajuste fiscal. Y, el actual titular de YPF, Guillermo Nielsen, habló con la voz de la experiencia. Dijo: “Que el FMI no pone condiciones es un cuento de hadas”.

Detrás de eso, en el medio del pico de la pandemia, el economista opositor Luciano Laspina advirtió que “acaban de hacer un acuerdo para reducir una parte de US$ 66.000 M y este año tendremos un déficit de US$ 45.000 M”. Y, detrás de eso, aparecieron varios observadores muy conscientes preparando el terreno de lo que puede venir. Por ejemplo, The Wall Street Journal publicó una nota en la que se afirmaba que “el acuerdo argentino despierta temor por incumplimiento”.

Por supuesto, la pandemia golpea en todas partes, los bancos centrales siguen emitiendo, el dólar es a nivel mundial una de las monedas que más se debilita y las posiciones refugio, como el oro, la onza de plata o las criptomonedas se siguen encumbrando, con muchísimos inversores intentando salir del dinero en efectivo a como dé lugar. Por eso ayer en el exterior el dólar subió 0,7% en Chile, no cambió en Brasil, pero bajó 0,2% contra el yen, cedió 0,4% contra la lira, achicó 0,6% contra el euro y cayó 1,3% contra el mexicano.

Y en el mercado cambiario local, apenas un día después del acuerdo como el que se alcanzó, casi todos los dólares subieron. El dólar turista avanzó 26 centavos hasta $99,96, el oficial subió 20 centavos hasta $76,89, el blue subió $1 hasta $129 y el mayorista subió 5 centavos hasta $72,62. El Banco Central volvió a perder reservas: se fueron US$ 36 millones por lo que le quedaron US$ 43.375 millones. El dólar MEP subió 48 centavos hasta $116,76. El contado con liquidación bajó 33 centavos hasta $118,85. La brecha entre el oficial y el blue subió al 67,8% y la del CCL y el mayorista fue del 63,7%. Y, medidos en pesos, el euro subió 48 centavos hasta 86,08, la libra subió 35 centavos hasta 95,17 y el real cerró sin cambios a 13,71.

Detrás de esas modificaciones en las monedas, los bonos estuvieron todavía sostenidos, pero las acciones mostraron más debilidades. Con doble volumen, los títulos públicos argentinos subieron otro 0,8%, pero el riesgo país no baja de los 2.000 puntos, más de seis veces más del nivel que tienen todos los países de la región, y cada vez son menos los que confían en que pueda llegar pronto a la zona de los 1.200 puntos, que pondría a los bonos performing con una tasa vencimiento del 12% anual, que le abriría al país la puerta al crédito voluntario.

Impulsados por el dinero sin fin que están emitiendo los bancos centrales más sólidos, las bolsas internacionales lograron subir. La Bolsa de Nueva York ganó entre 0,5% y 1,4%, con severas advertencias de riesgo de burbuja de parte de muchos analistas. Y también hubo aumentos de entre 1,2% y 1,6% en las principales bolsas latinoamericanas. En cambio, la Bolsa de Buenos Aires tuvo a los inversores de salida, tomando ganancias y sin intenciones de volver: el volumen operado cayó a menos de la mitad y el índice Merval terminó bajando 2,3%, con los ADR argentinos mixtos, anotando más bajas que subas.

En suma, el foco de las commodities lo dice todo. La onza de oro cruzó hacia arriba los US$ 2.000 y alcanzó un precio récord. La onza de plata está con subas firmes. También hay un fuerte avance del bitcoin y las criptos del sector. Mientras que lo que está más ligado a la economía real está mucho más tranquilo: los metales básicos estuvieron mixtos, los granos de Chicago también están en un sube y baja, mientras que la Bolsa de Rosario tuvo mejoras para casi todos los granos, salvo para el trigo, que se mostró con algún descenso.

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