La reactivación siguió en julio: ¿cómo continúa?

24 de agosto, 2020

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“La última actualización de nuestro estimador Nowcast de Actividad Económica arroja que la caída interanual del EMAE de julio estaría en torno al 8,6%, mostrando una continuidad en la recuperación”, sostienen desde Delphos.

“El consumo de electricidad de grandes usuarios (excluyendo el consumo eléctrico de Aluar) cayó -11,3% versus -13,5% en junio. Por su parte, indicadores adelantados de la construcción muestran un escenario de crecimiento moderado. El Indice Construya muestra un crecimiento de 13,5% interanual y de 27% respecto de junio (desestacionalizado) mientras que los despachos de cemento caen 13,5% interanual en julio (-6,9% en junio). En el área industrial se observa una recuperación en la fabricación de automóviles que, según la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa), mostró una suba del 36,1% con relación a junio (con estacionalidad) y una caída de solo 1,5% con relación a igual mes del año anterior, que se compara con una variación del -34,5% interanual que mostró en junio. Estas cifras muestran que la producción de autos estaría cerca de recuperar niveles prepandemia”, señalan desde Delphos.

La gran pregunta es cómo sigue. “Respecto de agosto, datos de alta frecuencia permiten inferir que la actividad económica se mantendría estable respecto de julio. Sin embargo, es importante considerar que son datos parciales que abarcan la primera quincena de este mes. En los próximos meses resulta clave para la actividad la habilitación progresiva de nuevos sectores, el dinamismo de la obra pública y el aporte de la cosecha fina, que se encuentra bajo condiciones poco favorables en estos momentos”, concluyen. El 2°S y el 2021 “La segunda mitad del año será mejor que la primera -o, en realidad, ‘menos peor’-, pero claramente estará por debajo de la segunda parte de 2019”, señalaron desde Ecolatina en un informe publicado en la semana. “A las restricciones productivas que impuso la pandemia y la cuarentena, corresponde sumarle los golpes a la demanda que está provocando. En este punto, resaltan la pérdida de puestos de trabajo en el sector formal y especialmente informal -donde una porción importante de los trabajadores se quedó sin ingresos-, su ajuste sobre el poder adquisitivo y la elevada volatilidad que arrastra nuestra economía. Además, el ahorro precautorio al que induce el coronavirus y la crisis será un ancla de plomo para la recuperación del consumo privado y las inversiones, las dos variables más golpeadas por la crisis”, añadieron.

Por otra parte, si bien algunas exportaciones podrían arrojar buenos desempeños, especialmente aquellas vinculadas a los sectores esenciales y dirigidas a China -oleaginosas-, no alcanzarían a motorizar la reactivación económica. Por último, el gasto público servirá para atenuar la crisis, adoptando un carácter contracíclico, pero en este contexto de acotado financiamiento genuino y mucha emisión un incremento significativo de esta variable podría acarrear más problemas que soluciones. Con todos estos números, proyectamos una caída del PIB entre 12,5 y 13% en el promedio anual de 2020, que provocaría que la actividad vuelva a los niveles de 2009 y, más preocupante aún, que retroceda casi 18% en términos per cápita, acercándose a los niveles de 2005”, agregaron.

“De cara a 2021, la recuperación estaría liderada por un sector público con una política expansiva y un consumo privado que mejoraría impulsado por el crecimiento del salario real y las bajas bases de comparación que dejará este año. Por su parte, la inversión también se recuperaría, pero más por el desplome de este año que por un avance genuino. Como resultado, la economía podría crecer cerca de 7% en el año electoral. Si bien esto marcaría un importante avance respecto de 2020, el PIB cerraría 2021 cerca de 7% por debajo del nivel de 2019. Quedará la entonces segunda mitad del mandato de Alberto Fernández para, con buena suerte, retornar al punto de partida”, concluyeron.

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