Kitchenita: “Venimos a revolucionar la industria del delivery”

10 de agosto, 2020

Kitchenita: "Venimos a revolucionar la industria del delivery"

Suele pasar que la creatividad alcance su punto máximo durante una crisis. El nuevo coronavirus cambió y aceleró aún más la vida tal como la conocemos. Las oficinas permanecen cerradas, los eventos se pospusieron o, peor aún, se cancelaron, y el trabajo desde casa y el distanciamiento social se convirtieron en la nueva normalidad que no pocos insisten en negar.

Kitchenita es una startup que tiene como objetivo revolucionar la industria gastronómica local y el delivery. En plena pandemia abrieron 3 sucursales con 10 mini cocinas que le permiten alquilar a restaurantes o chefs amateurs espacios para desarrollar sus negocios.

En diálogo con El Economista, Alex Boccara, Arthur Madrid y Gaspard Hambückers, los tres emprendedores franceses fundadores que apostaron por el desarrollo del “Dark Kitchen”, un concepto que permite generar platos de alta calidad para delivery, a un costo menor de $300 que en menos de 20 minutos puede llegar a la puerta de la casa del cliente.

A través de 10 “mini” estaciones de cocina de 16M2, la compra en conjunto de insumos y la versatilidad de su estructura pueden desarrollar las mejores marcas y platos, accesibles para todos.

Comenzaron en septiembre del 2019 y gracias a la estructura del negocio ya tienen 3 marcas propias, donde todas son eco-friendly, siguiendo la filosofía del consumo responsable. Ya tienen 3 hubs en la ciudad y 23 empleados, y piensan en expandirse a Santiago de Chile, Lima y Bogotá.

Kitchenita: "Venimos a revolucionar la industria del delivery"
Gaspard Hambückers y Alex Boccara.

¿Cómo surge Kitchenita?

No encontrábamos oferta gastronómica para delivery que llegue en menos de 30 minutos, accesible en precio y con una calidad alta. Los restaurantes que hacen delivery hoy nacieron para dar de comer en un lugar físico y no tienen un ADN nativo para lo online.

¿Cómo afectó el Covid-19 la idea inicial?

Este proyecto nace antes de la pandemia. Ya teníamos pensados armar kitchen stations que son galpones que transformamos en un hub de 10 kitchenitas. Las kitchenitas son cocinas diseñadas y habilitadas para que restaurantes o chefs amateurs que siempre quisieron tener una marca de restaurantes, puedan alquilarnos cocinas. De 10 kitchenitas alquilamos 8 y nos guardamos 2 para desarrollar nuestras propias marcas de delivery. Cuando llegó el Covid por suerte ya estábamos listos para recibir los restaurantes y empezar a cocinar.

¿Cómo ha sido la respuesta hasta ahora a la oferta de Kitchenita?

Súper positiva. La pandemia aceleró mucho la transformación digital de los restaurantes y nuestras propias marcas nativas llegaron muy bien en el mercado. Si bien hay más competencia, estamos muy contentos de la performance de nuestras marcas.

A medida que el comercio comienza a reabrirse, ¿Cuáles son los mayores desafíos que le esperan a la empresa?

El desafío más grande es la tecnología. Nuestras marcas nativas para el delivery siguen un análisis automatizado que nos indica qué quiere comer la gente, en qué barrio, y a qué precio. Estamos desarrollando este algoritmo a través de un software. Es el desafío mayor para seguir poder mandar nuestros platos en menos de 5 minutos a un precio súper accesible.

Kitchenita: "Venimos a revolucionar la industria del delivery"

Las cosas están cambiando día a día y hay que calcular cómo adaptarse tanto a la oferta como a la demanda. ¿Dónde ve su negocio en dos años?

Las tendencias gastronómicas cambian constantemente. El hecho de armar conceptos gastronómicos “data-driven” es decir a partir de la data del mercado nos permite siempre estar cerca de las exigencias de las nuevas tendencias. Por ejemplo nuestra marca de pokes que se llama “Limu“ está compuesta de materia prima 100% orgánica y el packaging es 100% ecológico. ¡Hasta nuestros palitos son comestibles! Con nuestra marca “Jardín” diseñamos una oferta de alta calidad 100% vegana en colaboración con la empresa Notco.

Uno de los pilares es el foodlab. ¿De qué se trata?

Además de alquilar kitchenitas, que son las cocinas diseñadas para delivery, nosotros armamos nuestras propias marcas nativas para el delivery. Eso significa que respetan 5 principios: nacen de la data para entender que necesita el mercado; son monoproductos (tenemos 6 platos y 2 postres); están pensadas para viajar, es decir la mitad del desafío es gastronómico, la otra mitad es de ingeniería y de procesos, cada plato tiene que llegar perfecto en la casa de nuestros clientes, cada plato está pensado para el delivery; la velocidad es clave, los platos tiene que estar listos y despachados en 5 minutos para poder cumplir con la promesa de entrega y, por último, analizamos la performance de cada plato y adaptamos la oferta a los que nuestros clientes quieren a través de la tecnología y el análisis de datos.

¿Cómo ve el negocio de entregas en Buenos Aires?

Gracias a las plataformas como Rappi, Glovo o Pedidos Ya, se democratizó mucho el delivery. El Covid aceleró también ese sector.

¿Qué rol ocupa la tecnología en todo este proyecto?

Es clave. Nos indica qué barrio es importante  a través de un mapa de calor, también la oferta que está faltando en el mercado, y nos permite poder trackear todos los KPIs que queremos mirar, las ventas, notas de nuestros clientes en la aplicaciones, tiempo de preparación, etcétera. Somos una foodtech.

¿Cree que la autenticidad es prioridad para encarar este tipo de emprendimiento o quizás el éxito depende más de arrancar en el momento justo?

Son las dos. Es súper importante solucionar un problema, es decir traer un verdadero valor agregado en el mercado. Pero una gran idea con una buena ejecución en un mal momento fracasa. El timing es clave y tiene que estar estudiado. Nosotros por ejemplo estábamos viendo que el delivery está explotando y decidimos que era un buen “time-to-market”. La ejecución es súper importante. Nosotros si bien hacemos comida, organizamos la empresa como una startup tecnológica. Es la diversidad de esos dos mundos que hace la fuerza de Kitchenita. El arte gastronómico con el manejo de la tecnología.

 El sector gastronómico es uno de los mas golpeados por la pandemia. ¿Cuáles son los principales desafíos a futuro de la cocina argentina? ¿Descentralizarse? ¿Reinventarse?

Creo que el restaurante siempre va a existir. El delivery viene a complementar a los restaurantes, no a matarlos. De la misma manera que Netflix no mató el cine, sino que el cine se tuvo que transformar con 4d y otros servicios. El delivery va a seguir creciendo y la nueva oferta va a ser nativa y pensada para el delivery. Sin embargo, el restaurante va a tener que adaptar una oferta offline que no rivalice con el delivery. Van a tener que ofrecer una experiencia distinta: en el lugar, con una atención linda, algo diferencial.

@kitchenita.arg

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