Hoy vence el plazo para entrar al canje de deuda Ley NY: se espera una adhesión alta

28 de agosto, 2020

Hoy vence el plazo para que los acreedores privados de la deuda bajo ley extranjera confirmen su adhesión a la última oferta. Luego de varios meses de negociación, y tras ceder bastante ante las peticiones de los bonistas, esta última propuesta oficial fue aceptada por los principales tenedores de bonos a principios de agosto. Desde entonces, dado el peso de esos bonistas, el mercado espera que se logre una adhesión importante, aunque la atención ahora se centra sobre cuál será el nivel, el cual daría a conocer el próximo lunes.

“Creo que la adhesión al canje va a ser alta. Es decir, estimo que estará por encima del 85%, y eso se va a vender como un éxito. Aunque me parece que esto no soluciona todo. Apenas es el principio de uno de los tantos problemas que tiene el país. Quizás era uno de los más urgentes”, resaltó Guido Lorenzo, director de la consultora LCG, en diálogo con El Economista.

Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, señaló que en base a los comunicados y a los apoyos manifestados hasta el momento, se descuenta que se alcanzarán las Cláusulas de Acción Colectiva (CAC) en el caso de los bonos de Indenture 2016, los cuales requieren el 66% de adhesión sobre el total del monto, aunque considera que está más difícil en el caso de los bonos de Indenture de 2005, cuyo mínimo necesario es del 85%.

“Si se alcanza ese umbral en los bonos Par y Discount, que tienen una quita de capital menor a los bonos Globales, el resultado será muy exitoso, ya que no habrá holdouts. En cambio, si no se llega a ese umbral, estaremos mejor que antes pero todavía quedarán algunos puntos pendientes”, agregó Rajnerman en diálogo con este medio.

Por su parte, el analista financiero Diego Sacerdote detalló ayer que entre las bancas privadas están entrando casi el 100% y que en institucionales se estuvo viendo también muy buena aceptación. “El canje va a ser exitoso. Seguramente va a estar arriba del 90%. El tema es si queda alguna serie bloqueada. En los bonos Globales no hay problema, porque se pueden levantar en un segundo canje mediante el Pac-Man. Si tiene el 75% de todo lo canjeado, se levanta de nuevo y se acaban los holdouts en los bonos de Macri (Indenture 2016)”, explicó ante El Economista.

“Pero en los bonos K (Indenture 2005) es más difícil porque hay que llegar al 85% de adhesión y además no tienen la posibilidad que tienen los otros bonos de hacer un segundo canje. Así que puede quedar alguna serie ahí perdida. Ahí habría que ver después si la pagan o no la pagan. En principio, viene muy bien”, remarcó Sacerdote.

Impacto esperado

El Gobierno ha manifestado que espera que luego de confirmar el acuerdo de esta deuda baje la presión sobre la demanda de dólares y, por consiguiente, la brecha cambiaria, que en los últimos meses se viene ubicando por encima del 70%, disminuya. Sin embargo, los analistas coinciden en estimar que esto posiblemente no sucederá de forma significativa, más allá de alguna leve reducción que podría presentarse.

“Me parece que sería pecar de un optimismo muy fuerte pensar que la brecha cambiaria se descomprimirá una vez que se cierre el canje de la deuda. La brecha puede comprimirse un poco, pero no se puede pensar que va a bajar del 80% al 30%. Incluso, no se sabe ni siquiera que la brecha va a bajar. Si fuera así, ya estaría descontado, porque todos sabemos que la adhesión al canje será alta”, afirmó Lorenzo.

Siguiendo su análisis, la amplitud de la brecha tiene otros fundamentos: refleja justamente que van a faltar dólares y que van a sobrar pesos, y el público sabe esto. “Por lo tanto, dudo que la confirmació del acuerdo tenga un impacto positivo en la brecha. Para que eso suceda, tiene que bajar la demanda de dólares o aumentar la oferta, y no veo la razón por la cual aumente la oferta en el corto plazo. Si hay una baja en la brecha, vendrá por venta de títulos vía Anses o Banco Central, pero incluso me parece que ahí los efectos serían transitorios”, detalló.

En esa misma línea, Sacerdote considera que el cierre del acuerdo de la deuda ya está bastante asumido por el mercado, por lo que tampoco prevé una reducción en la brecha cambiaria. “Yo creo que esto ya está descontado. Aunque es difícil saber eso: lo más difícil de percibir en los mercados financieros es saber cuánto una noticia ya está en los precios y cuánto no. Mi impresión es que ya está bastante descontado”, remarcó.

Asimismo, Rajnerman estima que el impacto del acuerdo sobre la brecha será acotado, especialmente en el corto plazo. “Hay muchas presiones cambiarias e incertidumbre y, lamentablemente, no va a ceder de un día para el otro. Si bien es cierto lo que dice Miguel Pesce (presidente del Banco Central) acerca de que el tipo de cambio está en ‘niveles competitivos’ (a grandes rasgos), no es menos cierto que el apetito dolarizador impone muchas presiones que vuelven insostenible a la dinámica actual, especialmente en un contexto de reservas netas menores a los US$ 9.500 millones, que es nivel mínimo en muchos años”, afirmó.

Por lo tanto, de acuerdo con Rajnerman, una vez confirmado el canje de la deuda, en caso de resultar exitoso, la incertidumbre podría relajarse en el mediano plazo, pero en el corto plazo primará la débil situación por la que atraviesa en este momento el Banco Central y las presiones sobre la moneda estadounidense no cederían significativamente.

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Pesce hizo all-in

El Directorio del BCRA aprobó ayer la decisión de ingresar al canje de deuda con legislación local, según el llamado realizado por el Ministerio de Economía mediante el anuncio realizado el 18 de agosto, con la totalidad de las especies elegibles en cartera de esta institución por nuevos bonos en dólares estadounidenses. Según un informe de la consultora pxq, el BCRA actualmente es tenedor de alrededor de US$ 15.000 millones en títulos que son elegibles para el canje de deuda. Eso, agregan, le dará un gran “poder de fuego” porque tendrá una porción significativa de los títulos que serán las nuevas referencias del mercado de dólar MEP y CCL.

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