El costo de la construcción de Argentina, entre los más bajos de América Latina

18 de agosto, 2020

Por Santiago Levrio Socio de TBT Real Estate

Desde la publicación del Indice Construya, en las últimas semanas se evidenció claramente un repunte en la compra de materiales en el país, pese a que su principal región, el AMBA, continúa con restricciones en gran parte de las obras y, por lo tanto, acumulan un parate de 5 meses.

Adicionalmente, no se están permitiendo nuevos inicios de obras. La información nos muestra que el sector detectó con claridad el beneficio que ofrece la brecha cambiaria y que, como toda oportunidad, no durará mucho tiempo.

Argentina sigue teniendo un gran déficit habitacional y, con un ciclo de tasas bajas en las alternativas financieras, la inversión en construcción está picando en punta como una de las mejores.

En el mismo sentido, con el freno del mercado de usados por la lentitud para actualizar sus precios, la construcción o la inversión en un emprendimiento en pozo con valores actualizados son la mejor opción para tener una nueva vivienda.

Desde la óptica del inversor y su búsqueda de maximizar su rentabilidad, Argentina muestra la mayor caída de la región en los precios de la construcción y, por lo tanto, cualquier recuperación del costo que conlleva incrementos en el precio de venta (ya que el costo es formador de precios, sobre todo en mercados sin financiamiento) brindará importantes rentabilidades comparativamente con otras opciones de la región que difícilmente se igualen.

Si bien es cierto que Argentina tiene una mayor volatilidad de sus indicadores macroeconómicos, e incluso un mayor riesgo de la seguridad jurídica, el sector de los inmuebles ha sido el que menos ha sufrido cambios en sus reglas de juego en los últimos 70 años.

Anualmente, desde nuestra desarrolladora TBT Real Estate elaboramos un índice del costo de la construcción en las principales plazas de inversión de Latinoamérica.

En 2020, el resultado es concluyente: en Argentina hoy es barato construir. De hecho, si consideramos la fuerte presión tributaria sobre la actividad, el costo puro en nuestro país es mucho más bajo que el de nuestros vecinos. Además, considerando que los argentinos cuentan con más ahorro en efectivo por habitante que todos nuestros competidores, la oportunidad es más aprovechable dado que nuestros vecinos dependen fuertemente del financiamiento que en estos tiempos podría no ser ni fácil ni rápido.

En resumen, están alineados todos los incentivos para invertir en este ciclo económico que viene en la construcción. Ya sea para mejorar las condiciones habitacionales del inversor/usuario final con una mudanza a un lugar mejor, o bien para generar fuertes capitalizaciones para el inversor que, sin descuidar el producto al cual apuesta, estará ingresando a un proyecto en construcción a valores nominales que difícilmente se repitan en el corto plazo.

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