Las condiciones financieras algo deberían mejorar

4 de agosto, 2020

Por Matías Carugati 

Finalmente, y no sin una cuota de suspenso, pareciera que hay un acuerdo por el tema de la deuda. Después de tanto tiempo de negociaciones y acercamientos, era ilógico que el desenlace fuera otro. Se especula con que el valor presente neto de los nuevos bonos estaría en US$ 54,9 (promedio, valuados a una tasa del 10%). Esto implica que ambas partes se encontrarían en el punto intermedio respecto a sus últimas ofertas (e, incluso, en el punto medio respecto a sus ofertas iniciales).

Si uno compara este posible canje con los analizados por la literatura académica, podríamos decir que Guzmán consiguió un resultado dentro de lo esperado. Una quita real algo por debajo de la registrada en otras reestructuraciones (35/38% vs mediana de 43%) en un plazo relativamente más rápido (8 meses, frente a la mediana de 37 para canjes posdefault).

Yendo a algo más concreto, en estas condiciones, el canje es bueno para Argentina, porque se aliviaría mucho el servicio de la deuda a corto plazo, sobre todo combinado con el canje de deuda bajo legislación local. Se levantaría el default y las condiciones financieras algo deberían mejorar.

Sin embargo, no exageremos tampoco el asunto. Resolver el tema de la deuda elimina uno de los problemas en agenda y reduce la incertidumbre, pero aún quedan otros, mucho más apremiantes. Reactivar la economía, atender la situación social y resolver los desequilibrios macro de manera no traumática. Algunos de estos problemas heredados y otros de generación propia, pero todos agravados por el coronavirus y la cuarentena. Por más acuerdo que haya, si no son atendidos de en tiempo y forma, el Gobierno pagará costos. Y ello podría ser más temprano que tarde.

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