Buteler: “La negociación con el FMI será menos tensa que con los bonistas”

31 de agosto, 2020

Entrevista a Christian Buteler Analista financiero Por Enrique Pizarro

Tras el cierre del plazo para ingresar al canje por la deuda bajo legislación extranjera, que tuvo lugar el viernes, está previsto que el Gobierno informe hoy el nivel de adhesión alcanzado. Según fuentes oficiales, se adhirió más del 90% del monto total a reestructurar, por lo que superarían los mínimos necesarios para alcanzar a las Cláusulas de Acción Colectiva (CAC), tanto en el caso de los bonos de Indenture 2005 como en los de 2016, cuyos niveles requeridos eran de 85% y 66%, respectivamente.

El Economista dialogó con el analista financiero Christian Buteler sobre las perspectivas que se abren para los sectores públicos y privado a partir de la firma del acuerdo, que implica la salida del default en el que se cayó el pasado 22 de mayo, y sobre la situación actual y las proyecciones sobre el dólar, el stock de Leliq y la reservas del Banco Central.

¿Cómo impactará el acuerdo con los acreedores privados de la deuda bajo legislación extranjera en el corto y mediano plazo? 

Haber cerrado este tema es algo positivo para Argentina. Aunque es algo que el mercado ya tenía descontado desde mucho antes de llegar al acuerdo. Si bien en algunos momentos parecía que el acuerdo se caía, el mercado siempre apostó a que se lograría. De hecho, los precios de los bonos así lo marcaban. Una vez firmado el acuerdo, el efecto que va a tener probablemente lo veamos no en el sector público, sino en el privado. Las empresas privadas necesitan también renovar sus deudas y en un contexto de difícil acceso a los dólares y con un mercado cerrado ante un default, realmente se le iba a ser, no imposible, pero sí muy difícil lograr esas renovaciones. Renovar las deudas permitirá también que las empresas no tengan que pedirle dólares al Banco Central para hacer los pagos. El impacto positivo lo veo por ese lado. Pero todavía estamos lejos de llegar a conseguir financiamiento simplemente por haber llegado al acuerdo.

¿Qué expectativas tiene sobre la renegociación de la deuda con el FMI?

Creo que esta negociación no va a ser tan tensa como lo fue con los acreedores privados. Primero habrá que determinar a qué tipo de plan se ajusta Argentina. En base a eso, estarán los requisitos y requerimientos del FMI. Pero me parece que ambos partícipes saben que el crédito que se le dio a Argentina en 2018 fue más político que técnico o económico, y eso le permitirá al país obtener cierta flexibilidad por parte del FMI para llegar a un acuerdo.

Por estos días, hay preocupación por la constante pérdida de reservas del Banco Central. ¿Cómo prevé que seguirá la dinámica? 

Obviamente, es una preocupación grande la cantidad de dólares que tiene que vender el Banco Central, lo cual es producto de la brecha cambiaria. Es normal que esto ocurra cuando hay una brecha del orden del 30% como la actual (entre el “solidario” y el “blue”). Es lógico que todo el que pueda va a comprar dólares oficiales, ya sea para guardarlos o para venderlos en el mercado informal. El Banco Central apuesta a que con las señales del acuerdo cerrado, con un buen nivel de adhesión y por lo menos despejado el tema de la deuda a corto plazo, más algún plan que presente el Gobierno atacando el lado fiscal, pueda bajar un poco la tensión sobre el tipo de cambio y de esa manera retrocedan los dólares libres. Eso haría que la brecha disminuya y que no sea tan interesante poder arbitrar esos dólares, y de esta manera bajar la cantidad de dólares que tengan que vender. Es una apuesta, que creo que la tendrá durante septiembre y de acuerdo a cómo le salgan serán las medidas que pueda tomar hacia adelante.

¿Qué riesgos implica la continuidad en esta pérdida de las reservas?

La pérdida de reservas trae muchos problemas. Uno de ellos es que el Banco Central se llegue a quedar sin reservas líquidas, las de libre disponibilidad. Habría entonces que restringir aún más el acceso al dólar. En ese caso, terminaría afectando más a las importaciones. En un mundo tan integrado como el de hoy, muchas veces para poder exportar se necesita importar materia prima, maquinaria y muchas cosas que acá no se hacen y que son esenciales para el consumo argentino. Si el Banco Central se queda sin dólares y no se puede importar, la economía entra en un colapso total.

El titular del Banco Central, Miguel Pesce, descartó la semana pasada que eliminen o reduzcan el cupo de los US$ 200 mensuales. Incluso, aseguró que no hay razones para implementar más restricciones. ¿Qué opina usted al respecto?

Es lógico que el Banco Central algo tendrá que hacer con el tipo de cambio. No puede estar todos los meses vendiendo entre US$ 700 millones y US$ 1.000 millones. En gran parte, como dije anteriormente, esta venta es producto de la brecha cambiaria. No es que haya una demanda de ahorro genuina argentina de esos montos mensualmente. Por eso mismo, creo que el Banco Central apostará a bajar los dólares paralelos a los efectos de acortar la brecha y de esa forma desincentivar la compra del dólar oficial. Si eso no ocurre, probablemente le tocará tomar algún otro tipo de medida, que puede ser como endurecer más el cepo, bajando el cupo o implementando algún tipo de parking, o incluso también ir por el lado monetario, subiendo las tasas para incentivar a la gente a que se quede en pesos. Pero, más allá de esas medidas que puede llegar a tomar el Banco Central, lo fundamental será lo que el mercado perciba sobre qué es lo que la entidad hará en cuanto a la emisión de pesos, que obviamente es producto del déficit que tiene el Tesoro y la forma como se financia. Si el Tesoro modifica su forma de financiamiento y se vuelca a una financiación más orientada hacia el mercado, en vez de seguir haciéndolo con el Banco Central vía emisión, eso ayudaría muchísimo a calmar los precios del dólar libre.

¿Qué efecto tendría la eventual eliminación de ese cupo mensual? 

La eliminación del cupo no resolvería los problemas que tiene el país con su moneda. Claramente, lo que nos pasa es que hay un sobrante de pesos, producto principalmente del déficit fiscal y de la forma de financiación. Si cortan el cupo, lo que van a provocar seguramente es una ampliación en las brechas, que se disparen las cotizaciones de los dólares no oficiales, sobre todo el “blue”. Además, estará el riesgo de que el dólar oficial también deje de ser referencia al no poder nadie acceder al mismo. De ocurrir esto, algunos actores de la economía podrían empezar a valuar su mercadería a ese valor, con el consiguiente aumento de precios que esto puede generar.

Otro asunto que llama la atención es el enorme stock de Leliq, que se ha duplicado en lo que va del año. ¿Qué riesgos implica esto y qué debería hacer el Banco Central ante este escenario? 

Las Leliq son un problema como lo fueron en su momento las Lebac. En ambos casos, detrás de esa absorción de pesos, los dueños de esos montos son los depositantes, que un día por motivos internos o externos puede retirar esos depósitos e ir con ellos presionar sobre el tipo de cambio o sobre los bienes de la economía, generando más inflación. La realidad es que hasta ahora no se ha descubierto la fórmula para solucionarlo. Lo primero que debería hacer el Banco Central para no seguir agravando más el problema es dejar de emitir más pesos. Para esto tiene que trabajar con el Tesoro, para que sea éste quien vaya a buscar al mercado de deuda los pesos necesarios para su financiamiento y no obligar al Banco Central a tener que emitir tanta cantidad. Luego, obviamente, sería también más que deseable que de esa deuda que toma el Tesoro parte también lo haga para cancelar adelantos transitorios y demás, y de esta manera achicar la cantidad de pesos que tiene en circulación el Banco Central.

 

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