Sin soluciones, la huída del peso argentino continúa

31 de julio, 2020

pesos

Por Luis Varela

Con la Cepal advirtiendo que con esta crisis se va a cerrar el 20% de las empresas que hay en América Latina, y con Argentina como uno de los países más castigados, se siguen sumando los problemas.

Ayer el país tuvo un día ciertamente negro en cuanto a la propagación del virus, con 6.377 contagios nuevos en un día y 153 muertos, por lo que la Argentina ya se acerca a los 3.500 fallecidos, de los 676.000 que hay en el mundo en ocho meses de pandemia.

Ayer se dieron datos sobre salarios y distribución de IFE. Y se detalló que los empleados del sector privado en blanco y en negro tuvieron en junio una caída salarial del 0,5%, mientras que los empleados del sector público tuvieron una suba del 0,6%.

Mientras aprobaron la ley de teletrabajo por muy poco margen, con decenas de representantes de pymes que salieron a decir que la medida significará una espada que terminará por atravesarlos, fueron más los ahorristas e inversores que siguieron huyendo del peso: sacando dinero de los bancos y alimentando el precio de los dólares financieros libres y hubo del blue.

Frente a todo eso, la nota financiera más destacada de ayer fue la suba generalizada de los seis dólares de Alberto Fernández. Pero eso fue apenas una muestra, un botón, ya que como en el mundo el dólar sigue perdiendo valor frente a otras divisas duras, el peso argentino cayó ayer no sólo contra el dólar sino que perdió todavía más valor contra otras divisas.

En el exterior el dólar subió 0,5% en Chile y mejoró 0,2% en México, pero bajó 0,2% contra el yen, achicó 0,3% en Brasil, cayó 0,4% contra el euro y se desplomó 0,8% contra la libra. Y en Argentina todos los dólares apuntaron hacia arriba: el turista subió 25 centavos, hasta $99,15 pesos, el oficial subió 19 centavos, hasta $76,27, el blue subió $1 hasta $136 pesos y el mayorista subió 6 centavos hasta $72,26. El dólar MEP pegó un salto de $2,82 hasta $119,54. El contado con liquidación explotó con un aumento de $3,15, hasta $121,41.

Y estos dólares financieros libres no subieron más porque el BCRA salió a entregar reservas y a tocar hacia arriba las tasas de interés. El Banco Central perdió otros US$ 50 millones en reservas y por lo tanto le quedan US$ 43.338 millones. Por lo que la brecha entre el dólar oficial y el blue saltó al 78,3% y la brecha entre el CCL y el mayorista se estiró al 68%. Y medidos en pesos, la libra subió 69 centavos hasta 94,54, el euro subió 46 centavos hasta 85,59 y el real subió 6 centavos hasta 14,02.

El presidente Fernández, tratando de atraer a los bonistas a la aceptación del canje, había dicho “ustedes saben que yo les voy a pagar”. Y ayer mismo entró con otros dos bonos clave en default, ya que no hubo noticias de pago del Discount y del Par, por lo que queda caído el canje de 2005, y a partir de ahora hay que ver si se suma un nuevo cúmulo de demandas por defaultear un bono que cubrió un default.

Paradójicamente, en vez de decir que se seguirá negociando para seguir acercado posiciones, lo que habría dicho ayer Martín Guzmán ante el Atlantic Councill fue algo parecido a un portazo: “Mas allá de lo que pase con el canje iniciaremos negociaciones con el FMI para un nuevo programa”.

Con semejantes datos y con los inversores saliendo raudamente del peso, el titular del BCRA se vio obligado a hacer lo que Fernández señalaba como un pecado de Macri: subir las tasas de interés. Desde mañana los bancos deberán pagar una tasa del 33% anual (38% efectivo) para ver si los bancos logran que los tenedores de pesos se queden quietos, y no sigan demandando dólares a través del MEP, el CCL o el dólar bitcoin, cuya moda está creciendo.

Esta compleja situación se dio con un mundo que también se las ve bastante negras. EE.UU. y Alemania anunciaron que están en recesión. Eso detuvo en bloque el avance de las commodities. Ayer hubo baja de todo: cedió el petróleo, los metales básicos, los granos. E incluso perdieron valor los metales preciosos y las criptomonedas, con un mundo completamente desconcertado, ya que entran los balances de las empresas, siguen entrando algunos estables con pérdidas sorprendentes, mientras que otras compañías siguen sacándole rédito al virus, con las operaciones electrónicas a distancia.

Así, los bonos argentinos volvieron a marcar una nueva rueda con precios planchados y con el riesgo país en las alturas, en 2.276 puntos, ocho veces más alto que todos los países de la región. Y se dio una paradoja que refleja la disparada inflacionaria que estamos sufriendo: la Bolsa de Buenos Aires es la que más sube del planeta si se mide en pesos pero al mismo tiempo es la que más baja si se mide en dólares.

Ayer, de menor a mayor, la Bolsa de Nueva York terminó mixta, con suba del 0,4% para el Nasdaq, pero con baja del 0,4% para el S&P y con caída del 0,9% para el Dow Jones. Después de derrumbes de más del 3% en algunas Bolsas europeas.

En la Bolsa de Buenos Aires se está viendo un cuento de la dimensión desconocida. Con $1.317 millones operados, el índice S&P Merval subió 1,1%, pero los ADR argentinos que cotizan en Nueva York anotaron una baja fuerte casi en bloque. Sólo se salvó TGS, que tuvo una mejora del 1,6%, y el resto anotó caídas del 1 al 8%, con IRSA I y Cresud como las más castigadas.

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La economía divide lo que la pandemia une

El retorno de una agenda legislativa con temas relevantes, sin acuerdo previos, exhibió claras diferencias entre el oficialismo y la oposición. En el Senado se aprobó la ley de teletrabajo que mereció críticas de la oposición que la consideró “una oportunidad perdida”. Por otra parte, tampoco hubo coincidencias en la Comisión de Presupuesto de Diputados por lo cual hubo despachos de mayoría y de minoría tanto en el proyecto de ampliación del Presupuesto como el referido a una moratoria más abarcativa. En el primer caso, los cuestionamientos de la oposición apuntan a que la ampliación de recursos es insuficiente. En el segundo, si bien se coincide en la necesidad de la moratoria hay una fuerte discrepancia por el artículo 11 que para los opositores es un “traje a medida para Cristóbal López” frente lo cual el oficialismo sostiene que hay miles de empresas en estado de quebranto al igual Oil y que necesitan una alternativa para seguir funcionando. Dado la diferente magnitud de las objeciones, se estima que en la sesión de hoy, el debate más áspero se dará en el tratamiento de la moratoria.A su vez, el proyecto de reforma judicial ingresó al Senado en donde el oficialismo tiene amplia mayoría. Allí se producirá el mayor conflicto, en parte por el contenido del proyecto, pero sobre todo, por las intenciones que le atribuye la oposición. Aún entre quienes apoyan el proyecto, hay quienes consideran que la oportunidad no fue la más adecuada porque todas las energías deberían volcarse en enfrentar la pandemia y sus consecuencias económicas. Lo cierto es que en un momento en el que el Gobierno Nacional busca una máxima coordinación con los gobiernos locales, entre los que hay opositores, en el Congreso quedará expuestas muchas diferencias.