Sin respaldo legal, los bonistas continúan diciendo “no”

21 de julio, 2020

Por Luis Varela

Con otra clara muestra de la dureza de estos difíciles tiempos, los mercados globales dieron ayer una notable muestra de que la innovación y la iniciativa mandan, van a la cabeza, y los movimientos paquidérmicos de los estados van muy por detrás, quedándose retrasados si no se ponen al día con la competencia.

Y una demostración de eso se vio en los números de la apertura financiera de esta semana. A lo largo de los últimos tres días se hicieron diversos anuncios sobre el eficiente avance de las farmacéuticas, con la soñada vacuna contra el Covid-19 que ya está al llegar, con diferentes laboratorios que están por alcanzar la ansiada línea de llegada. Sin embargo, en la marcha de los negocios del día, los números marcaron otra cosa: siguieron volando las tecnológicas, que cambian e innovan minuto a minuto, y las farmacéuticas retrocedieron, mostrando que los logros desarrollados ya están metidos en los precios, y que ese avance puede haber encontrado una pausa.

Efectivamente, con una reserva Federal que sigue abasteciendo de dólares al país más castigado del mundo en muertes (Estados Unidos ya tiene 143.800 fallecimientos por Covid), las siete compañías que nuclean el 50% del índice Nasdaq de Wall Street (Facebook, Apple, Amazon, Netflix, Google, Tesla y Microsoft) hicieron volar ayer ese indicador con un increíble aumento del 2,5%, en una verdadera fiesta, mientras irónicamente las farmacéuticas, encabezadas por Moderna y AstraZeneca tuvieron bajas, demostrando que lo logrado, logrado está, y ya viene metido en la suba que tuvieron precios en los últimos cien días.

O sea, las compañías ágiles, que se mueven, que saltan y eluden barreras, que innovan, que buscan salidas, son las que se abren camino y generan confiabilidad. Muy lejos de lo que sucede con mercados estatales que traban, que ponen peajes, que general personal inquieto, que vive sin estar obligado a competir, y que traba el ingenio de los que se movilizan diariamente.

En ese sentido, y de manera totalmente directa, el presidente Alberto Fernández y su ministro Martín Guzmán volvieron a chocar contra una dura pared ayer, con el principal grupo de bonistas (ACC, Ad Hoc y Exchange) rechazando la nueva propuesta de Argentina, que ya ofrece US$ 56, muy cerca de los US$ 60 que pide este grupo desde diciembre, pero lo que más se reclama no es tanto el dinero concreto, sino la entrega de papeles creíbles, que no sean fáciles de defaultear.

Estos fondos que se oponen a lo propuesto hasta ahora por Argentina detentan el 31% de los bonos Macri (que requieren la aprobación del 60% de bonistas para lograr un canje) y el 32% de los bonos K (que requieren de la aprobación del 75% de los tenedores para conseguir un recambio). Y la distancia actual no es de dinero, sino legal: recibir papeles que sean creíbles, que no signifique recibir más papel pintado.

Y en ese sentido a lo largo de los últimos cuatro días Argentina les envió a los bonistas dos señales tremendas. Por un lado el Presidente afirmó ante un importante medio internacional que no cree en los planes económicos.

Y, al mismo tiempo, se vio que diferentes gremios pusieron trabas, no solo a compañías grandes como Mercado Libre, sino a un cúmulo de pymes, que empezaron a vender on line y a realizar distribuciones con personal propio, para bajar costos y lograr rendimientos posibles.

Esto demuestra que los gremios argentinos, de todo tipo, sectoriales o estatales, implican costos completamente fuera de esquema cuando no tienen competencia. Se vio claramente con el caso Latam, contra Aerolíneas.

Y también se está viendo con el tema de las naftas, con los argentinos obligados a pagar más en los surtidores para sostener un barril criollo que le pague el sueldo a empleados petroleros que no se ajustan a lo que ocurre en los mercados internacionales.

Frente a esa situación, los bonistas volvieron a rechazar la propuesta de Argentina, en un momento ciertamente peligroso, porque en nueve días entran en default los bonos Discount y Par de los canjes de 2005, que si no se pagan reabren la posibilidad de un cúmulo de juicios nuevos.

Y el experto en deuda de Deutsche Bank Marcelo Blanco describió muy bien el problema: “El problema no es de dinero, el problema es político; si Alberto no presenta un plan económico creíble, no se le puede creer los bonos que entrega. Las propuestas que se fueron presentando en la Fed fueron todas ambiguas, con muchas palabras en el aire, no hay ningún compromiso fiscal de Argentina, y tiene que haberlo”. Y el analista Claudio Zuchovicki remató: “No basta con presentar una oferta, tienen que creerte”.

Y, con Fernández y con Guzmán recitando esta es nuestra última oferta y no nos movemos, sin tocar las cláusulas globales, ni explicar cómo harán para pagar lo que prometen, los bonos argentinos volvieron a retroceder ayer, en un mundo que estuvo todo en positivo. Todo subió, en todas partes, pero los títulos argentinos estuvieron en baja y el riesgo país volvió a subir otras 42 unidades, hasta 2.386 puntos básicos, a nueve días del tic tac del cumplimiento con el canje 2005.

Con esa novela interminable, el peso argentino se sigue hundiendo, ya que los ahorristas e inversores locales siguen de salida. A nivel global, debido una emisión sin fin de la Fed, el dólar estuvo otra vez a la baja. En el exterior, subió 0,2% contra el yen, pero bajó 0,2% contra el euro, el mexicano y el chileno, cedió 0,7% contra la libra y cayó 1% contra el real.

Y en la Argentina, el peso no solo cedió contra el dólar, sino que se hundió contra el resto de las monedas. El dólar turista saltó 40 centavos hasta $98,23, el oficial subió 31 centavos hasta $75,56, el blue se mantuvo sin cambios en $ 130 y el mayorista subió 18 centavos hasta $71,66. El BCRA sumó US$ 27 millones a las reservas por lo que ahora acumula US$ 43.390 millones (cerrando más cuentas por los coleros virtuales que se suman a la huida de la moneda local, lo cual genera más incertidumbre y rumores de temor a un corralito como ocurrió en el pasado). Mientras que la verdad se vio en los dólares financieros que siguen volando: El dólar MEP saltó 2,18 pesos hasta $117,57 y el contado con liquidación saltó $1,34 hasta $119,20. Y el dólar bitcoin superó los $120. Todos estos suben, y alcanzarán al blue pronto, y el equilibrio de cuarentena de ese valor será quebrado. Con esto, la brecha entre el oficial y el blue fue del 72% y la brecha entre el CCL y el mayorista saltó hasta 66,3%. Y, por cierto, medidos en pesos, la libra subió 79 centavos hasta 90,64, el euro subió 21 centavos hasta 81,95 y el real subió 17 centavos hasta 13,44.

Y debe advertirse algo con claridad. Los precios de las monedas están altísimos. El tipo de cambio oficial argentino se distanció de los libres. Pero en los últimos dos años el dólar mayorista saltó 177% y la inflación fue del 116%. Esto quiere decir completamente a las claras que el problema es de desconfianza: la huida por la sensación de un jefe de Estado que no toma decisiones y que deja que los gremios y el Estado les siga fijando los costos a privados que claramente están hartos y de salida.

Con esto, los bonos argentinos tuvieron su cuarta baja consecutiva, y los analistas advierten que si caemos en default definitivo, y se gatillan los juicios, es altamente posible que la suba lograda en los últimos cien días se pierda. En cambio, si hay racionalidad, se presenta un plan creíble y se firman títulos legalmente comprobables, la potencialidad de suba continúa intacta.

Con ese marco, la Bolsa de Nueva York marcó el ritmo, con el Dow Jones quieto, pero con el S&P 0,8% arriba y el Nasdaq en el cielo absoluto, con suba del 2,5%, enarbolada por Spotify, Tesla y Zoom, tres empresas que reemplazan a compañías similares que no están ofreciendo la versatilidad y la velocidad de respuesta que presentan estas nuevas iniciativas innovadores.

La Bolsa de San Pablo pudo sostenerse con una suba del 1,5%, pero México cerró sin cambios, ya que ese país se está por convertir en el tercero con más muertes del mundo por Covid, acercándose a Gran Bretaña, para ubicarse detrás de Estados Unidos y Brasil. La Bolsa porteña, mientras tanto, sigue navegando de costado: sube apenas en pesos, pero como el peso cae, su evolución medida en dólares es bajista. Y eso se demuestra en los ADR argentinos que se operan en Nueva York, que mostró una sola suba importante Globant, y el resto todos precios a la baja.

Y con la emisión fulminante de dólares, también de yenes, y en menor medida de euros o de libras, las commodities siguen mostrando que la inflación mundial viene para quedarse. El petróleo subió otro 0,5%, a pesar de que el Covid por ahora no se rinde. Los metales básicos y los granos actuaron mixtos, tanto en Chicago como en Rosario. Las criptomonedas siguen heridas por las últimas estafas. Y la gran estrella del día fueron los metales preciosos, que siguen escalando. El oro subió a máximo de nueve años y la onza de plata saltó 3% y está por romper su techo de seis años, mostrándose como un refugio olvidado que todavía se mantiene vivo.

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