Primero definir la deuda, después vendrán las medidas

21 de julio, 2020

Martín Guzmán

Por Augusto Milano

La vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, sostuvo en una reciente entrevista que los objetivos actuales de la política económica son los mismos que los previos a la pandemia: “producir, exportar y generar empleo digno”. ¿Quién podría discrepar? Los problemas empiezan cuando deben definirse las medidas concretas para lograrlos y, por eso, el Gobierno está empezando a trabajar en el diseño de un sendero para la pospandemia. Una etapa cuyo comienzo exacto aún se desconoce, pero sí se sabe que requerirá de definiciones precisas que generen credibilidad.

De todas maneras, Alberto Fernández dejó en claro en una entrevista con el Financial Times que no es partidario de los planes económicos y no cree en ellos, sino en ir tomando medidas para obtener resultados concretos en determinadas áreas. Los resultados que tuvieron muchos planes en Argentina hacen que la prevención del Presidente sea razonable. Pero que no haya un plan cerrado que pretenda condicionar todas las variables, no quiere decir que no deba definirse un rumbo para salir lo más rápido que se pueda de la situación que dejará la pandemia. En esa línea, se irán poniendo en marcha una serie de iniciativas en las que viene trabajando en el marco del gabinete económico, un espacio positivo.

Está claro que falta dar un paso clave, previo a cualquier anuncio que pretenda ser creíble, que es cerrar la negociación de la deuda. De la forma en que se haga dependerá en buena medida el funcionamiento de la economía en los próximos años y de los recursos que dispondrá. Una definición insoslayable de cualquier estrategia de crecimiento será sostener un tipo de cambio competitivo para generar los dólares que el país va a precisar. Sin esa condición, parece difícil pensar en exportar más, promover el crecimiento industrial y equilibrar regionalmente el país haciendo que surjan oportunidades de negocios en todo su territorio. Una flotación administrada conducida desde el BCRA para ir ordenando el mercado cambiario y reducir las brechas parece una decisión tomada.

La segmentación será otro dato clave. Más que un plan general que abarque a todos los sectores habrá políticas específicas que impulsen actividades que generan empleo y dólares, que no suelen ser los mismas, y ese es uno de los problemas del país. Por eso, el Gobierno volverá a convocar a las mesas sectoriales.

Otro paso fundamental será incentivar la contratación de empleados por parte de las empresas que tendrían al inicio de la pospandemia un comportamiento muy cuidadoso. En ese contexto, el desafío para las autoridades será encontrar medidas audaces, que a su vez sean aceptables para todos los integrantes de la colación oficialista. Habrá que enfrentar una desocupación que ya está en 15%, según Ecolatina y lograr que el empleo privado registrado, muy castigado por la crisis, sea el que lidere la recuperación a pesar de la cantidad de empresas que quedaron en el camino. El mismo comportamiento cauto de las empresas también lo tendrán los consumidores, por lo que la recuperación de la demanda llevará tiempo aun cuando los ingresos comiencen a mejorar.

Los desafíos no son menores. Muchos sectores sociales vulnerables y actividades muy castigadas por la pandemia, seguirán necesitando la ayuda del Estado por bastante tiempo, pero no sobrarán recursos porque la recaudación fiscal tardará en recuperarse luego de la recesión sufrida y no hay ningún margen para incrementar la presión impositiva si se pretende reactivar la economía. Más aún, el Congreso aprobará en poco tiempo una amplia generosa e indispensable moratoria para ayudar al sector privado que, en líneas generales, será apoyada por los legisladores de la oposición.

Otro punto a considerar es que la economía mundial será más cerrada porque muchos países, luego de la pandemia, procurarán incentivar la producción nacional y evitar la dependencia de insumos críticos del exterior. En ese contexto complejo, Argentina intentará incrementar sus exportaciones para obtener los dólares que necesita. Pero para lograrlo, no podrá soslayarse la necesidad de que crear las condiciones para que tengan rentabilidad los sectores que están en condiciones de exportar. De todas maneras, algunos rasgos de la participación de Argentina en la economía mundial, como su baja participación en las cadenas de valor global y la concentración de su oferta exportadora en los bienes primarios, harán que se vea menos afectada que otros países por el nuevo escenario que le puede generar oportunidades.

La agenda es extensa y las medidas a adoptar tienen que guardar coherencia entre sí y marcar una orientación, más allá de la denominación que se le quiera otorgar.

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ATP 4 y otros temas

El Gabinete Económico que coordina el Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Santiago Cafiero, se reunió ayer a la mañana en la Casa Rosada. Se trabajaron sobre los instrumentos de apoyo a la producción y el empleo que se implementarán en esta nueva etapa de recuperación. Se definió la continuidad del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción -ATP- que cubre el salario complementario de trabajadores del sector privado para los haberes correspondientes al mes de julio, que incluirá a los sectores productivos afectados por la pandemia en todo el país, tomando en cuenta su localización geográfica (zonas ASPO y DISPO). En el encuentro participaron los ministros de Economía, Desarrollo Productivo y Trabajo, Martín Guzmán, Matías Kulfas, y Claudio Moroni, respectivamente; la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont; el presidente del BCRA, Miguel Angel Pesce y la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca Bocco.

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