Para el FMI, los estímulos fiscales deberán mantenerse

10 de julio, 2020

La respuesta fiscal  puesta en marcha por los distintos gobiernos para enfrentar los efectos devastadores de la pandemia llegó a un monto de US$ 11 billones, según un documento del FMI elaborado por los economistas Vito Gaspar y Gita Gopinath.

Dada la crisis económica, los estímulos fiscales seguirán por bastante tiempo y también implicarán un desafío porque conllevan una brusca suba del endeudamiento.

En primer lugar, se necesitará una política fiscal activa en el área de salud  pública para que las sociedades recuperen tranquilidad y confianza.

En segundo lugar, hasta que la crisis económica se supere definitivamente, los estímulos fiscales seguirán siendo necesarios.

El tercer dato que hará que la política fiscal expansiva deba sostenerse serán las trasformaciones económicas que se producirán, lo que llevará a que muchos sectores necesitarán ayuda para reconvertirse.

Los economistas del FMI destacan que los argumentos a favor de los estímulos en esta etapa son indiscutibles, pero hay dudas sobre el nivel de endeudamiento que pueden soportar los países cuyos déficits fiscales han crecido fuertemente en los últimos meses. El FMI estima que el nivel de la deuda pública se estabilizará en la mayoría de los países el año que viene y que deberán comenzar a diseñar políticas fiscales consistentes teniendo en cuenta el nuevo escenario.

Como dato favorable para enfrentar las deudas se destacan que no será necesario subir las tasas de interés, que seguirán siendo bajas, porque en un contexto en que las economías están operando debajo de su potencial, las presiones inflacionarias estarán contendidas.

También, y en línea con su nuevo perfil, el FMI llama a los gobiernos a enfrentar a la pobreza, la desigualdad y las falencias estructurales que la pandemia puso aún más en evidencia.

El documento del FMI analiza la magnitud, en relación a su PIB, de los estímulos que pusieron en marcha los diferentes gobiernos.  Allí se observa que los países desarrollados fueron los que volcaron más recursos mientras que en Argentina los estímulos fueron menores.  En América Latina superaron a los de México pero fueron interiores a los de Brasil.

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