Pesce, una figura clave del segundo semestre: dólar e inflación, en sus manos

17 de julio, 2020

miguel pesce tasas

La famosa frase de Alvaro Alsogaray se extendió a todo 2020. Aunque estemos recién a mitad de año calendario, va para los anales como uno olvidable. Hoy, el objetivo es pasar el 2020 lo más enteros posibles y apuntar a un 2020 para ir recuperando hábitos, ingresos y libertades.

Algunos tienen más responsabilidades que otros, por cierto y la de Miguel Angel Pesce, presidente del BCRA, no es menor: evitar que la masiva y pandémica monetización del déficit fiscal no generen un descalabro inflacionario y/o cambiario. En concreto, seguir moviendo la paridad $/ US$ vía “crawling- peg” y quitare combustible a la inflación. Si lo logra, la economía va a estar en mejores condiciones de entrar a 2021 con mejor cara.

Un informe de Seido, difundido ayer, alerta sobre los riesgos del plan de “blindar” las reservas netas (para eso se pusieron las últimas regulaciones) y seguir con el “crawling peg”, es decir, devaluando sin sobresaltos. Según la consultora, hay una “inconsistencia en tratar de administrar, simultáneamente, la cantidad y los precios se maneja mediante un ajuste y aflojamiento errático del acceso al mercado oficial”. Esa estrategia, dicen, ya fracasó durante el período 2012-2015 y activa una nuevo trade-off entre reservas y crecimiento. “El famoso ‘stop and go’ pero esta vez sin la parte de ‘go’, que probablemente se volverá vinculante cuando y si el crecimiento se reanuda, ya que la idea de un crecimiento sin importaciones es una quimera”, señala el informe.

La combinación de un “monetary overhang” y un balance de dólares “muy delgado”, dice Seido, “es el caldo de cultivo para una crisis monetaria de primera generación que, en nuestra opinión, parece inevitable dado el tamaño de los desequilibrios”.

Según Seido, el M3 está en ni veles de 22% del PIB, guarismos similares a los de finales de 2015, es decir, alto. Además, estiman que el BCRA transferirá $1 billón más al Tesoro en el segundo semester. Ya giró $1,2 billón en la primera mitad del año. El informe también alerta por el crecimiento de los pasivos monetarios del BCRA: hoy están 8% del PIB (menores a 2017 y 2018 aún), pero con riesgos de superar el 10% del PIB hacia fin de año. “Eso implica un crecimiento monetario endógeno promedio en intereses de aproximadamente $75.000 millones por mes en el segundo semestre y un crecimiento de 10% en los stocks reales de efectivo, M2 y M3”, agregan, con preocupación, en Seido.

En el escenario de shock cambiario en el que el BCRA pierde el control, dice Seido, el oficial terminaría 2020 en $110 y los paralelos (“blue chip swaps”), en $150. Además, la actividad sufriría más y, en vez de 11,5%, caería 14,5%. En el escenario de “continuidad”, el oficial terminaría en $82, pero la tensión se trasladaría a los paralelos, que se irían hasta $160 y llevarían la brecha a 100%. Por cierto, cada escenario tiene su correlato inflacionario: si el dólar sigue subiendo a razón de 2,5-3% mensual (escenario de “continuidad”), la inflación puede terminar 2020 entre 30-35%. Si Pesce pierde el control, sin embargo, la inflación superaría 50%.

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