Nisenson: “Los emprendedores de bio-tech y med-tech son los ganadores de la crisis”

26 de julio, 2020

Matías Nisenson es uno de los fundadores de Myelin VC, un fondo de inversión de Venture Capital integrado por Martín Varsavsky y César Levene, con el que tiene previsto invertir US$ 3.000.000 en 2020. En una conversación con El Economista, Nisenson habla sobre el impacto de la crisis del Covid-19 en los emprendedores 2.0, el nuevo rol trascendental de la tecnología y una gran oportunidad para la innovación.

Para muchas personas, iniciar una empresa en medio de una crisis económica mundial es lo último en su lista de tareas pendientes. Pero puede que no sea una idea tan loca. General Motors, IBM, Groupon y Uber son solo algunos ejemplos de negocios que se fundaron en medio de recesiones económicas. ¿Por qué podría no ser una idea tan loca comenzar una empresa ahora mismo?

Está el cliché de que las crisis son oportunidades, pero es una realidad. Cuando se sacude la economía, funden empresas grandes y chicas, pero miremos el caso de las grandes por un rato. Son empresas con mucha estructura, costos fijos y personal, es difícil maniobrar con tanta carga, difícil adaptarse. Cuando una de estas empresas funde, deja una infinidad de contratos “libres”, muchos clientes se quedan sin proveedor, muchos proveedores también se quedan sin clientes, ahí se genera la oportunidad perfecta para algún emprendedor rápido que pueda adaptarse a la actualidad y cubrir la necesidad de todos estos “clientes abandonados”. Cuando todos los demás están asustados, lentos, y esperando para ver las cartas, es el momento de ponerse las pilas y apostar a lo nuevo.

¿Es posible que el coronavirus pueda incentivar a las personas “orientadas a un propósito” para lanzar nuevas empresas centradas en cosas como la atención médica y la medicina, mirar nuevos modelos de negocios, nuevos productos, nuevos servicios, nuevos modelos de ingresos, que tal vez no se estaban viendo antes?

Sin duda. El Covid generó una aceleración de unos 10 años en materia digital. La gente tuvo que adoptar la telemedicina, el ecommerce, el teletrabajo, entre muchas otras cosas. Abrió un sinfín de oportunidades para la industria tecnológica, pero además expuso falencias enormes de la sociedad en que vivimos, particularmente en relación a la salud y la prevención. Mucha red social, poca infraestructura de salud. El lado positivo de la pandemia es que se están financiando emprendedores con propósito, con misiones realmente importantes. Las verticales de bio-tech y med-tech fueron algunos de los ganadores de esta crisis.

Los empresarios están reduciendo costos e intentando sobrevivir. Hay muchas dificultades para garantizar que las empresas se mantengan a flote. ¿Cómo impacta esta situación en los emprendedores, especialmente en el campo de la tecnología?

Nunca es fácil reducir costos porque eso significa contratar menos gente, cortar servicios, o incluso bajar calidad del producto. Lo que sí ocurrió durante este escenario distópico que estamos viviendo, es que muchos equipos abandonaron las oficinas físicas de manera definitiva, lo cual puede ser un importante recorte de presupuesto que no afecta, o en algunos casos incluso beneficia la productividad. En este contexto tenemos que ser muy creativos para poder buscar ambos efectos, lograr nuevos mercados y llegarle a más personas. Además tenemos que reaccionar rápidamente a la realidad que nos trajo la pandemia para poder lograr una estructura de costos que también sea competitiva

¿La tecnología en el escenario actual jugará un papel importante en la búsqueda de estas oportunidades y la resolución de los desafíos que ahora enfrentan Argentina y las empresas?

Se decía que “la tecnología es el futuro”, bueno, ahora “la tecnología es el presente” y no queda otra opción. La tecnología atraviesa de manera transversal absolutamente todas las industrias que conocemos no solo en el mundo, en nuestro país también. El empresario argentino conoce de dificultades e intentó tantas veces como las dificultades que le tocó enfrentar. Sin embargo también tenemos una gran ventaja fundamental, que es el talento. En Argentina tenemos personas muy talentosas, reconocidas a nivel mundial y en comparación al mercado seguimos siendo un país accesible. Estos dos factores asociados a la globalización que trae internet, son un killer combo: tener clientes en el exterior y desarrollar tu software en el país. Es vital que los programas educativos del país le den extrema importancia a que los chicos estudien programación en el colegio, que entiendan este lenguaje que hoy es tan o más importante como hablar inglés.

¿A qué apuntan con Myelin VC en este momento tan particular?

Myelin VC es un fondo de venture capital que fundé junto al emprendedor serial Martin Varsavsky y Cesar Levene, socio gerente de uno de los estudios de abogados más importantes de la región. Invertimos en empresas de tecnología, en el más amplio sentido de la palabra. Med-tech, food-tech, bio-tech, SaaS (Software as a Service), entre otras verticales. Todas las empresas tienen en común que buscan “avanzar la inteligencia colectiva” de la humanidad. Cada uno está generando valor a su manera, pero todos contribuyen a una sociedad más sana, más eficiente, y justa. Invertimos tickets de entre US$ 100.000 y US$ 250.000 por empresa, y pensamos invertir más de US$ 3 millones en 2020 y 2021. Nuestra filosofía es tan simple como profunda: apostamos al desarrollo de empresas que buscan mejorarle la vida a las personas. Lo hacemos porque creemos efectivamente que este es el camino, nuevas empresas que nos hagan mejor a todos.

¿En qué tipo de proyectos invierte Myelin VC?

Hemos invertido en Aura Biosciences, una empresa que creó un nuevo tratamiento para un tipo de melanoma ocular; en Cookunity, una empresa de delivery de comida saludable en NYC, que ya es preferencia de los neoyorquinos; y en Neurosity, dos pibes de Brooklyn (ex Netflix y Google) que inventaron un casco para manejar con tan solo nuestro pensamiento diferentes aparatos electrónicos. En estos días estamos cerrando dos inversiones más, una en Londres y otra en Connecticut, EE.UU., ambas en el campo de la medicina. Aún no tenemos inversiones en Argentina, estamos analizando proyectos pero por ahora el foco está puesto en empresas fuera de la región. Hay varios proyectos en carpeta que estamos estudiando para que el fondo siga creciendo.

¿Cual es su rol en la sociedad que comparte con Varsavsky y Levene en Myelin?

Para mi trabajar con Martín y Cesar es un gran placer. Con Martín, me une una relación muy personal, hace unos años empecé a trabajar con él como analista, y hoy tengo el orgullo de que seamos socios en este fondo. Todos los días aprendo de ellos y de su camino recorrido. Martín y yo somos los encargados de encontrar empresas interesantes, analizarlas y tomar la decisión de invertir o no. Llegan decenas de empresas semanalmente buscando financiamiento, de ahí hay que tamizar hasta llegar a las que encajan bien en nuestra tesis de inversión. También fui encargado del fundraising, es decir, conseguir el dinero que luego invertimos en todas estas empresas. Los roles del equipo están bien distribuidos y sabemos que ofrecemos un producto muy atractivo al inversor, más aún en este contexto de cambios globales.

¿Con qué mentalidad entra el emprendedor hoy en el mercado?

Hoy hay que ser más creativo que nunca y como me decía mi profesor de fútbol del primario antes de cada partido “poner lo que hay que poner” para poder adaptarse y seguir para adelante, a pesar de todas las dificultades. Es un momento para adaptarse al nuevo contexto y ser muy ingeniosos con las soluciones. La oportunidad está para quien pueda ofrecer sus servicios de manera digital. Está más que claro que hay muchas pyme sufriendo y que muchas no podrán adaptarse. La pandemia está mostrando que la industria 1.0 va a ser realmente la más perjudicada.

Mi mensaje para los emprendedores 2.0 es que no piensen en el corto plazo solamente, que en un tiempo la sociedad va a volver a acomodarse a una normalidad bastante similar a la pre-pandemia, y que sus negocios tienen que servir en el estado actual pero para lo que se viene. Está bien aprovechar la ventana de oportunidad pero hay que tener la cabeza puesta en los próximos años y trabajar con esos horizontes como plazo.

¿Qué cree que deberían estar haciendo los inversores en este momento? 

Los grandes paquetes fiscales anunciados por los gobiernos y los anuncios por parte de los bancos centrales agregaron mucha liquidez al mercado. La gran mayoría de inversores que conozco están líquidos en este momento, esperando ver cómo se desarrolla la crisis y así invertir en oportunidades que surgen en distintos mercados, ya sea empresas, emprendimientos o con el real estate. Para la tecnología es diferente, los inversores hicieron un pequeño stop en cuanto comenzó la crisis, pero ahora ya reanudó la actividad y estamos en indices prácticamente normales. Nosotros no dejamos de invertir en ningún momento.

¿Alguna idea de cómo los gobiernos pueden desempeñar un papel importante en generar las condiciones para este tipo de inversiones?

Lo mejor que puede hacer cualquier gobierno es hacer un control de daños de lo que la pandemia va a dejar. Por eso es fundamental, tratar de salvar la mayor cantidad de puestos de trabajo que se pueda, a través de préstamos con bajo o nulo interés y demás incentivos comerciales. Estamos viviendo momentos que claramente no son comparables con los de una guerra mundial, pero en definitiva generan grandes costos a todas las sociedades, humanos y materiales. Por eso es fundamental siempre tener una mirada en cómo va a ser la salida de esta situación, en nuestro país sobre todo. Para eso no podemos darnos el lujo de perder el talento que nos queda, que en definitiva es lo único que todavía tenemos para competir en el mundo. Empresas como MercadoLibre generan una infinidad de puestos de trabajo de calidad y bien remunerado no sólo en las grandes ciudades sino también en las pequeñas comunidades del país. Este tipo de empresas motorizan la economía con más innovación y desarrollos, nos permite derribar fronteras para hacernos la vida más simple. Deberíamos estar orgullosos que una empresa que hoy vale más de US$ 50.000 millones haya nacido en Argentina, una empresa que inclusive superó a eBay. Necesitamos más empresas así.