Los ingresos de Edesur cayeron 23% en el primer semestre del año

28 de julio, 2020

La distribuidora Edesur comunicó hoy que sus ingresos disminuyeron 23% durante el primer semestre de 2020 respecto a igual período del año anterior, como consecuencia del congelamiento tarifario vigente y los efectos de la pandemia, en base a un informe elevado a la Comisión Nacional de Valores (CNV).

La compañía precisó que “el EBITDA se ve afectado por el congelamiento de las tarifas” que representa una caída de ingresos en términos reales, a lo que se “adicionan los efectos del acuerdo firmado con las autoridades nacionales para la resolución de los asuntos regulatorios pendientes relacionados con el período 2006-2017”, que regulariza los estados financieros pero no aporta a caja.

En cifras, los ingresos del primer semestre del año alcanzaron los $ 28.717 millones frente a los $37.508 millones del mismo periodo de 2019, con un retroceso de 23%. En tanto el EBITDA fue de $ 448 millones en el reciente cierre frente a los $ 16.789 del año pasado, 97% menos en el cotejo interanual.

En la reseña de resultados del período también se desprende una pérdida de $ 2.586 millones frente a las ganancias de $12.267 millones del mismo período de 2019.

Por otra parte, el resultado operativo (EBIT) empeoró en línea con la disminución del EBITDA. “La baja en el resultado del período se explica por la pérdida operativa registrada y por una menor ganancia por ajuste por inflación, parcialmente compensada por un menor cargo por impuesto a las ganancias y por menores costos financieros”, explicó la compañía. 

Edesur informó que la deuda neta disminuyó 2% para ubicarse en los actuales $ 8.446 millones y aseguró que la distribuidora “sigue sin distribuir dividendos”.

En cuanto a las inversiones, en el primer semestre alcanzaron los $3.500 millones que, sumados a los más de US$700 millones invertidos en los últimos cuatro años (2016-2019), han permitido mejorar 29% la reducción de la duración promedio de los cortes en respecto de 2019 y 40% en comparación con 2016.

 

 

“El congelamiento tarifario y la ausencia de recursos alternativos por parte del Estado, han privado a las distribuidoras eléctricas de los ingresos necesarios para poder operar normalmente. Confiamos se logre restablecer pronto un nivel de seguridad jurídica que permita al sector eléctrico poder funcionar, asegurando un servicio esencial y digno para todos”, dijo Nicola Melchiotti, Country Manager de Enel en Argentina.

Por último, señalaron que la cantidad de clientes que reciben el servicio registró un leve aumento, del orden del 0,8%, debido al crecimiento usuarios comprendidos en la tarifa T1, de pequeñas demandas de uso residencial.

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