Los bonistas quieren ver las palabras escritas en un papel

22 de julio, 2020

Por Luis Varela

A ocho días de que pueda reabrirse el canje de bonos de 2005, y que se reactiven reclamos de deudas adicionales si no se pagan el 30 de julio los bonos Discount y Par entregados por Néstor Kirchner y Roberto Lavagna hace quince años, el presidente Alberto Fernández, sentado junto a su ministro de Economía Martín Guzmán (respaldado a su vez por Cristina Kirchner) volvieron a decir ante el Council of Americas que están completamente dispuestos a evitar caer en un default definitivo.

El acercamiento en términos de dinero a ser pagado y el acortamiento en las pretensiones legales de parte de los acreedores ponen a la reestructuración en un horizonte que parece más cercano. Sin embargo, los bonistas quieren ver todo escrito en los contratos, y revisar con mucho detalle la letra chica. Lo que más molesta a los acreedores, que siguen sin aceptar la última propuesta de Guzmán, es que Fernández persiste en su idea de no entregar un programa de gobierno que haga creíble la posibilidad de pago de Argentina. Y, además, se ve claramente desde el exterior que el Presidente está siendo duramente hostigado por el ala más dura del kichnerismo y por los gremios para que el modelo de país que se busca implantar tenga una dirección muy diferente a las reglas básicas que rigen el capitalismo global.

Esencialmente, ayer hubo, nuevas presiones de camioneros a empresas que están desarrollando ventas on line y con estructuras de transporte propios. Y, además, los intendentes peronistas, acompañados por Axel Kicillof, están avanzando en un pedido para que se le quite la concesión a Edesur por una provisión de energía defectuosa.

En realidad, la lectura que se hace desde el sector privado es que tanto Edesur, como Vicentín, y como el sector lácteo, el sector autopartista y otras muchas áreas de la economía están siendo profundamente afectados por el cepo cambiario y por las dificultades para ajustar precios e importar insumos, por lo que caen en dificultades y terminan teniendo problemas.

Con todo ese panorama de fondo, a los bonistas solo les interesa que se les paguen los tres dólares de diferencia que todavía piden y que quede escrito en los contratos y bajo ley New York los nuevos bonos que se entreguen. Si no se hace juicio a partir de los primeros días de agosto, se tendrán papeles sólidos para litigar si más adelante la Argentina vuelve a cumplir.

En ese contexto, analistas como Fausto Spotorno salieron a decir que todo parece ir apuntando a que va a haber reestructuración de la deuda, pero que no será completa sino parcial, y que quedarán muchos holdouts, por lo que el país continuará en una suerte de default intermedio, como pasó entre 2005 y 2014, por lo que posiblemente las empresas privadas puedan tener crédito internacional, pero el Estado seguirá completamente vetado al financiamiento. Y Fernández se verá obligado a buscar algún tipo de salida con el FMI, como hizo Mauricio Macri en el acuerdo de Facilidades Extendidas, donde recibía créditos cortos, con tasas del 3,5% anual.

Todo este particular contexto local se dio con un mundo en el que ayer pasaron tres cosas: siguieron avanzando las posibilidades de vacunas contra el Covid -19, se presentó un enorme plan de estímulo de parte de la Unión Europea y llegaron buenos balances a la Bolsa de Nueva York, aunque con los índices girando, de manera inquietante, ahora con el Dow Industrial todavía sostenido, pero con el tecnológico Nasdaq, que era locomotora del movimiento, ubicándose ahora a la cola de la evolución bursátil.

El marco global es bien claro: la Reserva Federal y ahora el BCE van a seguir empapelando el mundo con dinero con tasa cero, al igual que el Banco de Japón con yenes. Eso hace que no se produzca por ahora una crisis financiera. Pero las monedas pierden valor y se espera que más temprano que tarde empiecen a aparecer empresas quebradas, con fuertes dificultades para afrontar las deudas emitidas en los últimos tiempos.

De ese modo ayer en el exterior el dólar volvió a debilitarse contra casi todas las monedas del mundo, pero como la situación interna de la Argentina es tan delicada, el peso argentino cede contra el dólar y cae todavía más fuerte contra el resto de las monedas, no solo las principales, sino también de los países vecinos.

Ayer, de hecho, se acentuó la caída del dólar en el exterior: bajó 3% en Brasil, 1,8% en Chile, 0,9% en México, 0,7% contra el euro, 0,5% contra la libra y 0,4% contra el yen. Y en Argentina casi todos los dólares se fortalecieron, y el peso cedió aún más contra otras divisas.

El dólar turista subió 10 centavos hasta $98,33, el oficial subió 8 centavos hasta $75,64 pesos y el blue saltó $2, hasta $132. El dólar mayorista subió 6 centavos hasta $71,72, con una suba de US$ 9 millones para las reservas del Banco Central, que ahora llegan hasta US$ 43.399 millones. El dólar MEP bajó $1,50 hasta $116,07. El contado con liquidación cedió 31 centavos hasta $18,89 pesos. Y la brecha entre el oficial y el blue saltó hasta casi 75% y la brecha entre el CCL y el mayorista fue de casi 66%. Pero, además, medidos en pesos, el euro subió 75 centavos hasta 82,70, la libra subió 67 centavos hasta 91,31 y el real subió 43 centavos hasta 13,87.

La debilidad global del dólar y la misma tendencia donde se meterán el euro y el yen promovieron ayer una suba en bloque en las materias primas. Subió fuerte el petróleo, los metales básicos estuvieron muy sostenidos, los granos también avanzaron pero no tanto. Y hubo una mejora en el bitcoin y en el resto de las criptomonedas. Pero donde más se observó una reacción fue en los metales preciosos, con muchos inversores desconfiados, buscando refugio, haciendo que el oro trepe hasta un récord de nueve años y que la onza de plata salte ayer casi 7%, hasta su mayor valor de seis años.

Frente a todo ese contexto, los precios de las acciones fueron ayer de mayor a menor. Las bolsas europeas cerraron todas en verde. Pero la Bolsa de Nueva York estuvo mixta, con suba para el Dow, mejora imperceptible para el S&P, y un alerta; baja del 0,8% para el Nasdaq, ya que empiezan aparecer empresas sustitutas que compiten contra las gigantes que ya se fueron a las nubes, y el índice tecnológico empezará a girar, tanto que ayer las farmacéuticas bajaron y también hubo achique de precios en compañías como Tesla, Uber y Zoom.

Y del lado argentino, como la posibilidad de reestructuración de la deuda es cierta, las acciones siguieron ganando precio en pesos, incluso marcando un nuevo índice récord para el Merval, pero como el dólar sigue muy firme, las cotizaciones de las acciones medidas en moneda dura siguen en el fondo del pozo.

Los bonos tuvieron una leve mejora tras varios días con precios en baja. Por lo que el riesgo país cedió ayer 42 unidades, pero sigue en las alturas, a 2.344 puntos básicos, ocho veces más arriba de los niveles promedio de la región. Debe decirse, además, que todo esto se mira de reojo, ya que el virus sigue preocupando y mucho. Ayer Argentina tuvo 117 muertos y 5.344 nuevos contagios. Chile tuvo un día más tranquilizador, pero Brasil es un incendio: ayer tuvo 40.000 nuevos contagios y 1.367 muertes en un solo día, tremendo.

Así, con Wall Street mixto, la Bolsa de México pudo subir 1,5%, pero la de San Pablo cedió 0,1%. Y la Bolsa de Buenos Aires mejoró 2,4% medida en pesos, pero su alza en dólares no fue tan marcada. Con $1.952 millones operados, los inversores siguen confiando más en las acciones que en los bonos. Y lo ocurrido con los ADR argentinos en NY también marcó ese pulso, ya que hubo mejoras casi en bloque con TGS, Pampa y Edenor como los mejores exponentes del día.

¿Qué viene por delante? La situación está muy al límite: la taba está en el aire; si el acuerdo con los acreedores es bueno, los títulos pueden tener una buena suba adicional, pero si quedan muchos holdouts, las cotizaciones pueden perder mucho de lo ganado en los últimos cien días

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Obligaciones Negociables de Telecom

Telecom anunció que alcanzó las condiciones mínimas para la emisión de las obligaciones negociables amortizables con vencimiento final en 2025. Al cierre de la suscripción temprana (early bird), se presentaron al canje de Obligaciones Negociables 2021 un monto total de aproximadamente US$ 295.098.000, representando el 63,35% del monto total en circulación. . La empresa también ha obtenido poderes entregados por los tenedores de Obligaciones Negociables 2021 que representan la mayoría requerida para votar a favor de las modificaciones propuestas en la Asamblea de Tenedores en primera convocatoria a celebrarse el 5 de agosto de 2020.Debido a la extensión del canje, aquellos tenedores de Obligaciones Negociables Clase A que participen antes del 3 de agosto de 2020 recibirán por cada US$1.000 de valor nominal de las Obligaciones Negociables 2021, un 70 % en nuevas Obligaciones Negociables 2025 y el pago en efectivo del 32%. Dicho pago, espera efectuarse el 6 de agosto 2020. “La nueva oferta forma parte de la estrategia de la compañía de administrar su deuda en forma eficiente ofreciendo una opción atractiva para los inversores, los cuales siguen confiando en la solidez crediticia y liderazgo de la compañía”, remarcó Telecom en un comunicado de prensa.